Con un tono de burla hacia las tácticas dilatorias del presidente Javier Milei y su séquito, la Cámara de Diputados finalmente le dio un sopapo al oficialismo al destrabar la Comisión LIBRA, que investigará el escándalo que salpica al mandatario y a su hermana Karina.
Después de meses de bloqueos descarados, con maniobras orquestadas por el oficialismo para frenar la pesquisa, el diputado Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica) fue elegido presidente de la comisión en una sesión cargada de tensión, donde los aliados de Milei se retiraron con el rabo entre las patas.
La comisión, creada en abril, estuvo paralizada por un empate tramposo: 14 miembros del oficialismo contra 14 de la oposición, una jugada sucia atribuida al presidente de la Cámara, Martín Menem.
Pero la oposición, harta de los juegos, aprobó un proyecto de Ferraro que rompió el deadlock: en caso de empate, la presidencia recae en el candidato de los bloques con más bancas en la Cámara baja, y el voto del presidente será decisivo en el informe final.
Así, Ferraro se alzó con el cargo gracias al respaldo de Unión por la Patria, Democracia para Siempre, Encuentro Federal, la Coalición Cívica y la Izquierda. El oficialismo, fiel a su estilo de pataleta, marcó presencia solo para lloriquear. “Vinimos solo a plantear nuestra posición.
No avalamos lo que está sucediendo acá. El plazo por el cual esta comisión fue aprobada ha fenecido”, soltó el diputado Gabriel Bornoroni, antes de que él, Silvana Giudici y los demás aliados –PRO, UCR y los radicales disfrazados de Ligar del Interior– abandonaran la reunión como chicos caprichosos. La comisión sesionará todos los martes a las 16 horas hasta el 30 de octubre de 2025, con un informe final a presentar en 10 días más.
La semana próxima se aprobará el reglamento interno, basado en el de la comisión de Juicio Político, que podría incluir medidas como el uso de la fuerza pública para testigos que se hagan los distraídos. Entre los nombres que suenan para citar está Karina Milei, envuelta en el escándalo de audios ligados a supuestas coimas en la ANDIS.
Pero el equilibrio es frágil: si uno de los 14 opositores se baja, la comisión se desmorona. Por ahora, la oposición se jura lealtad para mantener viva esta investigación que promete poner contra las cuerdas al presidente y su hermana.
