La que más crece es la máquina de desemplear
Pese a los incentivos fiscales de Pullaro, se perdieron 18.395 empleos de calidad desde 2023 en la provincia de Santa Fe.

Sancor, Verónica, Verbano, Electrolux, Cramaco y Marengo, o también Caminos del Río Uruguay, Acindar, Algodonera Avellaneda, Cargill y Pampa Energía son los nombres de una tragedia real: la caída del trabajo en la provincia de Santa Fe y del poder adquisitivo del salario en casi todo el país. El último informe del Centro de Economía Política (Cepa), presentado el último viernes en la provincia, da cuenta de la pérdida de 18.395 empleos registrados (en blanco) en Santa Fe desde que “la libertad” ingresó a la Casa Rosada, de los cuales 6.252 corresponde a puestos industriales, los más calificados. Los esfuerzos de la Casa Gris por revertir ese ciclo mediante incentivos fiscales a quienes generen nuevos puestos de trabajo permitió en marzo revertir la tendencia: en el primer trimestre anunció 8.585 incorporaciones, pero en relación a diciembre de 2025 hay 1.500 menos.
Perdedores y perdedores
La máquina de destruir empleo es más potente, hasta ahora, que la de generarlos. Eso se explica, de acuerdo al documento del Cepa presentado en el Partido Justicialista de Rosario, porque hasta algunos “ganadores” del modelo libertario expulsan mano de obra. Ni hablar de los perjudicados, como Comercio, Industria y Construcción.
“Aun dentro de los sectores ganadores, la explotación de minas y canteras es destructora neta de empleo (-3,6%). Esto se explica porque la expansión de la minería de litio, oro y plata no alcanza a compensar la pérdida de puestos en la minería tradicional vinculada a insumos para la construcción”, señala el estudio a nivel nacional.
Y agrega que “algo similar ocurre en el sector energético, la creación de empleo en Vaca Muerta no logra revertir la destrucción de puestos en los yacimientos convencionales”. De ese modo, lo mismo ocurre con la intermediación financiera (otro “ganador”) que “también muestra una caída neta del empleo (-3,0%), asociada al proceso de digitalización del sector”.
El Cepa resalta que “entre los sectores más afectados por el modelo, el comercio aparece como la excepción, siendo el único que logra crear empleo en el margen”. En cambio, “los perdedores del actual modelo económico (construcción, industria, comercio) son los que más puestos de trabajo generan (44,4%), mientras que los ganadores (minería, agro, intermediación financiera) explican el 9,2% del empleo” a nivel nacional.
En Santa Fe, detalla el documento, el sector de la Industria manufacturera generaba a febrero último el 21,2% del empleo registrado, mientras que el Comercio explica un 18% de los puestos laborales. Los demás, ninguno llega a 10 puntos. El sector de Agricultura, ganadería y pesca –exaltado en la narrativa oficial de la provincia como promotor de un presunto derrame-, sólo emplea al 4,4% de quienes poseen un conchabo en blanco.
Incentivos locales
En ese contexto, el Gobierno de Maximiliano Pullaro incluyó en la ley Fiscal de 2026 –atada al Presupuesto de gastos y recursos- incentivos que consisten en desgravar Ingresos Brutos a aquellos empleadores que incorporen trabajadores a sus empresas o emprendimientos.
El Gobierno informó que, mediante ese mecanismo, en el primer trimestre del año se crearon 8.585 nuevos puestos laborales. Sin embargo, el último informe del Sistema Integrado Previsional Argentino (Sipa), que brinda la Secretaría de Trabajo de la Nación, muestra que en marzo último había en Santa Fe 1.500 empleos registrados menos que en diciembre de 2025.
De acuerdo al informe que con esos datos elaboró y difundió en estos días el ex ministro de Trabajo santafesino y abogado laboralista, Juan Manuel Pusineri, en relación a diciembre de 2023, se registró la destrucción de 13.300 trabajos registrados, es decir, “en blanco”.
Cuando todo estaba mal, en diciembre de 2023, la provincia tenía 523.700 trabajadores y trabajadoras formales en el sistema laboral, mientras que en marzo pasado ese universo se había reducido a 510.400, de acuerdo a los registros del Sipa.
“La recuperación observada durante marzo constituye una señal positiva luego de la caída registrada al inicio del año. Sin embargo, el dato resulta insuficiente para afirmar que se haya iniciado una etapa de crecimiento sostenido del empleo privado”, afirmó Pusineri.
¿Quién genera riqueza?
El estudio del Cepa muestra que en Santa Fe el sector de Servicios es responsable del 55% del Producto Bruto Geográfico (PBG), mientras que el sector producto de Bienes explica los 45 puntos restantes de la riqueza que se produce en la provincia.
“Los sectores productores de bienes mantienen un peso significativo, reflejando el perfil agroindustrial de la provincia. Esta estructura evidencia una economía diversificada, con fuerte articulación entre los sectores primario, industrial y servicios”, apunta el informe.
Dos sectores representaban casi la mitad del PGB a fines de 2024: la industria manufacturera con el 26% de la riqueza producida en Santa Fe, y el comercio, con casi 22 puntos. Luego, lejos, seguía agricultura, ganadería y silvicultura con 13,9%.
Dentro del mapa productivo santafesino, el desagregado del sector industrial en 2024 –último dato disponible del PBG- muestra una alta concentración en una actividad. “La Elaboración de productos alimenticios y bebidas explica 59,2% del total (2024). Las restantes actividades presentan bajo peso relativo, lo que refleja una débil heterogeneidad productiva”, sostiene el Cepa. La actividad que le sigue es gabricación de sustancias y productos químicos, con apenas 8,4 puntos.
Qué conflictivo
El trabajo del Cepa da cuenta del incremento de la conflictividad laboral como consecuencia de la doble combinación de pérdida de puestos de trabajo registrados y de caída del poder adquisitivo del salario. Precisa que “desde enero de 2024 a mayo de 2026” se desataron en el país “832 casos de conflictos laborales”.
En ese sentido, explica que “antes de las elecciones (de noviembre de 2023)” se registraban “24 conflictos en promedio por mes” en la Argentina. “Después de las elecciones, 41 conflictos en promedio por mes”, compara.
El estudio incluye un mapa por provincia. La de Buenos Aires, que contiene al 40 por ciento de la población argentina, registro 226 conflictos laborales en los dos años y medio de gobierno libertario. Le sigue Santa Fe, con 88. En cambio, Córdoba registró 51 en el mismo período de tiempo.
La conflictividad no sólo se explica por la pérdida del trabajo, sino por lo poco gratificante que puede ser tenerlo en términos de ingresos. Según el Cepa, febrero fue el “séptimo mes consecutivo de caída real de los salarios registrados que se ubican 9,2% por debajo de noviembre de 2023”.
Y explica que “ajustando el índice de salarios registrados por la inflación utilizando la canasta de consumo de la Encuesta Nacional de Hogares de 2017/18 (el Indec usa más antigua y desactualizada en cuanto a la ponderación de los servicios en la canasta total), la pérdida del poder adquisitivo entre noviembre 2023 y marzo 2025 de los trabajadores registrados alcanza el 18,8%”. Cómo no ponerse conflictivo.
