Gremiales

Se realizó el Primer Plenario Obrero Feminista del Soear

Las aceiteras quieren “romper” el molde

Carina Savone, del área de Género del sindicato, y la lucha por “igualdad y equidad” en una actividad “altamente masculinizada”.

Plenario El plenario obrero realizado en General Lagos Gentileza –

Si bien su oficio de mecánica hace que su tarea más frecuente sea la de reparar, función que cumple en la planta de Cargill ubicada en Villa Gobernador Gálvez desde hace 14 años, Carina Savone considera que es hora de “romper”. Subsecretaria de Género del Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros de Rosario (Soear) desde 2021, esta semana encabezó el Primer Plenario Obrero Feminista del sector, que se realizó en General Lagos. “En la sociedad está estipulada la división sexual del trabajo: las cosas mecánicas y físicas son para el hombre, las cosas de cuidados son para la mujer. La mujer es enferma, docente, secretaria, cocinera”, dijo en una entrevista con Rosario/12.Y completó la idea: “Como que la división está hecha así, pero bueno, mi idea siempre fue romperla. Romperla totalmente”.

La tarea que Savone se propuso hace cinco años cuando se convirtió en la primera mujer en integrar la comisión directiva del Soear fue la de “incluir” a las mujeres en procura de “igualdad y equidad” con los varones, en “un gremio que es altamente masculinizado”. Y cuando dice “altamente”, es altamente: de 1.300 afiliados sólo 60 son mujeres.

“Más que nada lo que busca la subsecretaría de Género es generar más inclusión, que haya más mujeres en la fábrica”, dijo Savone en diálogo con este diario. “Nosotros tenemos un gremio que es altamente masculinizado: de 1.300 afiliados, somos aproximadamente 60 mujeres. Entonces, es un número muy pequeño el que ocupan las mujeres, y en general en la fábrica está destinado el trabajo de la mujer a la parte de cuidado, o sea, limpieza de oficinas”, añadió.

Hay bromas y bromas

Hace 14 años, cuando ingresó a la planta que la multinacional Cargill posee en Villa Gobernador Gálvez, Carina era la única mujer mecánica y una “rareza”. “Como yo ya venía trabajando en otros lugares y siempre fui la primera mecánica, es como que ya estaba acostumbrada, y mi idea era no darle bolilla. Es mi carácter, mi personalidad”, contó sobre su experiencia laboral como mujer en una tarea concebida para varones.

Pero no es igual para todas. “No está bueno, porque hay compañeras que no tienen ese tipo de carácter, y por ahí les hace mal”, explicó, y recordó lo que vivió al ingresar a la planta cerealera: Cuando recién entré en la fábrica donde estoy ahora, hace 14 años, no te imaginás las cosas que se dijeron: ‘trajeron una para lavar las piezas, con ésta qué vamos a hacer”.

Ahora, con la experiencia acumulada y su rol gremial en el área de género del Soear, sostiene que “la idea es ir terminando con esa broma, ir hablando con los compañeros, porque no está bueno que pasen esas cosas. De hecho, hace dos años me ingresó otra compañera, que es mecánica ahora, y estoy como la mamá, es como que trato de cuidarla”.

Esos micromachismos son en los que trabaja Savone desde su rol gremial, en búsqueda de “igualdad y equidad entre mujeres y varones”. En materia de ingresos, cuya brecha por igual tarea suele revelar las estructuras discriminatorias de género en el mundo laboral, cuenta con el apoyo “de la Federación Aceitera y Desmotadora, tanto como del Sindicato Aceitero, que tienen la política de que a igual tarea, igual salario. Yo, como mecánica, gano lo mismo que un compañero mecánico, porque hacemos el mismo trabajo”, explicó.

La fuerza y los cuidados

Uno de los principales prejuicios que enfrenta las mujeres en sus lugares de trabajo está relacionado a los estereotipos sociales sobre las tareas que a cada género le “corresponden”, de acuerdo a las capacidades adjudicadas a cada uno. “Yo ahora estoy en la parte de crushing, que son equipos más grandes, que hay que ser más fuerte. Entonces los compañeros me dicen ‘dejá que yo llevo esto’. Pero yo voy a trabajar igual que todos, no es que yo voy a ir a cruzar mi brazo y nada más. Y hago enfoque en el compañerismo, si mi compañero lleva el carro lleno de herramientas, yo lo traigo”, dijo Savone.

La subsecretaria de Género del Soear afirmó que el objetivo es apostar al “compañerismo” en las fábricas y “generar esa inclusión. Porque vamos a ser sinceros, hay hombres que no tienen mucha fuerza, hay hombres que son flaquitos, entonces el trabajo es incluir a todos”.

En relación al Primer Plenario Obrero Feminista de Aceiteros, Carina contó que estuvo destinado a mujeres y varones. “Tenemos compañeros que han visto las cosas que por ahí ellos toman en tono de broma, pero son una degradación. Porque le decíamos a los compañeros, por algo uno hace una broma, viene el otro y le hace una broma, entonces vos a lo largo de las ocho horas de trabajo tenés doscientas bromas”, contó. “Entonces, generamos ese tipo de conciencia, ese tipo de compañerismo, ese tipo de unión”, abundó la dirigente.

La construcción social de tareas asignadas a géneros también afecta a los varones. “Hay hombres que pagan para que vaya un electricista a arreglarle una lámpara, y vos decís ‘cómo un hombre no va a saber hacer eso’. ¿Pero qué pasa? En la sociedad está estipulada la división sexual del trabajo: las cosas mecánicas y físicas son para el hombre, las cosas de cuidado son para la mujer, la mujer es enferma, docente, secretaria, cocinera. Como que la división está hecha así, mi idea siempre fue romperla. Romperla totalmente”, apuntó.

Empoderar para igualar

Como parte de la militancia feminista en el sindicato, Savone planteó y logró realizar cursos de capacitaciones destinados a mujeres para aquellas funciones tradicionalmente resguardada a los hombres. “Cambiar una zapatilla, reparar un enchufe y cosas que por ahí las mujeres no nos damos idea, y no es tan difícil, y a la hora de llamar a una persona, finalmente, te cobran muchísimo dinero. Y lo podemos hacer nosotras”.

Desde el área de Género, señaló, “estuvimos armando cosas como para generar inclusión, para que las mujeres se sientan un poco más empoderadas. Mi idea es que la mujer vaya perdiendo el miedo y poder decir ‘no es tan difícil esto, yo lo puedo hacer’. Se genera un empoderamiento desde la base. Para mí es un trabajo de hormiga, porque si vamos al caso, las mujeres vienen desde un estigma socialde que no pueden arreglar un enchufe”.

En su discurso ante el plenario del miércoles, que se realizó en General Lagos, Savone sostuvo: “Estipulado por la sociedad, las mujeres tenemos que ser dóciles, amables, cariñosas, enfermeras, cocineras. Pero queremos decidir sobre nuestros cuerpos. Estamos luchando por nuestra voz, por lo que somos, por lo que valemos”.

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