En la ciudad de Santa Fe, el sector cuestiona que la línea de créditos para renovar unidades contemple cuotas mensuales de entre $1,2 y $1,7 millones en un contexto de baja recaudación. Además, reclama controles municipales sobre las aplicaciones
José Busiemi
Falta de controles. Se señala que solo 50 unidades de apps estarían autorizadas, mientras miles operan fuera de la normativa, generando una competencia desigual para taxis y remises.
La Provincia puso en marcha una línea de financiamiento destinada a renovar y modernizar los vehículos que prestan servicios de transporte de pasajeros. El programa general contempla una inversión de $14.000 millones, de los cuales $4.000 millones están destinados a titulares de taxis y remises, con créditos de hasta $200 millones y condiciones de financiamiento bonificadas.
La iniciativa fue presentada al sector en reuniones con representantes de los trabajadores y también llegó a la Municipalidad de Santa Fe, que actúa como nexo para acercar las alternativas disponibles y las propuestas de vehículos, entre ellas unidades híbridas y eléctricas.
Sin embargo, desde la Sociedad de Taximetristas de la ciudad de Santa Fe advierten que el principal obstáculo no es la posibilidad de obtener el préstamo, sino la capacidad real de devolverlo.
Diego Falcone, presidente de la entidad, valoró la iniciativa, pero explicó que las cuentas actuales del sector no permiten asumir con facilidad una nueva obligación de esa magnitud. “Lo recibimos bien por el hecho de que nos tengan en cuenta, con todo lo que es la importancia de una línea de crédito puntualmente para taxis, transporte público, taxis y remises”, sostuvo en diálogo con UNO Santa Fe.
Pero al analizar los números, la situación cambia. “El inconveniente que vamos a estar teniendo para poder acceder a estos créditos es la falta de capacidad para poder llegar a abonar estas cuotas”, explicó.
Cuotas de hasta $1,7 millones
Según las simulaciones realizadas por los propios trabajadores, las cuotas mensuales pueden ubicarse entre $1,2 millones y $1,7 millones, dependiendo de la línea de financiamiento.
“Cuando hacemos las simulaciones nos arrojan un promedio de cuotas que van desde $1.200.000 hasta $1.700.000”, detalló Falcone.
Para el sector, el problema está directamente relacionado con la caída de la recaudación y el peso que tendría ese compromiso sobre los ingresos de un trabajador. “Hoy, cuando hablamos, involucra un alto porcentaje de nuestras recaudaciones. Hoy estamos muy cercanos a una canasta básica lo nuestro”, sostuvo.
Por eso, Falcone fue contundente al evaluar la posibilidad de acceder a los créditos en las condiciones actuales. “Si bien agradecemos, en ser tenidos en cuenta, pero hoy no tenemos la posibilidad de afrontar este compromiso de pago”, afirmó.
La advertencia de los taxistas pone el foco en una dificultad concreta: una herramienta de financiamiento que busca modernizar la flota puede terminar siendo inaccesible para buena parte de quienes deberían utilizarla si las cuotas superan la capacidad de pago del sector.
Los taxistas piden controles antes de renovar la flota
En paralelo con la discusión sobre el financiamiento, los representantes de taxis y remises plantearon que cualquier estrategia de modernización debe estar acompañada por un mayor control sobre las aplicaciones de transporte.
Falcone sostuvo que la Provincia avanzó con la herramienta crediticia y que ahora la Municipalidad debe reforzar el cumplimiento de las ordenanzas vigentes. “Ahí es donde arranca la idea de ponernos a trabajar en conjunto con el municipio con el tema de controles”, señaló.
Y remarcó: “Provincia hizo lo suyo, ahora le toca al municipio no solo acompañar sino respaldar las ordenanzas vigentes con controles”.
Según el sector, el fortalecimiento de la fiscalización es necesario para mejorar las condiciones de competencia y generar un marco en el que los operadores habilitados puedan avanzar con inversiones.
Pocas unidades habilitadas y muchas más circulando
Uno de los principales cuestionamientos de los taxistas apunta a la diferencia entre la cantidad de vehículos de aplicaciones que están formalmente habilitados y los que, según sostienen, prestan servicios actualmente.
Falcone afirmó que el propio Municipio habría informado que existen apenas 50 unidades habilitadas, mientras que la cantidad de vehículos que circulan vinculados con aplicaciones sería mucho mayor.
“Hay, dicho por el mismo municipio, 50 unidades nomás habilitadas de aplicaciones, cuando debe haber más de 1000, por ser generoso con el cálculo, en la calle hoy circulando fuera de contexto”, aseguró.
Para los taxistas, ese desfasaje representa uno de los principales problemas de la actividad, ya que deben cumplir una serie de exigencias para permanecer dentro del sistema formal.
“Nosotros estamos sobrecalificados por los requisitos que presentamos ante el municipio para trabajar con este sistema. Nosotros rendimos cuenta de nuestros papeles”, sostuvo.
“No hay ningún gris”
Falcone rechazó además la posibilidad de que exista una zona de indefinición normativa alrededor del funcionamiento de las aplicaciones. “Hay ordenanzas renovadas de remís, hay ordenanzas renovadas de taxi y hay ordenanzas también renovadas del tema aplicaciones”, señaló.
El problema, según planteó, no estaría en la falta de normas sino en la falta de controles para garantizar su cumplimiento. “No hay ningún gris. Al tener una ordenanza hay un blanco. Se convierte en un gris si no existen los controles”, afirmó.
Desde esa perspectiva, el sector considera que la discusión sobre la renovación de vehículos no puede quedar separada del cumplimiento de las reglas que regulan el transporte.


