Rubén Rada murió este miércoles 26 de agosto a los 83 años, según confirmó su familia. El artista, nacido en Montevideo el 16 de julio de 1943, atravesaba un cuadro de neumonía desde hacía un mes. Hasta sus últimos años mantuvo una intensa actividad artística y tenía previsto reencontrarse en octubre con Totem, la banda que integró en los años 70 y que marcó una etapa decisiva del rock uruguayo.

Desde sus primeros pasos en las comparsas de Montevideo, Rada construyó una trayectoria que atravesó más de seis décadas. De niño integró la comparsa Morenada y durante su adolescencia pasó por una murga y por la orquesta Cubanacán, dirigida por Pedro Ferreira, una de sus grandes referencias. Su recorrido por el carnaval fue el punto de partida de una carrera en la que el candombe se convirtió en el centro de una búsqueda musical abierta a múltiples influencias.

Su llegada a The Hot Blowers y, posteriormente, a El Kinto significó un quiebre. Con El Kinto participó de la creación del llamado candombe beat, una combinación de ritmos afro-uruguayos, instrumentos eléctricos, batería y una sensibilidad vinculada al rock y al jazz. Más tarde, con Totem, profundizó ese cruce y grabó dos discos entre 1970 y 1973, con canciones como “Dedos”, “Biafra”, “Heloísa” y “Negro”.

Durante los años 70 también formó parte de Opa, junto a Hugo y Osvaldo Fattoruso y Ringo Thielmann. El grupo grabó en Estados Unidos el disco Magic Time, donde apareció “Montevideo”, mientras Rada consolidaba un lenguaje que combinaba jazz rock, candombe y música latinoamericana. Esa etapa fue clave para proyectar su obra más allá de Uruguay y convertirlo en una de las figuras centrales de la música rioplatense.

Su carrera solista atravesó distintas etapas y tuvo una recepción especialmente importante en Argentina durante los años 80. Allí editó discos como La BandaLa RadaEn familia y La yapla mata, con canciones que se incorporaron a su repertorio más reconocido, entre ellas “Rock de la calle”, “Blumana” y “Candombe para Gardel”. A comienzos de los 90 se instaló en México y, luego de regresar a Uruguay, inició una nueva etapa de popularidad con trabajos como MontevideoMiscelánea negraBlack y Quién va a cantar.

Rada también desarrolló una importante obra destinada al público infantil a través del personaje Rubenrá y extendió su actividad a la televisión, la radio, el teatro y el cine. El reconocimiento a su trayectoria llegó, entre otros premios y homenajes, con el Grammy a la Excelencia Musical en 2011 y la Medalla Delmira Agustini otorgada por el Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay en 2014. En 2024, la Junta Departamental de Montevideo lo homenajeó con una baldosa con su nombre en el Espacio de los Soles, en la peatonal Sarandí.

A lo largo de su carrera, Rada hizo del candombe un lenguaje capaz de dialogar con el rock, el jazz, la música brasileña y el pop sin perder su raíz uruguaya. Su obra, atravesada por el ritmo, el humor y una particular forma de entender la canción popular, convirtió su nombre en una referencia ineludible de la cultura del Río de la Plata. Con su muerte desaparece uno de los grandes protagonistas de la transformación de la música uruguaya durante la segunda mitad del siglo XX y las primeras décadas del XXI.