Un informe del Banco Provincia advirtió una fuerte caída en las compras de alimentos y supermercados, mientras aumenta la porción del gasto familiar destinada a obligaciones fijas. En junio, el consumo total mostró una baja interanual del 5,6%.

El consumo de los hogares volvió a mostrar señales de deterioro durante mayo y junio, con una fuerte retracción en las compras de alimentos y productos de supermercados, al tiempo que una porción cada vez mayor del presupuesto familiar se destina al pago de impuestos y servicios.
Así lo reflejó un informe elaborado por la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, que advirtió que en el último año el gasto en supermercados y alimentos registró una contracción interanual promedio superior al 20%. En sentido inverso, el desembolso orientado a impuestos y servicios creció en una magnitud similar.
Los datos relevados entre clientes de la entidad —a partir de operaciones realizadas con tarjetas de crédito, débito y la billetera digital Cuenta DNI— mostraron además una caída interanual del 5,6% en junio. De todos modos, el reporte detectó una leve mejora frente a abril.
Supermercados, el rubro más golpeado
El informe del Banco Provincia ubicó al consumo en supermercados y alimentos como el segmento más afectado dentro del gasto de los hogares. Según precisó, se trató del rubro “más castigado” y en los últimos 29 meses perdió 15 puntos porcentuales de participación sobre el total del consumo.
El trabajo atribuye esta caída a una modificación en los hábitos de compra, especialmente entre los sectores de menores ingresos. En ese contexto, una parte creciente de los consumidores dejó de concentrar sus compras en grandes cadenas y comenzó a priorizar comercios de cercanía y pequeños negocios de barrio.
«En el caso de los sectores de menores ingresos, se intensificó también la práctica de visitar en repetidas ocasiones los comercios de cercanía con la intención de calzar sus compras con el dinero disponible», indicó el informe.
Además, el relevamiento describió un escenario en el que se multiplican las compras de menor monto y, en algunos casos, la división del ticket en la línea de caja para poder aprovechar los topes de reintegro que ofrecen las promociones bancarias.
Más gasto fijo y menos margen para el resto
Mientras el consumo de bienes sigue retrocediendo, el peso de los gastos fijos dentro del presupuesto familiar continúa creciendo. El reporte indicó que el pago de impuestos y servicios ganó tres puntos porcentuales de participación sobre el gasto total de los hogares.
En ese marco, rubros como indumentaria, electrodomésticos, informática y juguetería se mantienen en terreno negativo, ya que aparecen entre los consumos más fácilmente postergables frente a otras prioridades.
El comercio electrónico, por su parte, sigue mostrando un desempeño positivo, aunque todavía insuficiente para compensar la caída del consumo presencial.
El informe también detectó un incremento en el gasto vinculado a servicios de televisión, motorizado por el inicio del Mundial de Clubes. Sin embargo, el impacto fue menor al que se había registrado en otros eventos deportivos internacionales, como el Mundial de Qatar 2022.
Un consumo sin señales de recuperación firme
Al trazar una mirada general sobre la evolución del gasto, desde el Banco Provincia concluyeron que el consumo todavía no encuentra un motor propio que le permita regresar a los niveles previos a 2023.
Según el informe, en el actual contexto las familias concentran sus ingresos en cubrir la canasta básica y afrontar servicios e impuestos, mientras dejan en segundo plano las compras no esenciales. Esa combinación explica, en buena medida, la persistente debilidad del consumo masivo y de las ventas minoristas.
