Uno de los periodistas más chupamedias del gobierno y gorila redomado, entrevistó en a dos metrodelegados tras la medida de fuerza de ese gremio y que terminó con represión por parte de la policía de Larreta.
Feinnmann, fiel a su estilo, intentó desde la chicana y la descalificación llevar agua para su molino, pero tanto Dellatorre y Pianelli, dos de los metrodelegados, lo humillaron en su propia cara y ante tanto escarnio, el lamebotas rentado terminó aceptando lo que muchos piensan: “Soy un gran pelotudo, quedese tranquilo”.
