Declaraciones

De Ponti: «La gestión provincial resignó la agenda transformadora»

Diputada, militante barrial, feminista, la referente del Movimiento Evita toma distancia del gobierno de Perotti y antepone la necesidad de «construir acuerdos» con sectores progresistas, no conservadores

Lucila De Ponti, diputada provincial por el Movimiento Evita, se planta con una idea: marcar una línea generacional y apostar a transformar la política en un momento en que las crisis atacan por todos los frentes. “Somos muchos los compañeros y las compañeras que elegimos la política como proyecto de vida para cambiar la realidad. Hay que aferrarse a eso construyendo caminos posibles para hacerlo”, dijo

La referente feminista y de los movimientos sociales viene protagonizando hace meses reuniones con distintos espacios del abanico de la izquierda, el progresismo y el peronismo que aspiran a recuperar una potencia transformadora de la política.  Los resultados de esos encuentros se verán en las próximas semanas, cuando cierren las listas para las elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, que definirán los candidatos y candidatas de este 2023 tanto en Rosario, como en la provincia y la nación. “Lo que quiero de este proceso preelectoral es que nos animemos a participar del proceso de las elecciones de este año con el protagonismo que nuestra generación tiene que tener”, sostuvo.

De Ponti se diferenció “de una política tradicional y hegemónica”, analizó los escenarios provinciales y nacionales, y se diferenció de la gestión provincial, asegurando que “resignó la agenda transformadora”.

– ¿Qué balance haces de estos cuatro años de trabajo en la Legislatura provincial?  

– Cuando decidimos que tome la candidatura para diputada provincial en 2019, un objetivo fundamental tenía que ver con sacudir el tablero de la legislatura. Las cámaras provinciales son un ámbito que en general está caracterizado por su opacidad y por ser un lugar donde se cuidan los intereses del status quo, donde se preserva una política conservadora y donde muchas veces es difícil que la agenda social permee las discusiones. Era, por supuesto, una tarea muy ambiciosa, pero me parece que en estos años hay muchos objetivos que se lograron.

– ¿Cómo cuáles? 

– Yo venía del Congreso de la Nación, de haber protagonizado con muchas mujeres un momento muy importante de la Argentina, que fueron los años en los cuales la agenda feminista tomó una relevancia y una centralidad que nunca había tenido en las decisiones institucionales y políticas. Creo que una parte de eso se tradujo acá. Pudimos aprobar la Ley de Paridad, que este año se va a aplicar por primera vez, dándole una renovación y una democratización al armado de listas. Creamos la Comisión de Género en la Cámara de Diputados, el único ámbito que tiene la Legislatura para discutir la agenda específica de género. También le dimos media sanción a muchísimas leyes. Lamentablemente muchas de ellas quedaron trabadas en el Senado. En líneas generales, puedo decir que dimos ese sacudón y se metió la agenda de la sociedad en la Legislatura.

– Mencionaste una agenda feminista y se ve, como en el Concejo Municipal, que las legisladoras de distintos partidos pudieron encontrarse y hacer una agenda común en ese sentido. ¿Compartís esa mirada? 

– Sí. Ese también es un aprendizaje que transité en los años en los que fui diputada nacional y que llevo como una herramienta para hacer política en todos los ámbitos. Se trata de poner determinadas problemáticas por encima de las diferencias partidarias. Debería ser una herramienta para ser usada en la construcción de políticas de Estado, y a la que me parece que se le tendría que prestar mucha más atención desde la política en general para poder resolver y avanzar en otras cuestiones. También me parece que generacionalmente venimos con esa impronta de construir encuentros que hasta ahora no se habían construido, dejando atrás una práctica que tiene toda una generación de políticos de distintos espacios y que es parte de las causas que explican por qué no se pudieron resolver mucho de los problemas más graves y profundos de la Argentina. Es una generación de políticos más preocupados en hacer show o en la pelea mediática que en la construcción de respuestas concretas para los problemas de la sociedad. El feminismo nos dio otras herramientas y nosotras tenemos la tarea y el desafío generacional de llevarlo al resto de la política.

– Teniendo en cuenta que el feminismo acompañó el armado de parte de tu agenda como diputada nacional, ¿cómo armaste tu agenda legislativa en la provincia? 

– Siempre en diálogo con la sociedad y con lo que ocurre en cada momento histórico. Yo soy una militante de un movimiento social y llego a la función pública en representación de una idea colectiva. Creo que esa es una vuelta de rosca que hay que darle a la política. Tenemos que construir una forma de hacer política menos vinculada a discutir los problemas de la propia política mirándose el ombligo y preservando los intereses o los privilegios estatuidos, y mucho más con una oreja en la sociedad, con los pies en el barro, con la mirada de lo que de lo que le está pasando a la gente común. Eso es lo que nos tiene que marcar la agenda a nosotros: construir un proyecto de desarrollo para la Argentina que tenga que ver con la integración social y con garantizar derechos y oportunidades para todos. A mí me parece que eso que parece una consigna lo podemos ver en lo concreto en las problemáticas que sufren nuestros vecinos y vecinas todos los días. Desde ahí se tiene que construir la agenda de la política.

– De 2019 a ahora, tu rol como oficialista se fue desdibujando. ¿Cómo evaluás la gestión de Perotti? ¿Seguís considerándote oficialista? 

–  Yo soy peronista e ingresé a mi banca en representación del Partido Justicialista, y hoy tenemos un gobierno peronista en la Nación y en la provincia. Lo que a mí me sucede en términos individuales es algo que le está sucediendo al conjunto de la política en términos más generales. Y es que me parece que la política tradicional o hegemónica está discutiendo una nueva polaridad que tiene que ver con dos caminos de los cuales yo no quiero elegir ninguno. Uno tiene que ver con un orden de características represivas, que es lo que puede expresar alguien como Patricia Bullrich o como Javier Milei. Otro tiene que ver con una estabilización más conservadora, que es lo que pueden expresar políticos como Horacio Rodríguez Larreta, pero también otros dentro del peronismo, que dejan de lado la posibilidad de construir una estabilización de la Argentina desde un programa de transformación. Lo que nos deja cierto sabor a deudas o un poco de sabor amargo de la gestión provincial tiene que ver con eso, con que se resignó la agenda transformadora. Se resignó la capacidad del peronismo para cambiar la realidad, para transformar las necesidades, para transformar los dolores y las cuestiones que todavía perjudican la vida de los santafesinos. Yo escucho a los dirigentes de la provincia de Santa Fe que forman parte de la gestión hablar muchas veces de que Santa Fe es una provincia productora que lidera los índices de actividad económica. Yo quiero que hablemos de una Santa Fe que lidere los índices de desarrollo que tengan que ver con la integración social y con la garantía de oportunidades y desarrollo para todos. Está bien que nosotros exportemos el 80% de la producción agropecuaria de Argentina, pero quiero que esos recursos vuelvan en mejor infraestructura para el conjunto, en calidad educativa y sanitaria, en poder garantizar inclusión laboral para los pibes y las pibas, en poder reconocer el trabajo de la economía popular a través de nuevas herramientas. Eso no estuvo con protagonismo en la agenda de estos años en el gobierno provincial.

– En ese sentido, de cara a las elecciones de este año se están sosteniendo reuniones que apunten a generar un espacio de la centro izquierda, el progresismo y demás. No es la primera vez que se intenta algo así, ¿por qué este año funcionaría? 

– Me parece que frente al rumbo que está tomando el camino mainstream de la política argentina nosotros tenemos el imperativo ético y moral de poder defender una forma de hacer política y un proyecto político que represente la transformación, la posibilidad de cambiar la realidad, de seguir buscando la igualdad, la justicia, la felicidad. Creo que como generación tenemos que animarnos a construir acuerdos que hasta ahora no se han construido, a revisar nuestras verdades parciales para poder encontrarnos con otras verdades y construir una solución que la sociedad espera. Lo que está pasando en Rosario nos pone frente a una situación límite, ¿no? Si nosotros seguimos siendo reproductores de las recetas de una generación política que fracasó a la hora de resolver, por ejemplo, el problema de la seguridad, vamos a ser igual de responsables de que sigan muriendo pibes, de que siga la violencia atravesando de esta forma nuestros barrios, de que sigamos perjudicando la calidad de vida cotidiana de los rosarinos. Si nosotros nos animamos a transitar un camino distinto, a decir las cosas que hay que decir y a poder construir un proyecto que incorpore en todas sus dimensiones lo que tienen que ver con una política de seguridad desde la integración social, desde la recomposición de la fuerza de seguridad, desde la persecución de los delitos complejos y del lavado del dinero, me parece que vamos a poder hacer una diferencia. Lo que quiero de este proceso preelectoral es que realmente nos animemos a participar del proceso de las elecciones este año con el protagonismo que nuestra generación tiene que tener.

– Y a la vez, ¿qué va a pasar dentro del peronismo? ¿Cuál es el escenario? 

– Seguimos defendiendo la idea de que el peronismo es el movimiento con la potencia transformadora más importante que tuvo la Argentina en su historia. El debate que tenemos que dar al interior es si queremos un peronismo conservador, del statu quo y que defiende los privilegios de quienes ya son privilegiados y tienen sus vidas resueltas, o si queremos un peronismo que plantea para Santa Fe un modelo de desarrollo para los cuatro y medio de millones de santafesinos con igualdad de derechos y oportunidades. Esa es la discusión que vemos adentro del peronismo y que damos junto con nuestros otros compañeros que quizás no forman parte del PJ pero con quienes sí nos encontramos en las ideas, en los proyectos, en las luchas, en las calles, en el laburo territorial. Y ahí es donde hay que pasar de un plano de tener una coincidencia ideológica a tener también una coincidencia política y programática.

– Del otro lado está el famoso Frente de frentes. ¿Qué análisis hacés de ese armado? 

– Creo que el llamado Frente de frentes en Santa Fe es la expresión de Juntos por el Cambio en nuestro territorio provincial. Hay partidos, fundamentalmente el Partido Socialista y algunos sectores de la UCR, que están resignando ideas históricas, una tradición en defensa de determinados intereses, para encontrarse en un proyecto de poder con sectores que tienen ideas antagónicas. Tendrán que encontrar ellos las formas de resolverlas. No tengo dudas que el Frente de frentes es Cambiemos en Santa Fe.

– ¿Vamos camino a una grieta santafesina?

– Me parece que no reproducir una grieta a nivel provincial también tiene que ver con cuáles son los debates que nosotros vamos a dar con ellos o con quien sea. Más allá de que nosotros defendemos una idea y una verdad, que tienen que ver con lo que queremos hacer y qué sentido queremos darle a la política, eso no tiene que impedirnos poder construir acuerdos para generar políticas de Estado. Vuelvo al tema de la seguridad. Si para resolver el problema de la seguridad no podemos construir un acuerdo en torno a una política de Estado que trascienda en el tiempo a los próximos cuatro o cinco gobiernos que vengan, bueno, no vamos a estar en condiciones de resolverlo. Eso lo vamos a tener que construir desde nuestro lugar, con nuestros planteos, pero también negociando y tomando de los otros lo que sirve.

– ¿Cómo ves a las oposiciones provinciales y nacionales? 

– No quiero meter a todos en la misma bolsa porque me parece que hay particularidades, pero sí voy a decir es que cada vez que estamos más cerca de la raya del periodo electoral se exacerban las posiciones, y pasan a estar mucho más vinculadas a montar un show mediático respecto de cualquier tema que a poder encontrar soluciones concretas, a discutir leyes o a pensar cómo construimos con el Poder Ejecutivo determinados caminos para resolver problemas que hoy nos aquejan y que son urgentes. Ese es un signo que ha marcado a la oposición tanto a nivel nacional como provincial. Y eso es algo que hay que superar en la política, porque no podemos hacer política pensando solamente en cuántos ‘me gusta’  tenemos en las redes o en cuánta gente nos está viendo en la tele. Hay que tener mucha más responsabilidad tanto para tomar decisiones como también en los discursos que emitimos.

– ¿Fue frustrante no poder dar algunos debates? 

– Sí, creo que es un período de una acumulación de frustraciones. Creo que lo dijo Cristina, me parece que esto se inscribe en una serie de frustraciones democráticas, en las que por incapacidad de la política no se han podido dar algunos debates imprescindibles. Hay toda una generación de políticos mucho más interesados en echarle la culpa al otro en vez de hacer lo que nos toca hacer a cada uno de nosotros. Esas son cosas que tienen que empezar a cambiar porque ahí también se explica la desconfianza y la falta de legitimidad que la sociedad le da la política

– ¿Cómo ves el escenario electoral a nivel nacional? 

– El Frente de Todos está atravesando un debate interno. Nosotros tenemos que comprender que el Frente de Todos tiene que ser un piso para la construcción de lo que viene. Podemos defender la unidad construida, pero también que esa unidad construida no ha sido suficiente para llevar adelante las transformaciones que el pueblo argentino necesitaba. Eso tiene que permitirnos pensar en cómo se fortalece y cómo se agranda el Frente de Todos, no solo con otros sectores políticos, sino pudiendo ser expresión y representación de los problemas profundos y reales de nuestra sociedad. Hay muchos temas fundamentales, de agenda, que tienen que estar en la centralidad de lo que decimos y de lo que hacemos para poder construir un proyecto político que se exprese en una gestión de gobierno que le pueda transformar la vida a los argentinos. Un gobierno o un proyecto político que se piensa sólo desde la política nunca va a tener la capacidad de dar vuelta la tortilla en Argentina. Creo que ese es el desafío fundamental del Frente de Todos. No tengo dudas de que nosotros vamos a transitar un camino de unidad, que vamos a llegar por un nivel muy competitivo a las elecciones y que vamos a defender este proyecto frente a una oposición que viene reivindicando los elementos fundamentales de lo que ha sido el periodo de Mauricio Macri,  que fue muy destructivo. Pero quiero pensar también que si el Frente de Todos no se plantea la necesidad de ser mejores, vamos a tener un problema, ¿no? Me parece que generacionalmente lo que tenemos que aportar es eso y hay muchas herramientas y formas de hacerlo. Las PASO son una herramienta para democratizar y para nutrir los debates políticos y para nosotros es importante usarla y dar estos debates de cara a la sociedad, porque no hacemos política a espaldas de la sociedad, sino al contrario.

Noticias Relacionadas

Habló el fiscal del caso Agostina Vega, furioso con la prensa y sin autocrítica: «Agradezco a la Policía»

Editor

Ricardo Darín alertó sobre la crisis de la industria audiovisual: “El cine independiente puede extinguirse”

Editor

El ministro no cambia de guión

Editor
Secret Link