Un piloto con 30 minutos de fama
Uno de los detenidos en el caso de narcotráfico internacional es un aviador venadense de triste reputación hace 20 años.

Una de las 10 personas detenidas días atrás por Gendarmería, como parte de una organización que contrabandeaba cocaína con base en un aeródromo de un country en Oliveros, resultó un aviador oriundo de Venado Tuerto que tuvo sus 15 minutos de (mala) fama hace 20 años, cuando un programa de TV lo escrachó en el acto de encomendarle a un sicario el asesinato de dos personas.
Los 38 allanamientos que la fuerza federal desplegó el 1° de noviembre pasado en diversas localidades dejó mucha tela para cortar. La más estridente es el lugar donde la banda narco guarecía sus avionetas con las que traía la mercancía ilegal desde Bolivia y la distribuía en provincias vecinas, con Europa como destino final, o la dejaba en campos de la región con vuelos rasantes en los que el piloto, sin aterrizar, soltaba la carga que luego recogían otros en tierra. Se trata del aeródromo del country y club de golf Campo Timbó, un predio de 133 hectáreas situado al norte y en las afueras de la localidad de Oliveros, a 47 kilómetros de Rosario, entre la Ruta 11 y el río Carcarañá.
Ahora la fiscal Adriana Saccone, junto con la Procunar, investigan para el juez federal Carlos Vera Barros la presunta conexión de esa residencia campestre con la organización narco desbaratada. Voceros de Gendarmería le atribuyen la propiedad del country, y quienes aparecen como dueños serían testaferros.
Uno de los dos pilotos a cargo del contrabando aéreo es Juan Clérici, de 65 años. En Venado Tuerto lo conocen bastante. Según el portal Venado24.com.ar, los gendarmes lo arrestaron el 31 de octubre en su casa céntrica de esa ciudad. Una carpintería es su actividad comercial declarada, pero la fiscal Saccone lo mandó a detener por su participación en la banda narco que operaba detrás de empresas fantasma que simulaban administrar varios campos, y por ello la necesidad de contar con avionetas para ir de uno a otro.
Pronto el archivo remontó a Clérici al año 2002, en un envío del programa Puntodoc, producido por Rolando Graña y Daniel Tognetti.
Una cámara oculta lo mostró en el acto de contratar a un sicario para que asesine a dos hombres que le disputaban ciertos espacios de poder en la comunidad venadense, uno de ellos el presidente del Aeroclub Venado Tuerto, que lo reemplazó a él en ese cargo. Clérici ofreció al sicario 1000 dólares por cada crimen. El supuesto asesino a sueldo no concretó el encargo, filmó el ofrecimiento y se lo vendió a la productora Cuatro Cabezas, que hacía Puntodoc.
En esas imágenes, Clérici reveló: «De día atiendo la carpintería, compro madera, hago boludeces», y luego abundó en sus viajes aéreos a países vecinos para traer cualquier mercadería de contrabando: «Puede ser cigarrillos o falopa», le confesó a su interlocutor.
Luego el piloto salió a la luz pública a desmentir el video y a justificar sus dichos por estar bajo extorsión.
Antes de eso, en marzo de aquel año, Clérici era presidente del Aeroclub venadense y tomó a su cargo un vuelo sanitario para trasladar hasta el hospital Garrahan, de Buenos Aires, a la niña Yamila Fetter, de 7 años, que padecía fibrosis quística. La niña falleció durante el vuelo porque el oxígeno provisto era insuficiente, y eso le mereció al piloto y al médico a cargo una querella judicial por parte de los padres de la paciente. Eso marcó su salida del aeroclub y, meses más tarde, su plan criminal fallido.
