Fueron contra el concejal de Cambiemos, Agapito Blanco, porque cuestionó la seguridad del local donde funciona el centro cultural La Toma
Un pedido de informes del concejal Agapito Blanco derivó en una marcha de organizaciones y pintadas contra el edil, que cuestionó las medidas de seguridad del centro cultural La Toma, donde se guarda material reciclable que juntan los cartoneros.
El año pasado, el concejal Blanco, de Cambiemos, recibió las quejas de los vecinos de La Toma, Tucumán y Entre Ríos. Temen que se queme el edificio porque los cartones se acopian en el lugar, que es lindero a una estación de servicio. Cualquier chispazo podría provocar una catástrofe.
Ante esto, el edil elaboró un pedido de informes para conocer si están habilitadas las actividades que se realizan en La Toma, y por ende, si cuenta con los elementos de seguridad, como matafuegos.
Lo cierto es que Blanco nunca contó con el apoyo de los ediles para presentar el informe, pero igualmente el lunes se reunió con Carlos Ghioldi y otros directivos de la Toma en la sede anexa al Concejo, en 1º de Mayo y San Luis.
Los directivos asistieron respaldados por manifestantes de organizaciones sociales y defensoras de los Derechos Humanos, que también utilizan el centro cultural.
Lo llamativo fue que, si bien el diálogo entre las partes fue pacífico, en las paredes de los edificios linderos al anexo del Concejo y la calle aparecieron pintadas agrediendo al edil. “No tenemos idea de las pintadas”, se justificó Ghioldi al conocer la noticia.
Un conflicto con historia
El centro cultural La Toma funciona donde había un supermercado que quebró y dejó a sus empleados en la calle. Sobre el lugar rige una orden de desalojo desde hace 20 años y un expediente por usurpación. A pesar de esto, hay numerosas organizaciones sociales y sindicales que hacen uso del edificio, y hasta el municipio cuenta con el lugar. De hecho, según explicó Ghioldi, la Intendencia solicitó la utilización de un sector de La Toma para que los cartoneros puedan dejar el material que acopian por la ciudad, hasta que un camión pasa a recogerlo.
“Cuando se prohibió la tracción a sangre, gente de la Municipalidad nos pidió utilizar lo que era la playa de estacionamiento del supermercado para que los cartoneros dejen allí lo que van juntando por la ciudad, y luego, por la noche, un camión pasa a retirarlo algunos días de la semana”, relató Ghioldi.
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“En ese momento fue una solución, porque los vecinos se quejaban de que los cartoneros dejaban lo que juntaban en la puerta de los edificios y eso no les gustaba, entonces se pensó en esta opción”, continuó.
Pero, según contó Blanco, la gente del barrio de La Toma también se quejó. “El pedido de informes se solicita para saber qué actividades se hacen en el lugar y si están habilitadas. Además, preocupa la seguridad”, señaló.
Ghioldi confirmó que en La Toma cuentan con matafuegos y arena, pero que necesitarían más elementos de seguridad.
Qué funciona en La Toma
Desde julio de 2001 el centro cultural La Toma se encuentra ocupado. Fue puesto en funcionamiento por los ex trabajadores del supermercado Tigre S.A. en Tucumán 1349. Allí funcionan sindicatos, organizaciones defensoras de los Derechos Humanos, artesanos de la Municipalidad, cartoneros, una cooperativa de la salud mental y otra de mujeres víctima de violencia de género, Narcóticos Anónimos y hasta una galería de arte de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).
Uno de los directivos, Carlos Ghioldi, expresó la necesidad de que se regularice la situación del centro cultural, para lo cual propone “que se levante urgente la orden de desalojo y que se cierre el expediente por usurpación”.
“¿Qué más queremos que se normalice la situación y que podamos contar con todos los elementos de seguridad que se necesitan?”, cuestionó.
