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El coronavirus pone en duda los viajes de egresados a Bariloche

Los contingentes salen desde julio a septiembre. Reprogramación o tomar recaudos sanitarios, las opciones que ya comienzan a estudiarse.

La ilusión de los casi 3 mil jóvenes rosarinos que todos los años hacen el viaje de egresados a Bariloche se vio puesta en cuarentena este 2020, con la llegada de la pandemia del coronavirus y las medidas de restricción que tomó el gobierno para frenar su avance. Como resultado, hay estudiantes impacientes y muchas familias que siguen haciendo el esfuerzo de pagar las últimas cuotas en total incertidumbre.

Normalmente los contingentes de Rosario y alrededores comienzan a viajar desde julio hasta fines de septiembre. Las empresas no pueden decir por el momento algo concreto, porque esperan las medidas que tomará el gobierno nacional en las próximas semanas. Sin embargo, piden tranquilidad a los padres, y adelantan que en 45 días habría definiciones.

A partir de la semana pasada comenzaron las reuniones entre las agencias, que se mantienen en diálogo con el Estado para definir los pasos a seguir. Si bien aún no es información oficial, trascendió que están en estudio dos opciones, según avance la flexibilización del aislamiento o no. Una es la posibilidad de reprogramar algunos viajes, ya sea de julio, de agosto, o ambos. La otra es que se inicie la temporada como estaba prevista, pero tomando una batería de recaudos sanitarios.

En una de las escuelas privadas de Fisherton, 50 alumnos de dos cursos que tienen fecha de salida en julio transitan momentos de nerviosismo. «Aún no se lo suspendieron, pero ellos creen que no van a viajar. La empresa dice que todavía no pudieron definir, que es paso a paso, y no avisaron nada, pero los chicos están impacientes», contó el padre de un alumno que firmó con Auckland.

Mientras tanto, y en medio de la confusión, siguen pagando las cuotas para completar los 59 mil pesos que costó el viaje, como vienen haciendo religiosamente desde hace un año y medio. Ya no lo hacen con la chequera en un Rapipago o en la sede de la firma, sino a través de una transferencia bancaria. «Es todo muy engorroso», se quejan.

La situación se repite en otras escuelas. «No tenemos ni idea de lo que va a pasar con los viajes, si se van a suspender o no. Nosotros contratamos con Travel Rock. Las oficinas están cerradas y solo te podés comunicar por WhatsApp o mail. Al día de hoy no hay información, ya que esto que nos está pasando no permite prever a futuro, es un día a día», contó la madre de una estudiante de quinto año del Colegio del Sur.

Allí son 25 los chicos que tienen fecha de partida hacia San Carlos de Bariloche la primera quincena de julio. Ahora esperan una definición mientras terminan de pagar los 48 mil pesos del paquete que contrataron en mayo de 2018. Es que aún les resta cancelar todas las cuotas hasta julio, que varían en su valor según el plan que cada familia pactó en relación a su capacidad de pago. Las empresas exigen que el viaje esté completamente abonado antes de que salga el contingente.

Cuidar la salud

Desde la Asociación Rosarina de Agencias de Viaje (Arav) intentaron poner paños fríos a la ansiedad de alumnos y padres. «Ningún colegio se quedó sin su viaje a Bariloche. Estamos viendo diferentes posibilidades para que se realicen, siempre con la prioridad de respetar todas las indicaciones de salud que se nos informen desde los organismos», dijo Ezequiel Moreno, encargado de turismo estudiantil de la entidad.

El socio de la empresa Auckland Turismo argumentó que «es difícil hacer futurología con la situación para dentro de 3 o 4 meses, pero tanto agencias como proveedores estamos preparados para arrancar cuando la situación esté normalizada. El viaje se va a seguir haciendo con todos los cuidados necesarios», aseguró.

Aunque la diferencia de escala entre uno y otro contexto es abismal, Moreno puso como ejemplo la epidemia de gripe A en 2009. «En agosto, cuando la temporada ya había arrancado, se empezaron a ver casos. En conjunto entre agencias, proveedores y la Municipalidad se decidió suspender los viajes por algunos días. Al tiempo se volvió a arrancar con recaudos y la temporada terminó muy bien», recordó.

Sobre el abono de cuotas en un marco complicado, dijo que en general hay cumplimiento. «Se paga con anticipación, por lo que estos meses son las últimas cuotas y vienen normal. Al quedar poco tiempo para viajar, es difícil que se bajen pasajeros», detalló. No obstante, dijo que se contemplan los casos de familias que se quedaron sin ingresos por el parate de la economía. «Abrimos canales telefónicos, de WhatsApp y mail pare que cada familia nos comente su situación y nosotros buscarle la solución», dijo el integrante de Arav.

Aún faltan tres meses para que llegue la fecha de comienzo de temporada de viajes. Y una de las mayores enseñanzas que ha dejado la pandemia es que el panorama cambia todos los días, por lo que es probable que pase un tiempo hasta que se oficialice alguna decisión.

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