Los rescatistas siguen trabajando en el lugar y combinan el trabajo manual con el de las retroexcavadoras.
Tras angustiantes 36 horas de intenso trabajo de decenas de rescatistas, continúa la búsqueda de Luis Ariel López en la casa derrumbada de en Superí al 200. Pasado este mediodía, se había terminado con la demolición de los restos de la propiedad y se intercalaba el uso de la retroexcavadora con la extracción manual de escombros.
«Seguimos trabajando paso a paso, hay más de 50 personas colaborando de las brigadas de Bomberos Zapadores, de Vera, de Rafaela, de Rosario. Lo que tuvimos que hacer es demoler la parte de arriba. Llegamos a la loza del primer piso así que todavía nos queda un montón de trabajo. Cuando vemos algún hueco, paramos las máquinas y entramos con cámaras para poder ver mejor», explicó Ariel Lastorta, jefe de los Bomberos Zapadores.
Lastorta confirmó que la presunción es que Ariel podría estar en la planta baja, por los dichos del padre. «Estimamos que esto puede llevar varias horas, pero es imposible decir cuanto, puede ser 20 minutos o toda la noche».
Alrededor de las 13, los rescatistas decidieron suspender el uso de la retroexcavadora y trabajar en forma manual, pero eso duró unos minutos ya que hubo que retomar el trabajo con la maquinaria dado el tamaño de las lozas.
«Se logró avanzar bastante y se pudo demoler la tercera planta que estaba muy inestable. A partir de ahí se abrieron algunas brechas en las que trabajaron los rescatistas, pero como hay lozas muy grandes hay que usar la maquinaria para moverlas. Es un trabajo en conjunto entre maquinarias y brigadistas», explicó Gonzalo Ratner a Conclusión. Y remarcó: «El operativo puede concluir en unas horas o en unos días. No ponemos fecha, está todo armado para sostenerlo en el tiempo con relevos».
Mariel amiga de Ariel, hacía remo con él y contó a este medio: «Compartíamos muchas actividades de cuidado en el río y un conocimiento de las actividades de supervivencia. Tenemos la esperanza de que él esté todavía con vida, de que todas esas capacidades que aprendió con el deporte y en el río lo mantenga con vida. No entendemos por qué no salió cuando pudo, después de alertar al papá. Pensamos que tal vez quiso cerrar el gas o hacer alguna cosa para prevenir un mal mayor. Tal vez fue eso porque su capacidad física tendría que haberle permitido salir».
