Caen sicarios por el crimen del beltranense
Detuvieron en México a dos hombres acusados del homicidio de Jonatan Minucci, el peluquero de Fray Luis Beltrán asesinado en un ataque ligado al narcomenudeo.

El asesinato en México de Jonatan Emanuel Minucci, el peluquero de Fray Luis Beltrán que probaba suerte laboral en un parador turístico de Tulum, derivó el fin de semana en la captura de dos hombres relacionados con el sicariato, y las autoridades del lugar encuadraron el caso como un saldo del enfrentamiento entre bandas de narcomenudeo. Al joven santafesino, que se desempeñaba en el lugar del ataque como guardia de seguridad, le costó la vida; y a dos compañeros de labor, heridas de bala.
Autoridades del estado mexicano de Quintana Roo confirmaron ayer la detención de dos presuntos sicarios acusados de haber participado en el ataque armado que terminó con su vida el viernes pasado a la tarde en Tulum, uno de los destinos turísticos más visitados del Caribe.
La captura fue anunciada por la Fiscalía General del Estado en una conferencia online. Los detenidos fueron identificados como Fernando Jonathan N. y Adán Osvaldo N., ambos oriundos del estado de Jalisco, aprehendidos el domingo en la vecina ciudad de Playa del Carmen. Según informó el fiscal general Raciel López Salazar, los sospechosos están imputados por los delitos de homicidio y lesiones cometidos el 9 de enero en el cenote Vesica, donde Minucci trabajaba de manera temporaria.
“El motivo de la agresión fue el narcomenudeo, en el contexto de una disputa entre dos grupos criminales”, sostuvo López Salazar. En ese sentido, aclaró que las víctimas cumplían funciones como guardias de seguridad del lugar y que no hay por el momento indicios que los involucren en el negocio ilegal que originó la balacera.
El ataque ocurrió cerca de las 14 del viernes dentro del Vesica Cenote Club, un espacio natural ubicado sobre una carretera federal. Testigos relataron escenas de pánico entre turistas, bañistas y empleados cuando se escucharon al menos ocho detonaciones de arma de fuego calibre 9 milímetros.
Minucci recibió disparos en el rostro, el cuello, el tórax y los brazos. Fue trasladado de urgencia al Hospital General IMSS-Bienestar de Playa del Carmen, donde permaneció internado en estado crítico hasta que el sábado a media tarde se confirmó su fallecimiento. Los otros dos heridos fueron identificados como Deyran de Jesús N., de 29 años, y Saúl N., de 28.
El fiscal mexicano también salió a desmentir versiones que vinculaban el crimen directamente con un festival de música electrónica que se desarrollaba ese fin de semana en el lugar. Aseguró que el homicidio no ocurrió “dentro del evento”, aunque sí en el predio del cenote, que funciona como club y sede de fiestas privadas.
La muerte de Minucci se produjo en un contexto de extrema violencia en Tulum. En menos de 48 horas se registraron al menos tres ataques armados. En la madrugada del mismo viernes, un hombre fue ejecutado a tiros en los baños del festival Tehmplo, que contaba con la presencia del DJ internacional Solomun, informó la prensa local.
Horas más tarde, ya por la noche, otro ataque sacudió la vecina Colonia Arrecifes: un comerciante de 30 años, propietario de un pequeño supermercado, fue asesinado con una ráfaga de disparos de fusil AR-15 y armas calibre 9 milímetros, en un hecho que también fue atribuido al accionar narco.
Minucci había nacido en Fray Luis Beltrán, y su familia reside actualmente en Roldán. Él había emigrado en noviembre pasado, con el plan de generar una diferencia económica y regresar en febrero para reabrir su barbería. Antes de avanzar en su oficio de peluquero, había trabajado como empleado en Fabricaciones Militares, de su ciudad.
Mientras estaba en Tulum recibió una noticia que cambió sus planes: su pareja, Lucina, estaba embarazada. Desde entonces comenzó a buscar una casa más grande en la zona y a reorganizar su futuro en el Gran Rosario. Ese proyecto quedó trunco en una tarde de balas, lejos de casa, en un paraíso turístico atravesado por la misma violencia narco que Rosario conoce demasiado bien.
