Economía

Millones de endeudados en un país al borde de un ataque de nervios

“Dejen de decirnos que la culpa es nuestra”

 

Hay 19,6 millones de argentinos endeudados y uno de cada cuatro no puede pagar. La mora con billeteras virtuales crece con cifras alarmantes: saltó de 7 a 29% en un año y medio. Y crece entre los que pidieron menos dinero. Acreedores, llamados y un mecanismo de hostigamiento y amenazas para cobrar.

Facturas, morosidad argentinos
Morosidad Casi 20 millones de argentinos no pueden afrontar sus deudas. Archivo –

En Argentina, 19,6 millones de personas tienen deudas: casi la mitad del país. Y el 25 por ciento, además, no pueden pagarlas: una de cada cuatro personas con deuda está en mora por más de 90 días. La mora crece desde 2024 y ahora alcanzó cifras alarmantes. Las deudas son con todos los sistemas financieros: tarjetas bancarias y no bancarias, préstamos personales… y se aceleró con las billeteras virtuales. Crece, además, entre quienes tomaron menos deuda: jóvenes menores de 25 años, según datos del Mapa de la Deuda del CEC, Centro de Estudios de la Ciudad.

Con las deudas crecen, además, dramas personales, de salud mental y un ecosistema de actores con nueva intensidad. Son billeteras virtuales con una sobreoferta de créditos, instaladas a un clic de distancia y a tasas de usura –que van de 100 a 700 por ciento, según decida un todopoderoso algoritmo–. Y son un sistema de bolseros que ahora llama a toda hora. Amenazan a deudores con embargos, escraches o retenciones compulsivas. Son estudios jurídicos y empresas de cobranza que están ejerciendo un tipo de hostigamiento prohibido por ley, reactivado por falta de controles y tan intenso que la Provincia discute una ley para frenarlos. Aquí, tres historias de un país al borde de un ataque de nervios y deudas que muestran que nada es personal.

–Te empiezan a llamar, a llamar y a llamar –dice Andrés–. A mí me vinieron llamando a lo loco, durante mucho tiempo, y ahora pararon un poco. Te mandan mensajes: a los hijos de mi mujer, que son grandes, al padre de los hijos de mi mujer, a la mujer de los hijos de mi mujer.

–¿Qué tipo de mensajes?

–Amenazas: les dicen que si yo no pago, les van a sacar mi deuda al contado.

Andrés

Tarde de miércoles. Andrés acaba de llegar a su casa. Tiene 52 años, cuatro hijos, no alquila pero paga expensas bastante altas. Tiene trabajo en blanco en una escuela desde 1994 y probó otros trabajos durante seis años. Hoy tiene problemas de deuda. Un día no llegó a cubrir la tarjeta, sacó una financiación de Plan V para “cuotificar” la deuda, luego sacó un crédito para pagar las cuotas y más tarde preguntó si podían aumentarle el límite de la tarjeta: ahí empezó el desbarranque.

–Me subieron el límite y me lo subieron un montón: pasé de 2 a 8 millones. Está bien, pude tener más cuotas, pero se me hizo una bola tremenda y en un momento vi que no iba a poder pagar ni el mínimo.

Volvió al banco.

–Me atendieron como si nada —dice–, me dijeron que espere dos o tres meses, que me iban a pasar a esta gente que te mata: que empiezan a llamarte a lo loco.

Lo llamaron. A él. A sus parientes. Y en un momento pensó cambiar de banco. “Me decían que iban a judicializar la deuda, que iban a avisar a mi trabajo. En su momento, pensé dejar el banco así no me sacan el sueldo, porque te dicen que te van a sacar todo del sueldo, ¿entendés?”

¿Por qué aparecen los llamados de los estudios de abogados? ¿Quiénes son? Julián Goya es periodista, especialista en datos y responsible de comunicación del CEC, y realizó el Mapa de la Deuda en alianza con la Fundación Ebert. “Morosos son las personas que están 90 días o más sin pagar y es un número que se actualiza todos los meses y aparece en la Central de Deudores del BCRA”, empieza a explicar.

Y sigue explicando. Los deudores del sistema financiero tienen números: del 1 al 5. El 1 tiene todo en regla y el 3 es el que no puede pagar y entra en mora. Los acreedores llaman a las personas de la categoría 3. “Los bancos y financieras venden sus paquetes de deudas a estudios de abogados o bolseros, cuyo negocio es ese –explica–: llamar a la gente para cobrar”.

Verónica

Verónica Orzábal vive en Lugano. En la mesa tiene el mate, el termo y una lista de la deuda de los últimos meses. Tres montos. Todas con la misma financiera a la que entró por primera vez durante la pandemia. Para entonces vivía con su mamá. Sacaba dinero de otra financiera de Flores, Efectivo Sí. Un día, entró, miró los intereses, le parecieron caros, no sacó nada, salió y entró al negocio de al lado: Cartasur. Un infierno que todavía la persigue.

–Al principio, pedía cantidades chicas: 100 mil. Pero terminaba pagando 12 cuotas de 28,5 mil.

–¿Cómo? ¿Tanto?

–Sí, mirá: por 145 mil, pagás 18 cuotas de 33 mil, por ejemplo. Lo que pasa es que si vos tenés la necesidad y tenés a alguien que te da la plata, agarrás viaje aunque sabés que te estás metiendo en un infierno.

Verónica tiene 57 años, una pensión no contributiva, un bono de 70.000 pesos y la vida transformada en un caos.

–Ese es todo mi ingreso y, al no alcanzar, tuve que recurrir a los préstamos. Otros años también pedía, pero nunca me pasó esto. Antes, pedía un préstamo, lo pagaba y se terminó. Ahora es un préstamo más otro, más otro, más otro para pagar los anteriores. Estoy en un círculo del que no puedo salir.

El círculo empezó con un microcrédito en Banco Supervielle, donde cobra la pensión. Una app. Un monto chico. 100. 150. 50. 40. Muy para llegar a fin de mes, dice ella. Para pagar una garrafa, porque gas natural no tiene. Pagar la luz, porque la casa se calienta en invierno con estufa eléctrica. Y al final, del banco pasó a Cartasur. Y de Cartasur, al “acoso” de las llamadas.

–Lo único que hacen es acosarme todos los días. Me llaman por teléfono, me mandan mensajes, me dejan correos de voz. Quieren que regularice mi situación, que me comunique. Yo ya hablé con ellos varias veces y les expliqué lo que pasó. Pero me dicen: “Vos firmaste un contrato”. Y no es que no quiero pagar: no puedo, no tengo la plata.

La trampa de crédito no bancario

Las deudas que las familias no pueden pagar crecen de manera constante desde el último trimestre de 2024, y en mayo de 2026 alcanzaron datos alarmantes.

Según el último informe de CEPA, la mora aumentó con el sistema bancario y sobre todo con las billeteras virtuales, que tuvieron un salto récord. Con bancos pasó de 2,5 % a 12,1% de noviembre de 2024 a abril de 2026. Y con las billeteras, saltó de 7,3% a 29,6%, un récord que perforó el techo de la pandemia: 27,1% a mayo de 2020.

La mayor parte, más de la mitad, tiene deudas que no puede pagar con billeteras virtuales. Según el mismo informe, la mora total suma 5,8 millones de personas. De ellas, 3,4 millones están en mora con billeteras virtuales; 1,3 millones con bancos y 1,1 millones con ambos. Según CEPA, las tasas de las billeteras virtuales suelen ser más elevadas, un mecanismo para cubrirse del riesgo de incobrabilidad.

Graficos de endeudaminto de poblacion en Argentina
Graficos de endeudaminto de poblacion en Argentina Graficos de endeudaminto de poblacion en Argentina CEPA

Pero además de estos dos universos, el mundo financiero tiene créditos no bancarios como el que sacó Verónica. Algunos son lugares más conocidos como Tarjeta Naranja, Naranja Digital Compañía y Mercado Libre. Otras son menos conocidas: Cartasur Card, Creditech, Tarjeta Sucrédito o Cetrogar, entre otras. ¿Cuáles son las características de unas y de otras? Según CEPA, las menos conocidas son 17 y todas tienen más dificultades para cobrar sus deudas que las más conocidas, con moras superiores al promedio. Además, un pequeño universo de 9, tiene una ratio de deuda superior al ¡50 %! Entre esas compañías está la de Verónica. El informe destaca: Wayni Movil (79,5%), Bazar Avenida (72,3%), Cartasur Card (57,1%); Frávega (57,1%) y Crédito Argentino (55,4%).

Contra lo que dice el Gobierno, los datos muestran además que las deudas no crecen por gastos irresponsables: el incremento de mora crece a la par del estancamiento y caída de salarios.

Graficos de endeudaminto de poblacion en Argentina
Graficos de endeudaminto de poblacion en Argentina Graficos de endeudaminto de poblacion en Argentina CEPA

Verónica vive en una casa con mascotas: Fanta, su gato naranja; Freddie, uno atigrado; Perla; y también sus dos perros: Kiara y Lucas. En este momento, ella los sostiene con ayuda de un refugio y, en el fondo, ellos la sostienen un poco a ella cuando los problemas se le hacen grandes como un mar.

El domingo pasado ella logró cambiar algo. Mandó un mensaje a un programa de televisión cuando escuchó la palabra “endeudados” y así se puso en contacto con quienes están organizando algo.

“Estoy desesperada”, les dijo y lo vuelve a decir. “No puedo vivir así. No es vida esto. No es vida cobrar, y el mismo día ya no tener plata. Antes mi hermano vivía en Capital y me ayudaba. Se fue a Córdoba, no trabaja, vive con el sueldo de la mujer porque allá no consigue trabajo y ahora no me puede ayudar”.

Marcela

Marcela García tuvo que convencerse a sí misma de tres cosas: que ella no era el problema, que sabía contar y sumar y que no le faltaba educación financiera. “Hace más de un año estoy afrontando esta situación de deuda como una cuestión de experiencia personal –dice–: busco problematizar y politizarla y me digo: soy profesional de salud, autónoma, y he visto en los últimos años cómo se va produciendo un deterioro en la economía”.

Profesional de la salud, 57 años, empleada en un municipio bonaerense, 14 años de antigüedad, 28 de aportes, inquilina, madre de hijos adultos, abuela y feminista. Durante los últimos meses de Alberto Fernández, su salario empezó a caer: paritarias a la baja, sueldo deteriorado y obra social en retirada.

–La vida se nos ha puesto patas para arriba –dice– y eso te lleva a empezar a tomar deudas. Primero, tarjetear. Sacás la tarjeta que estaba para cosas de muy muy última necesidad. Pagás el súper o, en realidad, ¡alimentos! Porque si en algún momento hacíamos la compra del mes, ahora se compra lo que se puede en el chino del barrio. ¡Con lo que podés! ¡Cómo nos cambió la dinámica en relación a cómo ordenás tu vida y la economía!

Del chino pasó a pagar medicina y laboratorio. Del total, a pagar el mínimo de la tarjeta y del mínimo a los coletazos y contorsiones de intereses cada vez más imposibles de pagar. Pidió un préstamo en el banco para refinanciar la tarjeta. Era septiembre de 2024, le dieron 2 millones a seis años. Todavía hace las cuentas: ya pagó unas 22 cuotas y cuando termine en 2030, está resegura de que habrá pagado más de tres veces lo que pidió.

–Pedí el préstamo para poder sacarme toda esa bola de nieve.

Semanas atrás, apareció en un programa de televisión, dejó la vergüenza a un lado y pudo poner en palabras lo que le pasa con la deuda vieja y la que siguió. Se acercó a una reunión con endeudados que convocó un espacio del peronismo con Hernán Letcher y Tamara Bezares, abogada laboralista, comunicadora de derecho previsional y una de las articuladoras de la reunión de Endeudados.

¿Por qué esas reuniones? Bezares lo explica así: “Las reuniones surgieron porque entendemos que el sobreendeudamiento no es un problema individual sino colectivo”, dice. » Un problema federal que tiene preocupadas a todas las familias del país. Muchas llegan con vergüenza, con culpa, no quieren hablar en público, no quieren exponerse, porque incluso desde el propio Estado se las responsabiliza: se entiende como una mala administración o mala educación financiera y no se habla de lo central, que es la pérdida del poder adquisitivo de los ingresos«.

Ella dice que hay lo que hay: abuso financiero, falta de políticas públicas y sobreexposición al crédito. Celulares invadidos. Y en ese contexto, hay estudios que empiezan a llamar. ¿Son legales? ¿Quién está haciendo algo? “Son prácticas ilícitas de algunas agencias de cobranza”, dice ella. Y tienen impacto sobre los consumidores más vulnerables o hipervulnerables como jubilados, jubiladas, pensionados, madres jefas de hogar que están a cargo justamente de hogares monomarentales.

Mientras tanto, Marcela comenzó a viajar cada tanto a Capital para encuentros parecidos. Se conecta de manera remota cuando no tiene plata para el boleto. Activó una encuesta entre vecinos y los invitó a juntarse. Como en 2001, dice, con la papa y la cebolla, vamos a tomar un mate, un té, agua o a llorar y a ver de dónde viene la deuda y a quién se la vamos a reclamar.

–Te das cuenta así de que no es que soy yo –dice Marcela–. ¡No me digan esto! Y ahí se juntan un poquito las cuestiones de los feminismos en relación a poder politizar estos debates: dejen de decirnos que somos nosotros y empecemos a pensar entonces quiénes más estamos en esta y cómo llegamos a esta situación.

Ella pudo.

–Ahí empecé a buscar quiénes iban teniendo alguna resonancia con todo esto, para empezar a juntarnos.

Una bola de nieve imparable

Doce municipios de la provincia de Buenos Aires ya aprobaron una ordenanza que busca revisar el sobreendeudamiento de las familias y de las personas. Adrián Ganino es uno de sus impulsores. Abogado, exdirector nacional de Defensa del Consumidor y actual secretario letrado de Relaciones al Consumidor de la Justicia de Faltas de San Martín impulsa un proyecto en la Provincia sobre deuda, que también busca prohibir el hostigamiento a deudores.

–¿Qué buscan?

–Ponerle un marco a la situación de sobreendeudamiento: esa imposibilidad de poder abonar o cumplir con las obligaciones legales de préstamos, créditos, tarjetas. Cuando los ingresos no alcanzan, avanzamos con una definición de insolvencia para la familia que no puede afrontar esos costos.

–¿A qué consideran una persona sobreendeudada?

–Es cuando los ingresos no alcanzan a cubrir las obligaciones que fue adquiriendo. Como el sueldo no alcanzó, entonces tuvo que recurrir a créditos, préstamos o al uso de la tarjeta por encima del ingreso real. Y entonces se genera esa bola de nieve en la cual muchos hoy nos encontramos atados. Más del 70% de la sociedad se encuentra en esta situación y la idea es definirlo en una normativa.

–¿Qué pueden hacer las personas en esa situación?

–Si estás en esa situación, podés iniciar un reclamo administrativo en las oficinas de Defensa del Consumidor de la Provincia para que te ayudemos a encauzar esas deudas y se puede trabajar con reajustar la deuda o plantear ciertas nulidades cuando se incumplen las leyes de defensa del consumidor, por ejemplo, cuando no informan el costo financiero total en préstamos o créditos.

–Vi alguna iniciativa para limitar el acoso en los estudios de abogados.

–Trabajamos con la diputada provincial Ana Luz Balor en una normativa que aborde el sobreendeudamiento y también una ley que prohíba el hostigamiento a los usuarios y consumidores sobreendeudados. Esto es lo que pasa: cuando yo debo, generalmente los bancos o las financieras venden esas deudas a estudios jurídicos o empresas de cobranza y ahí empieza todo este sistema de hostigamiento continuo. Te llaman a cualquier hora, cualquier día y llaman a la familia, llaman a tu trabajo, te mandan mails… bueno, ese hostigamiento, con esta normativa, además de estar prohibido, es sancionado con la Ley de Defensa del Consumidor con muchas cosas que pueden llegar hasta 5.000 salarios mínimos vitales y móviles.

–¿Logran algo con todo esto? ¿Hay resultados ya?

–Sí. La verdad es que lo importante primero es que la gente reclame. A la gente que se queda sin ese reclamo administrativo, luego se le hace difícil resolver el hostigamiento o la reestructuración de deuda. Cuando la gente reclama, los resultados son positivos. La mayoría de los municipios con ordenanzas están funcionando, están llegando a acuerdos bastante positivos, donde el consumidor puede afrontar esos gastos con quita de capital, de intereses, acuerdos sobre cuotas conforme a sus ingresos. En los casos de hostigamiento, también: cuando se lo identifica, sancionan por trato indigno.

Noticias Relacionadas

La “pistola en la cabeza” es llegar a fin de mes: cómo crece la deuda en los sectores populares

Editor

El derrumbe del consumo popular golpea con fuerza a los comercios de barrio

Editor

Récord histórico de quiebras y un industricidio que ya supera al macrismo, a la pandemia y al menemismo

Editor
Secret Link