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¡Viva China, carajo!: Milei se abraza al dragón rojo y renueva el swap que odiaba

En una escena digna de una tragicomedia política, el presidente Javier Milei renovó el swap con el Banco Popular de China por 5.000 millones de dólares, hasta mediados de 2026.

La medida, anunciada en medio de una severa crisis de reservas, expone con crudeza las contradicciones de un gobierno que llegó al poder prometiendo “libertad o comunismo” y terminó abrazado al régimen que más demonizó.

Durante la campaña, Milei no dudó en señalar a China como una “dictadura comunista” con la que, según sus propias palabras, no habría relaciones bajo su gobierno.

Pero la realidad económica golpea más fuerte que la retórica libertaria: el Banco Central, con reservas brutas por debajo de los 25.000 millones de dólares, necesita desesperadamente mantener ese salvavidas financiero que representa más del 70 por ciento de sus tenencias.

En otras palabras, las reservas argentinas dependen en su mayoría de una potencia extranjera que el propio Milei decía detestar.

La decisión de renovar el swap no solo deja en evidencia una falta absoluta de coherencia ideológica, sino que también profundiza la dependencia y subordinación económica del país, contradiciendo el discurso de “soberanía” y “ruptura con el pasado” con el que el presidente suele adornar sus cadenas nacionales.

Este acuerdo con China, lejos de ser una solución estructural, es apenas un parche de emergencia que no cambia el rumbo: deuda, fuga y sometimiento siguen siendo las coordenadas del modelo económico.

Mientras Milei ajusta jubilaciones, congela salarios y despide empleados públicos, se aferra a acuerdos que refuerzan el rol de Argentina como deudor eterno del capital financiero global, ya sea con el FMI o con el dragón rojo.

A todo esto se suma otra gran paradoja: el presidente que se autoproclama como el máximo defensor de la libertad individual, termina pactando en los hechos con lo que él mismo catalogó como una dictadura.

Además, la medida se tomó sin ningún tipo de debate público, sin pasar por el Congreso ni mostrar el detalle de las condiciones. Otra joyita más de este gobierno que, al igual que los anteriores, avanza a espaldas del pueblo y de las instituciones republicanas que dice defender.

Y como si esto fuera poco, mientras el Ejecutivo negocia con China, también está cocinando otro programa con el FMI por 20 mil millones de dólares, perpetuando el ciclo de endeudamiento y ajuste. Porque en esta historia no hay ni “plan motosierra” ni “ruptura con el statu quo”: hay más de lo mismo, pero con gritos, tuits y una peluca presidencial de por medio.

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