DI Pollina acusó a Lifschitz de extorsionar a integrantes de su espacio para que no sean candidatos. Cortina también advirtió maniobras para excluirlos
El verano terminó pero la interna socialista en Santa Fe está más caliente que nunca: desde la oposición acusan al oficialismo de querer bajarles la lista con aprietes y ofrecimientos a sus candidatos, sobre todo a los que pertenecen a los sectores más vulnerables.
El jueves cerró el plazo para la presentación de listas para la elección de autoridades del Partido Socialista de Santa Fe y apareció una sorpresa. A los binomios de Enrique Estévez (que busca la reelección) y Laura Mondino, por Socialismo en Movimiento, y Claudia Balagué-Miguel Cappiello, por Bases, se sumó una tercera fórmula: la de Pluralismo Federal, encabezada por Silvio Mulé y Patricia Simón y bancada por el legislador porteño Roy Cortina, inscripto en la carrera para presidir el PS nacional.
El cierre anticipa un tránsito con sobresaltos hasta el 18 de abril, cuando se realizarán las elecciones internas del partido, tanto a nivel provincial como nacional. Eduardo Di Pollina, referente de la corriente Bases y también candidato a suceder a Antonio Bonfatti al frente de la conducción nacional del partido, acusó al antecesor de Omar Perotti de prácticas non sanctas en la interna.
“Previo al cierre de listas hubo aprietes a compañeros para que integraran nuestras listas, incluso el martes pasado a la mañana Lifschitz en persona se hizo presente en un merendero de la zona sur de Rosario y amenazó a compañeros con quitar subsidios. No pudimos evitar que compañeros que fueron extorsionados decidieran no participar de la lista”.
Una vez que se publicaron las listas esas prácticas continuaron, aseguró Di Pollina. “A algunos compañeros les ofrecieron trabajo y a otros los extorsionaron con sacárselo, es gente de barrio que atraviesa una situación económica muy comprometida —cuestionó—. Estoy perplejo, es la primera vez que ocurren estas prácticas nefastas en el partido”.
—¿Intentó contactarse con dirigentes de Socialismo en Movimiento para tratar de resolver la situación? —le preguntó La Capital a Di Pollina.
—Sí, apelamos a hablar con ellos y nos dijeron “esto es la interna, todo vale”.
Para el referente de Bases el principal responsable de la situación es el actual presidente de la Cámara de Diputados de la provincia. “Lifschitz es el responsable de la crisis profunda que vive el PS, él llevó el partido a esta situación, habla muy mal de su vocación democrática”, disparó.
En este marco, Di Pollina advirtió que irán “hasta las últimas consecuencias”. “La lista no se va a caer, pero esto genera deterioro”, reconoció.
Advertencias
Además, desde Bases denuncian otras maniobras más sutiles, pero que también inciden en el proceso electoral, para el que están habilitados en la provincia a votar más de 30 mil afiliados, repartidos en más de 180 Centros Socialistas. Un ejemplo: los lugares de votación. Hasta ahora, los afiliados de Ricardone, Puerto General San Martín y Aldao en lugar de votar en la cabecera del departamento, la ciudad de San Lorenzo, deben trasladarse hasta Capitán Bermúdez, una situación que desalienta la participación.
También en Pluralismo Federal encienden las alertas ante el proceso electoral del PS. “Vamos a denunciar si van a apretar a la gente que firmó el aval y la integración a la lista —adelantó Cortina—. Estamos seguros de que nos quieren bajar la lista, pero hicimos la presentación con todo en regla y con escribano”.
El líder del socialismo porteño remarcó que no les costó armar lista en la provincia. “Hace semanas que estamos visitando afiliados en Rosario y lo único que se escucha en los sectores medios y barrios populares es ‘se han olvidado de nosotros’”, sostuvo.
Cortina no ahorró munición gruesa contra sus rivales: acusó a Di Pollina de ser el ideólogo del intento de intervención del partido en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a Lifschitz de no atenderle el teléfono y a Mónica Fein —que encabeza la lista nacional de Socialismo en Movimiento— de embarrar la cancha y mentir en sus recorridas por el país.
Su diagnóstico es que el PS se convirtió en una organización “santafecéntrica”. “Se creen que el resto tenemos que ser espectadores de lo que decidan ellos”, fustigó.
Sospechas cruzadas
Aparte de los 15 integrantes de la junta ejecutiva provincial, se elegirán 463 congresales provinciales y 171 congresales nacionales. Son instancias clave: allí se definen, entre otras cuestiones, la estrategia electoral.
Con una tradición más de acuerdo de élites partidarias que de elección por parte de los afiliados para definir su liderazgo, las internas del PS suelen dejar marcas duraderas. En la provincia, las últimas se realizaron en 1994: Hermes Binner le ganó a Héctor Cavallero y el Tigre y su grupo fundaron una nueva fuerza, el Partido del Progreso Social (PPS).
En la oposición miran con un ojo el calendario electoral y con el otro la interna del partido de la rosa, atravesada por sospechas cruzadas: en Socialismo en Movimiento no olvidan el llamado de Bases a cortar boleta y apoyar a la fórmula Fernández-Fernández, y desde el espacio de Di Pollina y Balagué deslizan que a pesar del rechazo en público a Lifschitz le tienta el frente XXL.
El debate de fondo es el lugar del PS en una escena política dividida, que asfixia los intentos de terceras fuerzas competitivas, y donde el radicalismo, y sobre todo el PRO, avanzaron sobre la sociología electoral del partido: los sectores medios, en permanente deslizamiento hacia la derecha.
Lo que enoja particularmente a Cortina es que cree que sus rivales hacen lo que le critican a él: un acuerdo con el PRO: “Nosotros hicimos un frente de varios partidos, en donde está el sector más lúcido del PRO, pero también nuestros socios electorales históricos: Lousteau, Carrió, Stolbizer, Ocaña. Además, yo sé que Lifschitz habla con Larreta: soy porteño pero no boludo”.
