El presidente, abandonando en forma absoluta los globos, actos de fe ciega y eufemismos tales como «revolución de la alegría», utilizó las redes sociales para expresar un mensaje cuasi bélico.
Un Macri enardecido apeló a la palabra «enemigo» para recrudecer la polarización
Mauricio Macri, en virtual desesperación eleccionaria por conseguir votos, apeló al lenguaje bélico para enfrentar los últimos metros de la carrera eleccionaria antes de las Primarias.
«Ellos son los máximos enemigos del cambio», expresó Macri en un mensaje publicado en su cuenta de Twitter, en referencia a «burócratas», «mafiosos», «corruptos», y otros.
Cabe destacar que etimológicamente, se considera enemigo a «una persona o grupo de personas que se oponen a otro grupo de personas ya sea por sus ideas, pensamientos, actividades o por motivos políticos radicales tales como el invadir a otro país por la captura de sus Recursos naturales».
Refiere además que, «a diferencia del adversario, el enemigo es la expresión radical de la diferencia entre personas, el antagonismo exacerbado o el desacuerdo extremo, innegociable e intolerante entre entes sociales, políticos, religiosos, etc».

