La poda libertaria vacía las pymes
Se perdieron 20 mil empleos y 3 mil empresas desde la llegada de Milei. La industria y las pequeñas firmas, las más golpeadas.

La provincia de Santa Fe perdió más de 20 mil puestos de trabajo registrados y más de 3 mil empleadores desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada. La fotografía que surge de los datos oficiales procesados por el Centro de Economía Política Argentina (Cepa) muestra un deterioro sostenido del entramado productivo provincial, con especial impacto sobre la industria, el transporte y las pequeñas y medianas empresas.
El informe, elaborado sobre estadísticas de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, compara la situación existente entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 y concluye que en ese período desaparecieron 3.018 empleadores en Santa Fe, una caída del 6 por ciento, mientras que el empleo registrado retrocedió en 20.018 puestos, equivalente a una reducción del 3,2 por ciento. El número de empleadores pasó de 50.674 a 47.656 y la cantidad de trabajadores registrados cayó de 632.761 a 612.743.
Para la economista Lucila Rivolta, integrante del Cepa, los datos no expresan una crisis pasajera sino la consecuencia directa de un modelo económico. “No es una crisis coyuntural, sino un programa económico basado en el ajuste a determinados sectores que no generan empleo y el deterioro de aquellos que sí lo hacen”, sostuvo en diálogo con Rosario/12.
La investigadora explicó que el esquema impulsado por el gobierno nacional tiene ganadores y perdedores. Entre los primeros ubicó al agro, la minería y la intermediación financiera, sectores que representan una porción reducida del empleo formal argentino. Del otro lado aparecen la industria, la construcción y el comercio, actividades que concentran casi la mitad del empleo registrado del país y que vienen mostrando un deterioro sostenido desde fines de 2023.
La industria santafesina constituye uno de los principales ejemplos de ese fenómeno. El sector manufacturero perdió 8.240 puestos de trabajo durante los primeros 28 meses del gobierno libertario y constituye una de las actividades más afectadas en términos absolutos. La caída representa además un golpe especialmente sensible en una provincia donde la industria explica aproximadamente una quinta parte del empleo formal.
El rubro que más empleadores perdió fue el transporte y almacenamiento, con 1.307 establecimientos menos. También retrocedieron la industria manufacturera, el comercio y el sector agropecuario. En términos relativos, el transporte sufrió una contracción del 20,8 por ciento en la cantidad de empresas, seguido por la construcción y los servicios profesionales.
Entre los trabajadores registrados, el área más golpeada fue la enseñanza, que perdió 9.738 empleos, seguida por la industria, el transporte y la gastronomía. La caída del empleo docente en nivel privado alcanzó el 13,9 por ciento, mientras que el transporte retrocedió 12,2 por ciento.
Rivolta considera que la situación santafesina comparte rasgos con Córdoba y la provincia de Buenos Aires, otros distritos con fuerte perfil industrial. Sin embargo, sostuvo que en Santa Fe el impacto adquiere una dimensión particular por el peso que tiene el entramado manufacturero y por la orientación de la administración provincial.
“Lo que vemos es que el ajuste nacional se está replicando en Santa Fe. Pullaro está reproduciendo políticas similares a las de Milei, con sus mismas prioridades”, afirmó la economista.
El informe también muestra que el deterioro se concentra de manera abrumadora en las pequeñas y medianas empresas. Los empleadores de hasta 500 trabajadores explican la totalidad de la caída del número de firmas registradas: desaparecieron 3.024 establecimientos en ese segmento, mientras que entre las compañías de más de 500 empleados incluso se registró un leve incremento.
Rivolta precisó que cuando se observa el universo de empresas de hasta 50 trabajadores, las más pequeñas explican el 98 por ciento de los cierres registrados en la provincia. “Son prácticamente todas pymes”, resumió.
La pérdida de empleo también se concentró en esas unidades productivas. Nueve de cada diez puestos destruidos pertenecían a empresas de hasta 500 trabajadores. Las firmas más grandes redujeron personal, aunque en menor proporción.
La economista vinculó además el deterioro productivo con la apertura de importaciones y el atraso cambiario. Señaló que el ingreso de bienes de consumo importados alcanzó niveles récord y compite de manera directa con la producción local.
“Si tenés apertura de importaciones, dólar barato y consumo deprimido, la industria pierde mercado”, explicó. El fenómeno, agregó, se combina con el aumento del endeudamiento familiar y la utilización creciente de tarjetas de crédito para comprar alimentos.
