Declaraciones

Alerta de Fisfe sobre la grave situación de la industria santafesina

“Crecientes dificultades para mantener plantas operativas”

La central patronal advirtió sobre posibles cierres de las fábricas santafesinas y mayor caída del empleo, como consecuencia del modelo nacional que las ahoga.

Un empleado suelda piezas de maquinaria de cosechadora en una fábrica que produce equipos agrícolas en Taizhou, en la provincia oriental china de Jiangsu, el 27 de febrero de 2024. (Foto de AFP) / China OUT / CHINA OUT
Industriales aseguran que habrá más pérdida de empleos si no cambia el modelo económico. (STR/AFP)

Los industriales de la provincia reunidos en la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) advirtieron sobre las “crecientes dificultades para mantener plantas operativas y preservar puestos de trabajo en amplios sectores productivos” del distrito, uno de los que sufre las consecuencias del modelo desindustrializador y de apertura indiscriminada de importaciones que lleva adelante el gobierno de Javier Milei.

El último informe de la entidad, correspondiente a diciembre último, indica que “la producción de la industria manufacturera en la provincia de Santa Fe presentó en el mes de diciembre de 2025 un retroceso de 9,8% interanual”.

La persistencia de las políticas económicas contrarias a la producción nacional, que es reemplazada por el ingreso de mercaderías cuyo costo de elaboración y transporte impide la competencia local, tuvo como consecuencia que “entre diciembre de 2023 y octubre de 2025 se perdieron 292 industrias y más de 7.700 puestos de trabajo industriales en la provincia, lo que representa una baja del 4,9% y 5,6%, respectivamente”, sostiene el informe de la entidad fabril.

En su reunión del lunes 23, los miembros del consejo directivo de Fisfe dejaron constancia durante el encuentro del que participaron representantes de centros, cámaras y empresas socias, las “crecientes dificultades para mantener plantas operativas y preservar puestos de trabajo en amplios sectores productivos”.

El obstáculo más difícil de sortear es la decisión del Gobierno nacional de “abrir la economía” y substituir la producción local por importaciones para abaratar precios, que es el centro del modelo económico y no un matiz. Y que el ministro de Economía, Luis Caputo, expresó con lenguaje llano semanas atrás para que todos comprendan: “Nunca compré ropa en la Argentina”.

Resultados lógicos

Los datos del último informe de la Federación dan cuenta del escenario que atraviesa la provincia: en diciembre de 2025 se registró una caída de la actividad del 9,8% interanual, mientras que el 68% de las ramas industriales presentó caída en su nivel de producción. Otra vez, no es un consecuencia no deseada sino el resultado buscado.

“La combinación de altas tasas de interés que encarecen el financiamiento, apreciación cambiaria que abarata los productos importados y un mercado interno debilitado por bajos ingresos resulta en una ecuación de alta complejidad para la industria”, señaló Fisfe a través de un comunicado que difundió luego de la reunión.

En lenguaje coloquial, se trata de crédito caro, dólar pisado y apertura de importaciones de productos que se fabrican en Argentina, con un costo de producción más elevado.

Para la Federación, los datos del sector incluidos en su último informe “reflejan un proceso de desindustrialización que pone en riesgo la subsistencia del entramado productivo local”, una de las principales fuentes de empleo de calidad.

“En provincias como Santa Fe, donde la industria es uno de los motores principales de la economía, el deterioro de la producción -agrega Fisfe- conlleva un efecto negativo multiplicador que impacta de manera directa en otros sectores, amplificando la gravedad del deterioro de la actividad económica”.

Por eso, el consejo directivo de la Federación Industrial manifestó su “preocupación por los sectores más afectados y por la sostenida pérdida de empresas y empleo industrial”, a la vez que remarcó “la urgente necesidad de implementar una política industrial a nivel nacional que propenda a facilitar la inserción inteligente en los mercados globales”.

Que, para la organización santafesina, consiste en “defender los sectores industriales transables de la competencia desleal, igualar las condiciones de competitividad (costo logístico, financiamiento productivo, costo impositivo y laboral no salarial) y generar las condiciones para la reactivación del mercado interno, con el objetivo de preservar e incrementar nuestro tejido productivo y generar más empleo privado formal”. Más que un programa, Fisfe lo que pide es otro gobierno.

Querido 2023

El informe que cada mes elaboran los industriales de la provincia arrojó, en diciembre, los resultados esperables para un proceso desindustrializador como el que atraviesa Santa Fe, como resultado de las políticas nacionales.

Dice que “un conjunto mayoritario de 48 ramas industriales, sobre un total de 60 relevadas por Fisfe, mostraron en 2025 un nivel de producción inferior al registro del año 2023”, un año que con el paso del tiempo puede llegar a volverse una añoranza.

“Entre las más afectadas se encuentra un numeroso subgrupo integrado por 32 actividades fabriles al enfrentar bajas de producción mayor a un 10,0%, entre ellas: vehículos automotores, industria siderúrgica, productos textiles, tratamiento y servicios de trabajo de metales, curtido de cuero, calzado, aparatos de uso doméstico, fundición, maquinaria agropecuaria, pinturas, manufacturas de plástico, papel, detergentes y jabones, edición e impresión, materias primas plásticas y caucho sintético y bebidas”, enumera el documento.

También señala que “25 ramas industriales registraron bajas interanuales de producción en 2024, y nuevamente en 2025”, mientras que “el segmento de industrias con resultados positivos entre 2023 y 2025 se conforma por: molienda de oleaginosas, motocicletas, transformadores eléctricos, molienda de cereales, muebles, fiambres y carne aviar”.

Un dato interesante es la evolución de la actividad siderúrgica en la provincia de Santa Fe, que presentó en 2025 un nivel similar al año anterior “siendo ambos registros mínimos históricos”, sostiene el informe de Fisfe. Lo relevante es que se trata de un industria ligada la construcción de obra pública, que el Gobierno provincial intenta mantener con recursos propios y el nacional decidió recortar en procura del superávit primario a como dé lugar.

Uno, evidentemente, no compensa al otro: “En 2025 la producción de acero se ubicó por debajo de las 700 mil toneladas, y de 500 mil toneladas en el caso de productos laminados. Desde fines de 2023 y hasta el presente la caída de la demanda interna de productos siderúrgicos, -devenida por la paralización de la obra pública nacional-, la menor actividad en la industria manufacturera y en el sector de la construcción afectaron directamente la actividad sectorial en nuestra provincia”, dice Fisfe.

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