El vicejefe de gobierno porteño había reconocido al inaugurar el ciclo lectivo que las clases presenciales se suspenderían por dos semanas en caso de registrarse una segunda ola de contagios.
Es que el propio Santilli anticipaba en febrero pasado que debería tomarse, ante la irrupción de la segunda ola de contagios, la medida que hoy denosta al calor de la necesidad de capitalizar políticamente la grieta ante medidas antipáticas.
Fue el 18 de febrero pasado, al día siguiente del inicio del ciclo lectivo cuando en diálogo con Juan Amorín en FutuRock admitió que ante una eventual segunda ola de contagios se iba a tener que suspender momentáneamente la presencialidad.
«Si viene la segunda ola, tal como los especialistas vienen determinando, o como le pasó al hemisferio norte, como vemos en Europa, Estados Unidos y otros países, ahí tendremos que tomar una interrupción de 15 días, 10 días, lo que la autoridad sanitaria defina como ha hecho todo el resto del planeta» dijo Santilli el 18 de febrero pasado, menos de tres meses más tarde y con la segunda ola ya convertida en una realidad aquella convicción parece haber quedado en la nada.
