Eduardo Martín consideró que el proyecto aprobado el jueves por la mayoría de los ediles fue «un error» que «no ayuda a la convivencia»
El arzobispo de Rosario, Eduardo Martín, pidió ayer que el Concejo Municipal «revea» el decreto recientemente aprobado que pide gestionar ante la provincia el retiro de las imágenes religiosas instaladas en espacios comunes de escuelas y hospitales públicos. Según consideró, la iniciativa fue «un error» que «no ayuda a la convivencia». Para la autora del proyecto, Celeste Lepratti, resulta un «exceso» que la Iglesia pida «que se incumpla una norma».
La Iglesia ya se había manifestado sobre la resolución aprobada el jueves pasado con el apoyo de la totalidad del Frente Progresista, Ciudad Futura y la mayoría de los ediles justicialistas. A través de un comunicado, el viernes, el vicario general Emilio Cardarelli manifestó el «dolor y tristeza» de la feligresía.
Ayer fue la máxima autoridad de la Iglesia católica en la ciudad quien rechazó la iniciativa de un modo contundente. En una conferencia de prensa, consideró «un error del Concejo» la ordenanza aprobada hace cinco días y apuntó que se trata de «una medida que no ayuda a una cultura del encuentro, a una convivencia armoniosa entre los distintos sectores de la sociedad».
Martín confió que esperan que la norma «quede diluida» y «no llegue a concretarse». Señaló que la Iglesia ni la mesa interreligiosa fueron consultadas con anterioridad a la aprobación de la ordenanza. «Por eso me parece que fue un error, y esperemos que esto no llegue a efectivizarse», repitió.
El arzobispo descartó ayer solicitar a la intendenta que vete este decreto. No obstante, dijo estar seguro de que «el gobierno tendrá algún mecanismo, como es un pedido que tiene que hacer a la provincia. Entonces bueno… Yo no entiendo bien de técnicas legislativas o de lo que el Ejecutivo puede hacer, pero esperemos que no llegue (a efectivizarse). Tiene un largo recorrido esto, pero nos parece que si este tipo de cosas se acrecientan, no ayudan a la paz, a la armonía», consideró.
—¿Habló ya del tema con la intendenta o con el presidente del Concejo Municipal?
—La intendenta está de viaje, pero me hablaron de que quieren dialogar para ver como esto se puede solucionar.
—¿Cuál sería «la solución»?
—Veremos el diálogo que tengamos, al Concejo le pedimos que revea esto, porque también los concejales pueden hacer una ordenanza reviendo esto.
La norma plantea que se gestione ante los ministerios de Salud y de Educación el retiro de imágenes religiosas de espacios comunes de hospitales y escuelas públicas. Martín consideró «raro» que el Concejo Municipal «no haya legislado sobre lugares de la ciudad donde si tiene potestad» y donde se han instalado símbolos de la Iglesia Católica.
El arzobispo citó, como ejemplos, la cruz de avenida de los Granaderos y Palestina, inaugurada en el 2006 por el padre Ignacio, o las imágenes de la Virgen María ubicadas en bulevar Rondeau o en el barrio de Fisherton, la Stella Maris de avenida Pellegrini o la María Auxiliadora en el cementerio El Salvador, y advirtió que pedir que sean retiradas «sería una cosa todavía mucho más irritante y no respondería a las necesidades que hoy tiene nuestra sociedad de paz, de reconciliación, de encuentro», juzgó.
En detalle
La propuesta presentada por la concejala Celeste Lepratti, del Frente Social y Popular, con las firmas de Marina Magnani, de Unidad Ciudadana, y Norma López, del Frente para la Victoria-PJ, obtuvo 13 votos a favor y 10 en contra, de los concejales de Cambiemos, Aldo Pedro Poy y Lisandro Zeno (Partido Demócrata Progresista) y Osvaldo Miatello (Compromiso con Rosario).
La resolución pide que «se remuevan los símbolos e imágenes religiosas instaladas en espacios comunes en escuelas y hospitales públicos con jurisdicción en la ciudad, garantizando el efectivo cumplimiento de los principios de libertad religiosa y conciencia, reforzando el carácter laico de la ciudad de Rosario».
En los considerandos de la iniciativa, Lepratti advirtió que «la simbología religiosa no sólo no es representativa de la totalidad de la población, sino que a su vez no se condice con la laicidad del municipio y la provincia».
Por eso, la propuesta «busca garantizar el trato igualitario de cultos para avanzar en la construcción de una agenda pública no basada en la moral, sino en los derechos ciudadanos».

