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TEATRO. La trilogía de Cacho Palma en Alianza Francesa

Un mundo poético y fraterno

En “La vocación de la memoria” el dramaturgo, director y actor, revisa sus tres obras más recientes, y se prepara para presentar el libro que las reúne.

Obra de teatro Sabatino «Cacho Palma», actor. Gentileza –

Tanto en un caso como en el otro, los títulos dicen sobre quién es Sabatino “Cacho” Palma. Por un lado, La vocación de la memoria, nombre para la trilogía de unipersonales que inicia hoy. Por el otro, Teatro para no morir, título del inminente libro del dramaturgo, director y actor. La trilogía teatral tendrá lugar en Alianza Francesa (San Luis 846), siempre en el horario de las 20: hoy y mañana inicia con 22 de agosto; jueves 18 y viernes 19 seguirá con Desde cachorro; y el sábado 4 de julio culminará con El camino de la fuente. Las dos primeras protagonizadas por Palma, la última por Pablo Razuk; las tres, escritas por Palma y reunidas en el libro que presentará el 8 de julio en Biblioteca Argentina.

En 22 de agosto -con Cacho Palma y Lautaro Palma, dirección de Alejandro Casavalle- “un actor, entre la poesía y la locura, debe terminar un ensayo antes de que el teatro cierre sus puertas. En ese recorrido se cruzan la masacre de Trelew, César Vallejo y el estreno de su primera obra”. Desde cachorro -actuación de Cacho Palma y dirección de Diego Ernesto Rodríguez- pone en escena a un actor que “reconstruye la vida de tres generaciones de una misma familia; entre recuerdos y ausencias” que incluyen a Chéjov”. El camino de la fuente -con Pablo Razuk y dirección de Palma- “sigue a un actor que intenta concluir una pieza inconclusa mientras recorre los momentos fundamentales de la vida y la muerte de García Lorca”.

“Hay quienes dicen que al artista le gusta siempre sufrir un poco, que acá viene cualquiera de afuera y tiene más atención; pero en mi caso nunca fue cierto. ¿Cómo te explico? Desde 1980 al día de hoy, la gente me agradece, me acompaña y por supuesto me discute. Como mi teatro tiene un compromiso subjetivo importante y un posicionamiento, obviamente no le voy a caer bien a todo el mundo; además, no vivo para caerle bien a todo el mundo. Me interesa ser fiel, coherente y tener mis convicciones. Eso le debo el teatro”, señala Palma a Rosario/12.

“Las críticas han valorizado lo poético de las obras, es decir, cómo contar cosas terribles, pero buscando la belleza y lo fraterno. Nunca publiqué mis obras y debo tener como 50, pero en este caso me pareció que era justo hacerlo. Al libro le agregué un manifiesto que escribí en diciembre del año pasado, lo llamo Manifiesto político-cultural; además, hay una reseña de cada obra, para que esto que estamos hablando aparezca un poco en el libro. Tanto se habla de Rosario como ciudad de la cultura, y la ciudad cultura es la que hacemos todos los días, es la que llevamos puesta, es la marca que nos distingue como una ciudad de creadores desobedientes y revolucionarios. Y ser parte de esta movida cultural, desde hace 50 años, me alegra y me enorgullece. También es un modo de asegurar un punto de anclaje. Cada uno de nosotros viaja y tiene su odisea. No hay vida que no tenga riesgo, pero siempre es necesario que en algún lugar esté Ítaca. Nuestra Ítaca es Rosario, donde por suerte siempre he tenido alguna Penélope que tejiera mis sueños, desde que empecé en el teatro a los 20 años”, continúa.

-Seguramente, algo hace funcionar a las tres obras como unidad.

-Al ensayar 22 de agosto, que va a ser la primera del ciclo, a medida que la transitaba y cuando llegaba al genio poético de César Vallejo, me daba cuenta de que hay una unidad dada por la poesía. Pero al mismo tiempo, y esto es lo lindo, son como tres hijos y cada uno es diferente. Son diferentes y tienen el mismo rasgo. Es este rasgo sostenido en lo poético, y sobre todo por un modo de hacer teatro que no es acartonado, solemne ni muerto. Un teatro vivo. Es un teatro que se hace para la gente. Como si cada obra fuera un ensayo y un estreno a la vez. Por eso me hacen tan felices los ensayos, porque es encontrar cosas, no es repetir. No soy un artista que se repite a sí mismo, ni siquiera en cada función. Creo en la invención permanente.

-El título del libro, Teatro para no morir, me gusta mucho.

-Fue muy discutido, porque parecía fuerte. En estos últimos años he perdido compañeros tan valiosos y queridos; y el teatro, aunque sea por ese momento de la función y del público, en donde tejer ese mundo poético y ficcional, te mantiene vivo. El teatro devuelve vida en una sociedad donde reina la muerte. Las masacres, las matanzas, las humillaciones, las invasiones de todo tipo, son la moneda corriente que el capitalismo necesita para resolver sus crisis, pero provocando más crisis. Teatro para no morir es el intento de sostener la vida ahí, donde esté, sobre todo en la amistad, en los encuentros, en la solidaridad. Esta libertad que nos pregonan es una libertad de la muerte; yo quiero otra cosa, quiero que lo que nos regule sea la vida, por eso “para no morir”. Nos pasó con la muerte del Indio Solari, está más vivo que nunca; muere biológicamente, humanamente, y nace un mito que ya se venía forjando. En eso creo.

Del conjunto que integran la trilogía y el libro, Palma agrega que “es un cierre, para que aparezcan otras cosas. En 2019 empezó esta trilogía con El camino de la fuente22 de agosto se estrenó en 2023, y Desde cachorro en 2025. La idea es dar un cierre aquí y también en Buenos Aires, donde habrá temporada. Ya estoy trabajando otras cosas, muy lindas. Ensayando, probando, convocando gente. Así que, probablemente y si me da el cuero, el 2027 me va a encontrar con un nuevo teatro y también distinto”.

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