Más difícil que un gol de Palermo en el Mundial: Milei busca consenso en el Congreso para eliminar las PASO
El oficialismo sigue sin lograr consenso para convocar a sesiones extraordinarias en el Congreso. La eliminación de las PASO y el tratamiento de los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla para la Corte Suprema, objetivos clave del gobierno de Javier Milei, enfrentan un camino lleno de obstáculos y resistencia por parte de los bloques opositores.
A solo dos días del plazo autoimpuesto por la Casa Rosada, las conversaciones con el PRO, la UCR y Encuentro Federal no han avanzado. La falta de diálogo y los desacuerdos entre las partes amenazan con diluir las intenciones del Ejecutivo. Incluso, las declaraciones de Milei parecen más promesas que realidades.
«Estamos evaluando un conjunto de temas para ver si llamamos a extraordinarias. Si abrimos a extraordinarias, sin lugar a dudas que parte tendría que ser el tema de los jueces. No solo el tema de los jueces, también Ficha Limpia va de cajón», aseguró el mandatario en un medio afín, pero hasta ahora, los hechos no acompañan sus palabras.
El fracaso de las negociaciones encuentra sus raíces en los desaciertos del propio oficialismo. A principios de diciembre, el vocero presidencial, Manuel Adorni, filtró el supuesto temario de las extraordinarias sin consultar previamente con los principales bloques opositores. Esta falta de estrategia política dejó al gobierno sin el apoyo necesario para avanzar.
Desde el oficialismo se intenta mostrar voluntad, pero las cifras cuentan otra historia. Según trascendió, el gobierno estaría apenas «a 6 puntos, en una escala del 1 al 10», de conseguir los acuerdos mínimos necesarios para concretar la convocatoria. Un número que refleja más incertidumbre que avances, especialmente en un contexto donde Milei intenta imponer su visión del país mientras la oposición le marca el paso.
Los puntos clave que se buscan tratar en las posibles sesiones extraordinarias, como la eliminación de las PASO y el nombramiento de jueces para la Corte Suprema, quedan en suspenso, reforzando la imagen de un gobierno que aún no logra consolidar poder ni tejer acuerdos políticos sólidos. Mientras tanto, el Ejecutivo sigue apostando a promesas mediáticas en lugar de concretar resultados tangibles.
