Pablo Grillo tenía todo listo para regresar al Congreso, un “territorio hostil” como él mismo lo había definido, para presentar una muestra de fotos de su autoría, acompañado por colegas, amigos y familia.
Estaba previsto que la actividad coincidiera con el Día Nacional de la Lucha contra la Violencia Institucional, que se conmemora cada 8 de mayo en memoria de los jóvenes Agustín Olivera, Óscar Aredes y Roberto Argañaraz, asesinados en 1987 a manos del gatillo fácil de la bonaerense, hecho que se conoce como “Masacre de Ingeniero Budge”.
Pero a última hora, sin previo aviso ni una explicación concreta, la vicepresidenta Victoria Villarruel mandó a bajar la muestra, en un acto de censura manifiesta que la familia del fotógrafo no tardó en denunciar.
