En días que el plan de Milei no parece ir acorde al plan con un dólar que sube y salarios y jubilaciones estancadas, la dirigencia opositora no aprovecha la oportunidad de canalizar los reclamos y se encierra más en su discusión por los lugares en las listas y la proyección al 2027. En lugar de construir la alternativa con un proyecto sólido, concreto, coherente, se diluyen en las roscas interminables que ya no interesan ni a los más politizados de los ciudadanos, con internas personales que disfrazan de debates ideológicos y parecen querer darle a la razón al discurso anticasta que catapultó al otrora outsider a la Presidencia de la Nación.

El resultado está a la vista en los últimos guarismos electorales: los decepcionados ya no buscan a quién votar ahora; ni van. Las elecciones municipales del 29 de junio en Santa Fe marcaron un hito preocupante: apenas el 52 % del padrón concurrió a votar, y en Rosario la participación fue del 48 %, la cifra más baja desde el regreso de la democracia. En esa elección local, el frente integrado por partes del peronismo encabezado por Juan Monteverde (Más para Santa Fe) ganó en Rosario con el 30,6 %, mientras que La Libertad Avanza (con Aleart a la cabeza) obtuvo el 28,8 % y el oficialismo provincial (Unidos con Caro Labayru) el 25,6 %. Sin embargo, una minoría del electorado participó efectivamente: quienes votaron representan menos del 45 % del padrón.

Desconexión sideral: la interna del peronismo que ya no le interesa a nadie

El 26 de octubre se eligen diputados nacionales y tanto el oficialismo como la oposición plantean esa fecha como un hito para demostrar la aprobación o el rechazo al gobierno nacional actual. Pero hoy hay más interés y atención en una transmisión sobre el lecho del Mar Argentino (bienvenida sea) que en los programas de streams que presentan al Presidente actual y a los potenciales opositores. Y no es una exageración: objetivamente tenía más espectadores la primera que las entrevistas a Milei y Máximo Kirchner en emisiones simultáneas.

En Santa Fe esta disputa de la oposición al gobierno nacional se traduce en una pelea entre sectores alineados con Agustín Rossi (de La Corriente) y Eduardo Toniolli (con apoyo de Ciudad Futura además del Movimiento Evita en el que se inscribe), como principales aspirantes al primer lugar de la lista. En esa carrera se anotan también representantes del ex gobernador Omar Perotti, como Roberto Mirabella.

La interna se materializó en las calles con una cartelería que rezaba “En octubre tenemos que ganar”, con una indirecta que se entendió era dirigida al Chivo Rossi y su sucesión de derrotas electorales. Si este era el destinatario, el emisor de estos afiches se presume que es el Movimiento Evita proponiendo a Eduardo Toniolli. No obstante, repasando resultados electorales de los últimos años el actual diputado nacional no puede hacer gala de victorias resonantes: sumó la mitad de los votos (alrededor de 150 mil) que obtuvo Mirabella (300 mil) en las PASO 2021, y eso se redujo todavía más en las primarias del 2023 (menos de 50 mil votos). Rossi, por su lado, encabezando listas para cargos legislativos del frente peronista superó los 500 mil votos en el 2017, en aquel momento como oposición al gobierno de Macri.

Con la necesidad de renovar tres lugares en la Cámara de Diputados de la Nación, uno de ellos del propio Toniolli, el peronismo santafesino se encuentra en la misma deriva de riña por cargos a espaldas de las necesidades de los que los deberían votar. A quienes no les ofrece ni nunca les ofreció nada interesante el proyecto liberal libertario, tampoco les atrae una oposición que no lee el momento histórico y se encierra en su propio microclima, en la discusión de nombres pero no de alternativas, que habla de renovación como si cambiar de caras implicara automáticamente cambiar de rumbo y construir un proyecto político.

Esta pelea tuvo esta semana ribetes papelonescos también en la red social Twitter con Gerardo Rico (importante dirigente del Evita) respondiendo a una publicación de Pedro Peretti sobre la posibilidad de que encabece la lista del frente peronista Caren Tepp (concejala de Rosario por Ciudad Futura), en el cual develaba un supuesto acuerdo que no contemplaba a este nombre en el primer lugar de la lista. Un twit del presidente comunal de María Teresa, Gonzalo Goyechea, pareció revelar que este impulso cuenta con el apoyo del grupo de intendentes de Santa Fe que se referencian en Pablo Corsalini (de Pérez). Esto deja a la luz que las internas discurren también en las filas del reciente frente Rosario Sin Miedo, con postulamientos cruzados del Evita y de Ciudad Futura, y con una práctica propia de Las Fuerzas del Cielo de dirimirlas en redes sociales.

De concretarse este movimiento, además, sería un paso más en la cooptación del PJ de Santa Fe en el camino que viene llevando a cabo el frente que lidera Juan Monteverde. Así, el peronismo que fue y debe ser una herramienta para convocar a las mayorías, queda reducido a una estructura vaciada, funcional para la negociación de cargos, mientras la construcción política real se delega a otros espacios políticos en pos de una supuesta renovación.

Más allá de quién encabece la lista, el trasfondo de la disputa sigue girando en torno a la ocupación de cargos más que al debate y a las propuestas necesarias. Una cara joven diciendo lo mismo que un viejo dirigente no representa ninguna transformación sino apenas una rotación de fichas en un tablero que hoy gran parte de la ciudadanía ha dejado de mirar. Mientras el gobierno nacional avanza con un modelo económico excluyente y se presenta la oportunidad para construir una oposición creíble, quienes deberían representarla siguen enfrascados en internas que poco tienen que ver con las urgencias e intereses de la gente real.