Los nuevos propietarios ven cómo la cuota le absorbe una porción mayor de sus ingresos. El riesgo a futuro.
Debido al aumento sostenido de la inflación, quienes tuvieron que tomar un crédito UVA deberán pagar una cuota similar a la que pagan quienes tomaron los créditos tradicionales con cuotas más elevadas pero con tasas fijas. Sectores de la oposición presentaron un proyecto de ley para proteger a los deudores.
Desde el Gobierno celebran el boom de los créditos hipotecarios, que se debe especialmente a la explosión de los créditos ajustables por la inflación, conocidos como créditos UVA (Unidades de Valor Adquisitivo) que se actualizan por el índice CER, el cual está basado en el índice de Precios al Consumidor (IPC). Sin embargo, por la suba de inflación que se prevé que en el primer trimestre del año cierre con al menos un aumento del 6,2%, los créditos UVA lejos de ser una política que favorezca el acceso a la vivienda propia, se convertirían en un grave problema para los deudores debido a que las cuotas están ajustadas al IPC.
A diferencia de los préstamos tradicionales con tasas fijas del 20 por ciento anual y cuotas de alrededor de los 15.000 pesos por cada 1.000.000, los créditos UVA requieren cuotas iniciales de los valores de los alquileres. En este sentido, son la única opción para la mayoría de los que acceden a créditos hipotecarios. Sucede que una vez que se establece la cuota, la misma empieza a ajustarse mensualmente por la inflación del período. Si bien existe una cláusula que protege al tomador del crédito en caso de aumento del índice de precios y obliga a los bancos a prolongar el plazo, los salarios pueden no acompañar la inflación y el pago de las cuotas se convertiría en un grave problema.
