Política Nacional

Doce meses del cese del transporte ferroviario Rosario – Cañada.

Un año sin tren, en el gobierno “ferrocida”

El servicio había ganado usuarios, pero seguirá trunco con Milei. El diputado Toniolli llama a defender la traza para un futuro rescate. Ramal cerrado por política.

A un año de la eliminación del tren Rosario–Cañada de Gómez, el diputado nacional Eduardo Toniolli reflexionó que el cierre era previsible. “Ya sabíamos a qué atenernos”, afirma. “Este es un gobierno que, por declaraciones del propio Milei, venía con la idea de reprivatizar lo que se pudiera y cerrar los trenes de pasajeros, porque en términos contables ‘no son rentables’. Pero su rentabilidad es otra, es una rentabilidad social, y eso este gobierno no lo reconoce”, dijo a Rosario/12.

El servicio había sido recuperado en agosto de 2022, después de más de cuatro décadas sin funcionamiento regular. Desde el primer mes mostró un crecimiento constante: comenzó con 2.000 pasajeros mensuales, trepó a más de 10.000 hacia fines de 2023 y llegó a casi 20.000 usuarios en los primeros meses de 2024. “Los usuarios lo abrazaron muy rápidamente —destacó Toniolli—. Pasó de 2.000 a 8.000, 10.000, casi 20.000. Era una muestra de que se podía”.

Para el diputado, el cierre del ramal no se explica por criterios técnicos sino políticos. “En casi dos años de gestión cerraron doce servicios de tren de pasajeros, entre regionales y larga distancia, todos del interior. No hay ninguna voluntad de sostener el transporte ferroviario”. En ese contexto, afirmó que cada proyecto presentado en el Congreso —interpelaciones, pedidos de informes e iniciativas para reactivar corredores en Rosario y el sur santafesino— tuvo un propósito claro: “Mantener viva la llama. Mostrar que es posible reactivar estos trenes, aunque hoy no haya margen político para concretarlo”.

El legislador advirtió además sobre una amenaza silenciosa pero decisiva: la venta de terrenos ferroviarios. “Hay que preservar las trazas y la infraestructura. Este gobierno anunció y puso a la venta inmuebles ferroviarios que, en algunos casos, pueden afectar cualquier recuperación futura. Si se pierde la traza, sí sería irreversible”.

Por eso, insistió con que la pelea no es simbólica. “No, no es irreversible. La historia lo demuestra: después de más de cuatro décadas de lucha, se pudo recuperar un corredor clave. Este gobierno ferrocida no va a devolver el tren, pero hay que seguir dando la batalla. No es lo mismo que un futuro gobierno lo retome desde cero a que lo haga con la traza preservada y algún mínimo funcionamiento”.

“Más allá incluso de que tenía el servicio tenía algunas falencias cuando arrancó: le faltaban frecuencias, o el hecho de que no se podía pagar el boleto con tarjeta Sube sino como si fuera un tren de larga distancia. Bueno, eran todas cosas que queríamos corregir, pero más allá de eso, era importante que que arrancara para de alguna manera generar un efecto contagio. Y lo hizo”, evocó.

El cierre del ramal no solo representó un retroceso en materia de transporte, sino también la interrupción de un proceso de reconstrucción de la movilidad metropolitana. Toniolli destacó que la reactivación del tren generó un efecto contagio: “Cuando arrancó Rosario–Cañada, yo iba a charlas en Casilda o el cordón industrial y la demanda había crecido exponencialmente. Los vecinos se acercaban porque era una prueba viva de que se podía”.

En medio de este panorama, surgieron declaraciones de funcionarios provinciales que reflotaron viejos proyectos de tranvías costeros o sistemas metropolitanos de alta inversión que atravesaría Rosario de sur a norte, en un trayecto que uniría Villa Gobernador Gálvez con Granadero Baigorria, por ejemplo. Toniolli relativizó esos planes: “No cuestionamos la intención de mejorar la movilidad, pero hay corredores ferroviarios disponibles, con la traza intacta, que ya demostraron ser efectivos. ¿Para qué remover proyectos faraónicos cuando tenemos infraestructura lista para recuperar?“, dijo en tácita alusión a un proyecto que ahora el gobierno provincial vuelve a sacar a la luz, y del que se hizo eco el intendente Pablo Javkin.

Toniolli recordó que existe incluso una normativa santafesina que respalda esta orientación. “Hay una ley provincial que dispone la recuperación de este tipo de transporte. Un tren metropolitano no sería algo turístico ni decorativo: sería una herramienta enorme para descomprimir el centro de Rosario y para que la gente deje el auto en su casa y viaje en algo rápido, seguro, confiable y sustentable”.

A un año del apagón ferroviario, Toniolli reafirma que el debate excede la nostalgia. “Estamos discutiendo qué modelo de movilidad queremos y qué modelo de país”. Y concluyó: “La pelea hay que darla, aunque sepamos que este gobierno no lo va a recuperar. Es para evitar retroceder más y para que, cuando haya un gobierno interesado en el ferrocarril, no tenga que empezar de cero”.

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