En la audiencia fijada en el Ministerio de Trabajo para este lunes, Pablo Cerra y el cuerpo de delegados reclamaron la conciliación obligatoria y denunciaron la paralización de la producción local en Rosario
Este lunes por la mañana en la sede del Ministerio de Trabajo, se llevó a cabo una audiencia clave por el futuro de la planta de Electrolux en Rosario. Representantes de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y los propios trabajadores expusieron la gravedad del conflicto tras una sorpresiva ola de despidos y la amenaza del cese de la producción fabril para volcarse íntegramente a la importación.
El abogado de la UOM, Pablo Cerra, ratificó la postura inflexible del gremio: no negociarán indemnizaciones, sino la conservación de los puestos de trabajo. «Nosotros pedimos la nulidad de los despidos porque consideramos que los mismos no fueron realizados conforme a derecho: no se hizo el procedimiento preventivo de crisis previo ni se aplicó la Ley 24.013 y su decreto reglamentario. Son ineficaces los actos de los despidos, así que esperamos la reincorporación de los compañeros», sostuvo.

Consultado sobre las expectativas respecto a la intervención de la cartera laboral, el letrado remarcó: «Como mínimo esperamos que el Ministerio dicte la conciliación obligatoria. La UOM viene a negociar los puestos de trabajo y la conservación de los mismos, no venimos a negociar ningún tipo de indemnización».
Cerra desmintió las versiones que buscaban restar valor al proceso fabril que la empresa desarrolla en la ciudad y advirtió sobre el cambio de modelo del negocio: «La idea de la empresa a partir de ahora es importar absolutamente todo. Quiero aclarar eso porque, con alguna malintención o premeditación para bajarle el precio a los trabajadores, se habló de que acá solo se ensamblaba. Acá se fabricaba un producto muy arraigado a la historia rosarina como los freezer Gafa. Independientemente de que estamos hablando de una multinacional, es una actividad y un producto que nació en Rosario».
El impacto de las notificaciones cayó de manera imprevista en el cuerpo de delegados y en la plantilla fabril. Adrián, operario con 34 años de antigüedad en la firma, relató el clima que se vive en el establecimiento: «El ánimo es terrible porque nadie se esperaba esta resolución. El viernes esperábamos una reunión para presentar a los nuevos directivos de Recursos Humanos y en 10 minutos aparecieron abogados nuevos que venían a cerrar la empresa. Hemos pasado todas las crisis, pero nunca esperamos una situación así».

Martín, integrante del cuerpo de delegados, describió el paulatino desmantelamiento de las líneas de producción debido a la apertura de las importaciones: «Nosotros queremos seguir trabajando y retomar la producción que teníamos, pero hoy el tema de la importación nos está liquidando. La de cocinas fue la primera línea que se apagó; después apagaron la línea de heladeras, siguieron con la de lavado y últimamente solo estábamos haciendo freezers. Con respecto a las importaciones, nos estamos quedando sin trabajo».
Antonio Donello expresó que son ciclos que se vuelven a repetir con gobiernos de ultra derehco que no le importa nada la industria ni la mano de obra nacional. «Tarde o temprano les va a llegar a todo el mundo». Miguel Vivas dijo: «Cuando un trabajor tiene un problema, lo tenemos todos. Tenemos que salir en defensa de estos despidos. Este gobierno está destruyendo el cordón industrial» y concluyó antes de entrar a la audiencia ratificando que «vamos a rechazar todo lo que la empresa quiera hacer».

