El local ganó 2 a 0 con goles de Gabriel Jesús y Firmino. La Selección tuvo su mejor actuación en la Copa América, pero no le alcanzó para derribar al anfitrión. Jugará por el tercer puesto.
Con Lionel Messi desequilibrante como en ningún otro partido de la copa, Agüero y Lautaro Martínez siempre peligrosos y con un equipo que defendió lejos de Armani, la Argentina dio lo mejor que pudo. Erá difícil entregar al más en medio de la confusión, del interinato de Scaloni y del descalabro dirigencial ante una potencia como el conjunto gobernado por Tite. El local le tiró la historia encima, los antecedentes triunfadores y la jerarquía para ganar más por su potencial que por lo desplegado en el Minerao.
Porque la Argentina marcó el tiempo del partido desde el comienzo, incomodó a Brasil, encontró una forma de defender que hasta acá no había mostrado y tuvo situaciones para nivelar el juego. Pero los de Tite se escudaron en la ventaja conseguida por una genialidad de Dani Alves: sombrero, control y pase a lo Ronaldinho, mirando para un lado y descargando para el otro. Fue una maravilla, aunque fue la única del local en esa primera etapa.
