A días de cumplirse un mes de las elecciones de medio término y liberado de la necesidad de diferenciarse del peronismo (siempre le dicen kirchnerismo); el gobierno de Maximiliano Pullaro explora otro perfil que lo enfile firmemente a la reelección de 2027. Incrementa la inversión productiva y en obras públicas, ratifica la estatalidad en los sectores sensibles como la salud pública. Sigue endurecido con las reivindicaciones gremiales, no afloja el torniquete en los salarios públicos y tampoco levanta el pie de los incrementos tarifarios. Ni a la universidad pública perdona con exenciones en luz o agua. Le alcanza para diferenciarse de la gestión libertaria. Más allá de las interesadas versiones de la oposición, nunca fue lo mismo aunque no se aleja un palmo de lo que cree son las esquivas demandas sociales de hoy.
El gobierno no lo convoca por ahora y Pullaro no tiene ganas de reuniones que sólo rindan pleitesía. Pero sí avisa que acompaña las reformas laboral y tributaria, aunque sin precisiones -porque no las hay- del rumbo que tomarán. Son tan inconfesables las modificaciones que se ventilan al respecto en el devaluado Consejo de Mayo que la senadora Carolina Losada (que ya no disimula su independencia de los comandos del PRO y del propio gobernador santafesino) se queja de las “filtraciones” constantes de los papers libertarios. Pullaro puede enojarse y hasta enfrentarse a Javier Milei pero nunca va a estar al lado de la CGT.
En medio de la avanzada antivacunas que tolera e impulsa la derecha libertaria, el gobierno provincial provocó esta semana otro anuncio diferenciador: El ministro de Educación de Santa Fe, José Goity, confirmó que se retomará el esquema de vacunación dentro de los establecimientos educativos. El funcionario recordó que “cuando nosotros íbamos a la escuela las vacunas las recibíamos dentro del ámbito escolar que es donde están los niños y a donde nosotros podemos llegar de una manera más efectiva“. El programa no se limitará a llevar equipos de salud a las escuelas sino que buscará que los estudiantes participen activamente del proceso, con seguimiento y materiales pedagógicos que promuevan el interés y la conciencia sobre la importancia de estar vacunados. Es decir, se preparan para dar una batalla cultural contra aquellos que aparecen en el Congreso Nacional mostrando gente “magnetizada” por las vacunas, con celulares e imanes pegados a la piel en uno de los espectáculos políticos más grotescos que se hayan vivido en los últimos tiempos.
La exministra de Salud y actual diputada provincial, Sonia Martorano puso en claro el peligroso panorama que presenta la provincia por el descompromiso social: Señaló que “solo el 47 por ciento de los jóvenes en edad escolar tienen las vacunas al día”, poniendo como ejemplo que “antes para entrar al primer grado había que presentar el calendario completo”. Y remarcó que por eso “ya tenemos 627 casos de coqueluche en todo el país, una enfermedad que no circulaba”, y explicó que en Santa Fe “hay 37 casos de coqueluche (tos convulsa), 32 de ellos en el departamento Rosario”, y recordó que en los últimos días murió un bebé de Villa Gobernador Gálvez.
Mientras tanto, el gobernador sorprendió con su propia reforma tributaria para el 2026 que fue presentada con “inéditas bajas de impuestos en Santa Fe”. El proyecto que fue a la Legislatura incorpora descuentos para contribuyentes cumplidores, topes de actualización para que no haya incrementos encima de la inflación y medidas de impulso productivo para la industria, el agro, el comercio y los servicios en toda la provincia.
Hay dos puntos inéditos: El descuento de Ingresos Brutos para empresarios o emprendedores por cada salario del nuevo empleado que contraten; y por el otro, la deducción para empresas radicadas en Santa Fe del mismo tributo de lo pagado del servicio eléctrico a la EPE o cooperativas.
Más de 3.000 pequeñas y medianas empresas dejarán de actuar como agentes de retención, lo que simplifica trámites y reduce costos administrativos. El 65 % de la industria no paga Ingresos Brutos y otro 32 % abonará una alícuota efectiva del 1,05 %. Las empresas que trabajen bajo contratos de fasón (fabricación a pedido de un terceros) serán consideradas industriales, reduciendo también su carga tributaria.
El sector agropecuario continuará exento del pago de Ingresos Brutos. Los alquileres rurales y los contratos asociativos de producción tambera quedan exentos del impuesto de sellos, y la maquinaria agrícola no pagará Patente Automotor.
Rosario y su destino
Esta semana el Concejo Municipal de Rosario aprobó por unanimidad la ordenanza que declara el inicio del proceso autonómico de la ciudad. La autonomía de Rosario promete no ser una modificación simbólica del status ciudadano, sino un cambio sustantivo en la distribución del poder. La ciudad podrá ejercer potestades vinculadas a la gestión financiera, la planificación urbana, el control ambiental, la administración de residuos y la intervención sobre vehículos abandonados y terrenos baldíos, entre otros aspectos.
La presidenta del Concejo, Maria Eugenia Schmuck destacó la dimensión colectiva del cambio. Afirmó que la autonomía permitirá que Rosario fortalezca sus consensos políticos y ciudadanos, y que las reglas que rigen su funcionamiento reflejen de manera más fiel la identidad y las prioridades construidas a lo largo del tiempo. En su visión, la ciudad gana capacidad para pensarse y normarse a sí misma.
Pero hubo cuestionamientos y los mayores vinieron de parte del peronismo y de Ciudad Futura; además de los concejales Leonardo Caruana y Fernanda Gigliani. Una de las objeciones fue por un supuesto “riesgo jurídico para el municipio”, que “pretende avanzar sobre materias, competencias y facultades que aún no fueron delegadas por el Poder Ejecutivo, provincial y nacional”, que posteriormente pueden derivar en una avalancha de juicios en contra. También, los concejales peronistas respaldaron la postura del Sindicato de Trabajadores Municipales que, a través de su secretario general Antonio Ratner, rechazó algunos de los puntos sobre empleo público que propuso el Ejecutivo.
Más allá del proceso autonómico y de la crisis nacional, Rosario siente que recuperó terreno que antes ocupaba la violencia narco. “No está todo resuelto, pero ahora podemos proyectar y recuperamos la vida dinámica de la ciudad”, repite el intendente Pablo Javkin que, a diferencia de Pullaro, asegura que no buscará su reelección. Una idea que parece haber sido lanzada por su partido más que nada para impedir que se siga debilitando la gestión en el tramo final del segundo mandato, después de años entre pandemia y asesinatos diarios.
El intendente hasta pudo encontrar en los últimos tiempos alguna que otra satisfacción como la reciente inauguración de la Tecnoteca Rosario. Una nueva escuela de tecnología y oficios digitales que funcionará en el Galpón 13, sobre la Rambla del Tricentenario. Este espacio educativo integra una de las obras del legado por los 300 años de la ciudad y se proyecta como polo de referencia para el crecimiento tecnológico y comunitario de las juventudes rosarinas.
