Central Córdoba quedó lejos en resultado, que culminó 4 a 1 a favor de Boca, pero dio la talla en cuanto a la enjundia, los pasajes de buen fútbol y la convicción de ir a buscar siempre.
Aplausos de pie para Central Córdoba. Claro que perdió 4 a 1 ante Boca y quedó eliminado de la Copa Argentina. Pero quedarse con ese resultado estadístico y no resaltar el orgullo, el amor propio y las pasajes de buen fútbol del charrúa sería una falta de respeto para los muchachos de Juan Rossi. Es que a pesar de traspié, que terminó en goleada, dejaron bien alta la dignidad de una camiseta emblemática del fútbol rosarino. Por supuesto que podía ser caída y lo fue. Pero el partido charrúa fue más que aceptable. Quedó muy lejos en el resultado, pero en algunos pasajes fue protagonista y soñó despierto con que el milagro era posible.
Central Córdoba jugó un primer tiempo fabuloso. Claro que tuvo errores y sufrió algunas salvadas providenciales, pero fue valiente para hacer lo no todos realizan ante Boca, incluso otros equipos de primera división, que fue animarse a jugar al fútbol dentro de sus posibilidades. Y lo hizo manejando la pelota con criterio, sin temores, con pasajes de audacia y la frente altísima. Así el charrúa puso en serios aprietos a los xeneizes en más de una oportunidad y hasta pudo haberse ido al descanso arriba en el marcador. Sí, no es un a exageración, ya que frente al arco de Javier García el equipo de Juan Rossi generó peligro real con repetición en esos 45 iniciales.
Y eso que a los 13 minutos parecía que la ilusión charrúa de mantenerse en partido iba a durar poco porque Boca abrió la cuenta con un pase limpio al área y la definición fuerte de manual de Nicolás Orsini. El 1 a 0 sonaba a sentencia previa del pleito. Pero nada de eso ocurrió. Todo lo contrario. Dicen que la fe mueve montañas y más al pie de las sierras. Central Córdoba no se rindió y se animó a jugarle de igual a igual a los “cucos” mediáticos de Boca.
El arquero Giroldi respondió cuando lo exigieron. Pero los de Rossi empezaron a tejer juego en tres cuartos y el área xeneize fue una invitación a atacar. Un centro notable de Ríos desde la izquierda fue conectado con furia por el tanque Guido Di Vanni y la red de Boca se agitó para el delirio de los simpatizantes charrúas. Otro partido comenzó.
Boca sintió el impacto y los de Tablada con la pelota al pie hicieron de las suyas. Hubo una doble acción clarísima con los remates de Carrera y Musso que hizo temblar el arco xeneize. Y una bomba de Gonzalo Gómez mereció también ser gol charrúa.
Central Córdoba le faltó al respeto a Boca. Lo desnudó atrás y con una hidalguía conmovedora se ganó el aplaudo de los por entonces enloquecidos hinchas que gritaban en las tribunas. Al descanso con la frente bien alta.
En la reanudación falló un gol increíble con el arco libre Oscar Romero, que canchereó la acción. Córdoba empezó a sentir el lógico trajín, de un equipo súper profesional y otro de obreros del fútbol y de la vida.
El charrúa retrocedió y se abroqueló con el corazón en la mano. Boca iba, pero no podía. Y en una acción que parecía no revestir peligro quedó una pelota viva dentro del área por un mal cierre de Bogino y Orsini fue otra vez el verdugo del equipo de Tablada, para poner el 2 a 1 cuando el xeneize comenzaba a ponerse colorado de la impotencia.
Y cuando Boca ya sí imponía condiciones, igualmente el ingresado Juan Manuel Cobelli remató cruzado apenas afuera del caño izquierdo en un tiro con capricho de empate. Pero el xeneize liquidó todo con una gran definición de Luis Vázquez y el penal que facturó Zeballos para el 4 a 1.
Dignísima presentación charrúa que hizo transpirar más de la cuenta a Battaglia y compañía para quedarse con la victoria. El matador estuvo recontra a la altura.
