Opinión

Un ministro con el boleto picado

“Un grano tan molesto”: Víctor Hugo liquidó a Adorni, que se aferra al cargo como puede

El periodista y conductor de La Mañana aseguró que el jefe de Gabinete ya “sabe que no puede durar” en el Gobierno, pero que, si sigue con su tarea en la Casa Rosada, se debe a que todavía tiene la banca de los hermanos Milei.

Manuel Adorni
(noticias argentinas)

Ha sido más sencillo parar los ataques de Israel y Hezbollah, abrir y cerrar el estrecho de Ormuz que echarlo a Adorni.

Este jueves, Karina Milei lo llevó a Vaca Muerta y le puso un casco y arrastró la sonrisa desvaída de Adorni entre los trabajadores.

Se daban vuelta y murmuraban, ponían caras de asombro entre ellos, enarcaban las cejas como preguntando ¿qué te parece esta fichita…?.

Adorni a esta altura ya sabe que no puede durar. Por más que Karina le diga “vos te quedás acá”, su comportamiento, tan alejado del irónico personaje que fue, exhibe en su andar la debilidad en su cargo.

Camina y sabe lo que piensan quienes lo miran. Y no hay muchas personas que puedan lidiar con las miradas de los otros si se sabe culpable. Y las miradas son acusatorias.

Pero mientras tanto, está ahí, como jefe de Gabinete de la República Argentina y el sainete de verlo paradito al lado de la que siente como su jefa empieza a dar lástima.

Por supuesto que hay que luchar con ese sentimiento piadoso. Hay que darse un recordatorio de lo que el hombre ha hecho, y no hablemos de sus matufias.

Hay que citar su imagen con la radiografía del perro para atacar a las personas con discapacidad. Ese es el individuo.

Piense en eso, como ejercicio, y verá que el hombre de casco y sonrisa lastimera que aparece en la tapa de los diarios de hoy no merece que usted, con todo lo que nos pasa, esté compungido por Adorni.

Sintamos pena por la justicia de los Bonadio y los Stornelli y los Comodoros de Py, que, a diferencia de Adorni, no se irán nunca.

Cuando se escuchó ayer a Daniel Pitón contar cómo lo extorsionaron para que declarase contra Cristina Kirchner, los códigos, los procesos, la Justicia como tal era algo parecido a los objetos que se mueven en un espacio sin gravedad.

Al cabo, Adorni es la construcción que la mafia mediática y empresarial le dio al país.

Si existe una historia como la causa Cuadernos, es natural que a ese organismo agredido le salgan sarpullidos como los que gobiernan hoy y un grano tan molesto como el jefe de Gabinete.

VICTOR HUGO MORALES,

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