Radicales y peronistas trabajan para aprobar el proyecto por unanimidad en el Senado. Los cambios para lograr el acuerdo. El juego del socialismo y de Perotti.
Con entendimiento y leves concesiones, oficialismo y oposición están a las puertas de aprobar en el Senado una reforma electoral unánime en Santa Fe. Tanto la UCR como el PJ promueven el acuerdo. De sellarse el abrazo, quedaría condicionado el bloque peronista en Diputados.
Tres boletas en las generales y un piso de 4% para el reparto de votos pueden ser el password para sellar la ley de manera definitiva.
La UCR, , impulsa una reforma electoral con cinco boletas en las PASO y dos en la instancia general. El peronismo del Senado, liderado por Armando Traferri, ingresó en abril el primer proyecto de reforma electoral y quiere cinco papeletas en ambos turnos, primarias y generales.
Es el único punto donde difieren realmente, porque, por otro lado, ambos bloques promueven la idea de establecer un 5% del padrón como piso para la consideración en el reparto de bancas en la Cámara de Diputados.
La buena sintonía entre la UCR y el PJ
Si bien la negociación fina todavía no arrancó, tanto la UCR como el PJ de la cámara alta consideran que sobra margen para delinear una aprobación de 19 votos positivos y cero rechazos. “Vamos a trabajar en eso”, se entusiasma un legislador radical. “Percibo que nos vamos a terminar entendiendo”, abona un peronista.
Ambas bancadas creen que la síntesis puede venir por el lado de tres boletas para las elecciones generales, que es casi un hecho que se celebrarán en junio de 2027. Las cinco papeletas se mantendrían en las PASO y luego se reducirían a un tramo para gobernador y Diputados; otro para el Senado y un tercero para intendencias y concejales.
En ese esquema todos conceden. La UCR renuncia a las dos boletas y el PJ baja sus expectativas. Entre las dos papeletas que plantea el radicalismo y las cinco que impulsa el PJ, encuentran un equilibrio en tres.
De paso, en un rasgo para nada menor, los senadores –todos, oficialistas y opositores– se garantizarían no quedar atados al efecto arrastre de un candidato a la gobernación. Diputados iría atado al Ejecutivo y el Senado mantendría su independencia, libertad y capacidad de juego.
El socialismo mira con atención
Hay un asterisco, sin embargo: la situación del senador socialista Julio Garibaldi. Legislador por el departamento La Capital, Paco presentó su propia iniciativa, idéntica a la que ingresó el PS en Diputados, con cinco boletas en las PASO y generales y un piso de 3% del padrón.
Garibaldi no tiene margen para moverse en soledad, porque el socialismo tiene una mayoría de 14 bancas en la cámara melliza. El exconcejal, no obstante, no come vidrio. “Por momentos es socialista y por momentos es senador”, le define, preciso, uno de sus pares del Senado.
Entonces, si Garibaldi acompaña, es de esperar que el PS de la cámara baja haya aportado su mirada y luego, cuando el proyecto salte de cámara, lo convalide para no dejar en offside al senador propio.
Lo que resulte del Senado será determinante
Si toda la ingeniería resulta, la reforma electoral saldrá del Senado con tres boletas para las elecciones generales y un piso de reparto de bancas menor al 5%, para asegurarse el aval socialista en ambas cámaras.
El problema lo puede tener el peronismo de Diputados, conducido en gran parte por el exgobernador Omar Perotti, que impulsa una iniciativa distinta. Es que la interna del PJ puede quedar expuesta y a la vista de todo el mundo si no hay un ok al texto que surja del Senado. “Siguen demostrando más debilidad, mayor fragmentación”, observa y aprovecha un legislador de la UCR. Ahí, otra vez, habrá que ver la mano de la bancada de Unidos para integrar a la mayor oposición posible.
Como adelantó Letra P, la reforma electoral tiene prioridad en el Senado para la primera sesión de agosto. La Casa Gris confía en la reforma se sancionará durante ese mismo mes. La política se prepara y se ordena para definir quiénes ganan y quiénes pierden en el futuro sistema electoral.


