A poco más de un año para la cita electoral presidencial, todas las encuestas coinciden en la siguiente radiografía.
1ª. Existe un tercio de la sociedad que apoya a Milei.
-
- Hay dos razones que explican este apoyo. Una, por sus ideas, por confiar y sintonizar con sus planteamientos (en forma y fondo), por lo positivo. Y dos, por ser considerado como criptonita anti peronista, por ser el único que puede ganar al adversario y frenar el regreso del ‘comunismo”,
- Lo primero ha ido perdiendo paulatinamente peso con el paso del tiempo; y lo segundo es lo único que le permite compensar esta caída, y así sostener su respaldo del 30-40%.
- Es decir: su reconocida incapacidad para resolver los problemas económicos cotidianos es suplida por su liderazgo único para vencer al rival.
- Y por supuesto: para gozar de este apoyo viene siendo fundamental el respaldo del poder económico y mediático. Lo considera el garante del actual modelo económico.
2ª. Existen dos tercios de la sociedad que no apoya a Milei.
-
- Hay dos razones que explican este rechazo. Una, por no coincidir con sus ideas, porque nunca le votó ni confío en él, porque piensan de una manera muy diferente a él. Dos, porque se desencantaron a medida que gobernaba y le perdieron la confianza.
- Este bloque societal heterogéneo podría ‘juntarse’ electoralmente si encuentra una candidatura que los representen.
- Para que esto se logre, es necesario no caer en la trampa del desconcierto/caos que atomiza y fragmenta (y no por ideas, sino por otras razones menores).
- Dicho de otro modo: solo se logrará aglutinar a la mayoría de estos dos tercios que no apoyan a Milei si se conforma una confluencia con una base común (ideológica) antimileista, con generosidad para ceder en diferencias secundarias, y con responsabilidad para encontrar el método real para elegir la candidatura.
- A estas alturas, es insuficiente la estrategia monopólica del diagnóstico crítico a Milei. No basta para convencer electoralmente a la mayoría de estos dos tercios. Se hace necesario mostrar un camino con certezas.
- Si se eliminan las PASO, el sendero de la queja/lamento ha de caducar inmediatamente. La urgencia estará en disponer de una herramienta política/electoral para dirimir entre las alternativas que quieran estar ‘juntas’ por coincidencias ideológicas. Por ejemplo: la vía mexicana (pull de encuesta, donde cada parte propone la suya, con metodología común, y con 4-5 preguntas consensuadas). Esta opción no tiene por qué ser vinculante; podría servir como punto de encuentro y base consultiva. Otro ejemplo: establecer los parámetros mínimos para ser parte de este espacio (compromiso de no apoyar a Milei en los próximos 12 meses, acordar primeras 10 medidas del próximo gobierno, suscribir la urgencia de eliminar la proscripción de Cristina Fernández de Kirchner, etcétera).
La futura derrota electoral de Milei dependerá de cómo evolucione ambos puntos.
Si Milei se estanca definitivamente (abigarrado sobre su tercio), como viene pasando en los últimos meses, todo está en manos de la oposición.
Si la oposición se atomiza, como viene pasando en los últimos meses, y además se distrae con lo no importante y pospone lo que debe hacer desde ayer, entonces, a Milei le bastará con su tercio, porque una caída de participación se traduce en un porcentaje de voto válido suficiente para ganar.
La disputa política y electoral está servida. Y lo que se haga en estos próximos meses será más decisivo que el tramo final de campaña por muy buen eslogan o jingle que se tenga.
Por Alfredo Serrano Mancilla
* Doctor en Economía. CELAG DATA.
