Declaraciones

El diputado nacional opinó sobre la estrategia política libertaria

Galmarini: “Al Gobierno no le interesa discutir lo importante”

En diálogo con Página/12 el diputado nacional tiró por tierra la propuesta de reforma laboral del Gobierno y habló sobre los desafíos para el Peronismo y lo que se viene en el congreso.

Sebastian Galmarini, diputado nacional
Galmarini define al Gobierno como un «desgobierno» y problematizó el proyecto de reforma libertaria. (guadalupe lombardo)

Tras dirigir el Banco Provincia por siete años, Sebastián Galmarini asumió como diputado nacional. Cambió de paisaje y de responsabilidades. Felipe Solá, el Vasco de Mendiguren, Darío Giustozzi – por mencionar algunos históricos del espacio del Frente Renovador- ocuparon las oficinas del anexo al Congreso de la Nación que hoy el diputado prepara para iniciar su ciclo.

Galmarini integra las filas del Frente Renovador como uno de los hombres de la mesa chica y estratégica. Para Sergio Massa, de los más cercanos. Es profesor de Regímenes Electorales en la facultad de Ciencias Sociales de la UBA y persona de consulta sobre temas relacionados. Además, tiene voz y peso a la hora de analizar información y opinión pública. En entrevista con Página/12, habló sobre la agenda del gobierno, la realidad social, las batallas legislativas venideras y sobre el espacio político que integra.

-¿Cómo ves al gobierno de Milei?

-No hay un gobierno. Es un real desgobierno, con una falta de gestión a esta altura ya no llamativa, porque sucede desde el día uno. Lo que hay acá, creo, es una política de comunicación que busca polarizar todo, todos los días. Juegan al blanco, negro, blanco, negro, trasladando esa discusión a la sociedad. No les interesa nada de lo que ponen en discusión, además. Los temas importantes como el decreto de Inteligencia no lo trajeron a extraordinarias, porque no traen los temas importantes para discutir. Trajeron el nombramiento de Fernando Iglesias, ¿vos crees que les interesa el pliego de Iglesias? No les interesa lo que discuten, les interesa polarizar. No les importa la gestión de gobierno, salvo la economía y negocios asociados, y punto. Por fuera de eso, no hay un plan de gobierno con acción social. Lo que tienen es una estrategia política bien clara:´nosotros somos los buenos, allá están los malos. Los que están a favor del cambio vengan con nosotros´, y eso es todo lo que tienen en mente. No hay política pública que, primero, esté pensada, segundo, que haya una implementación en el tiempo, tercero, que haya una ejecución más o menos razonada y por último que esa política lleve algún tiempo suficiente para poder ser evaluada. Hay un cambio de funcionario cada cinco minutos. Los funcionarios no duran más de seis meses. Lo que hay es un relato para enfrentar todo, permanentemente.

El Presidente dice cualquier barbaridad, al otro día dice lo contrario y explica que bueno, que el mundo cambió, y listo. Maquiavelo trae la división de la política versus la religión. La religión es lo permanente, la política es lo que cambia. Nosotros somos los morales y ustedes los inmorales, dice. Por eso te cambia el eje de la discusión. Yo creo que Milei no sabe ni siquiera lo que dijo, que en su vida lo abordó, y no sabe lo que le pusieron en el papel que mal leyó. Lo que sí sabe es cómo profundizar el enfrentamiento. La polarización.

-¿Sólo en la polarización explicás el apoyo que recibió LLA en las elecciones?

-Creo que el planteo sobre el equilibrio fiscal y normalización de la actividad no está parece mal. Los argentinos, creo, debemos poner arriba de la mesa la discusión es el tema de los equilibrios. Porque el equilibrio fiscal no está mal, pero en una situación de crisis, o de crisis de salud ¿seguís ahorrando? El argentino no está viviendo en equilibrio fiscal, el gobierno está generando deuda futura. No arreglan rutas, desfinancian educación y salud, y todo eso va a aparecer.

El país, además, parecería estar estable en términos de su comportamiento social y estabilidad económica, pero lo que hay es un “seguro” que son los programas sociales. La Asignación Universal, la AUH, que son los únicos planes que se indexan por encima de la inflación, que entonces no ven la Argentina que ven los empleados, los que fueron echados de sus trabajos.

-¿Qué crees que va a pasar con la reforma laboral?

-Intentarán llevarla adelante. Creo que tiene que haber una discusión sobre la reforma, pero no la que están trayendo ellos al debate. Eso no es una reforma laboral. Ahí solo hay dos discusiones: quitarle recursos a trabajadores y jubilados para transformarlo en financiación para las empresas, para las desvinculaciones en las empresas, los despidos. Y por otro lado, es una reforma impositiva, que no tiene nada que ver con salarios. El resto, es una propuesta muy vieja: ampliar el horario laboral, extender contratos de prueba, bajar las indemnizaciones. Es el sueño húmedo de algunos empresarios y estudios de la Argentina. Me parece que sí hay que discutir las nuevas formas de trabajo, economía de plataformas, situación de mujeres en el mundo del trabajo. Hay un montón de debates que nos debemos dar.

¿Qué opinás sobre el hecho de que sea un gobierno libertario el que haya instalado el debate de una reforma laboral?

-Nosotros tenemos proyectos al respecto. El Peronismo se tiene que adaptar al tiempo, no a la inversa. El Peronismo tiene que poder discutir los temas que son de agenda. La transformación tecnológica no registra antecedentes en la historia de la humanidad. Querramos o no, dejamos de hablar por teléfono y chateamos, dejamos de ir a comprar porque te lo traen a tu casa. No podemos estar afuera de ese debate. Podemos discutir cuándo es el momento y cuándo es el tiempo. Yo creo que este gobierno no tiene estructura, condiciones, ni dirigentes, ni personas capacitadas para poder darla, y la está dando sin el horizonte ni profundidad suficiente para pensar la situación laboral, en gran parte vinculada a la destrucción del aparato productivo, con la caída de la actividad, aumento del desempleo producto todo de las políticas económicas y no con la legislación. Entonces, más que una reforma laboral buscan polarizar. Hay dos discusiones, una de fondo: ¿Qué debemos discutir y modificar sobre la reforma? dos, entender que detrás hay una estrategia política y eventualmente electoral.

-¿Qué mirada tenes sobre la posición de los gobernadores en las negociaciones por la reforma?

-Me parece llamativo que se sigan sentando a negociar frente al gobierno que ya los traicionó a todos. Ya han sucedido esta serie de giras con funcionarios prometiendo resolver problemas en provincias que luego no se verificó en la realidad. En segunda medida, con la ley de presupuesto aprobada en diciembre del año pasado, los gobernadores van a enfrentar un punto y medio de caída en las provincias, y llama la atención a que se presten a jugar al juego del calamar. Llama mucho la atención.

La otra cuestión es, cuánto de esto tiene de centralidad en el debate parlamentario que tendremos próximamente. Los senadores y diputados, van a tener que explicar qué dijeron en campaña y qué harán en los debates legislativos.

-¿Cuál es el talón de aquiles de este gobierno?

-La pelea que proponen, de perros y gatos, no tiene nada que ver con la vida de los argentinos, que van al supermercado y no están viendo quién se pelea con quién. Ese es el micromundo de la política que ellos proponen y nosotros tenemos que salir de esa clave. Esa polarización tiene dos características: la estabilidad, y la otra, que con un pequeño swing electoral ganas o perdes la gobernabilidad por poco. El año pasado, aún con muchos debates internos, con muchos gobernadores ayudando al presidente, con muchas discusiones públicas, estuvimos a dos, tres puntos de ganar. En septiembre fuimos juntos, a pesar de los debates y tensiones en la previa, y ganamos la elección. En octubre no logramos establecer la misma estrategia en varias provincias y aún así estuvimos muy cerca.

-El Gobierno dice que tiene los votos para la reforma. ¿Les va a salir bien?

-Todavía falta correr agua bajo el puente. Decían que tenían los votos cuando discutieron el presupuesto y evidentemente no tenían tan claros los escenarios. Hay mucho de promesa, mucho de relato, mucho de comunicación, pero poco de realidad.

-¿El Peronismo está entrando en etapa de construcción interna o de destrucción interna?

-El Peronismo tiene que resolver sus cuestiones internas. Está bien que haya debates y posicionamientos. Pero como dice la historia, los peronistas no nos peleamos, nos reproducimos. Por otro lado, ¿eso significa que deba ser un debate frente a la sociedad? Yo creo que no. No hay nadie en la Argentina que esté pensando quién va a ser el presidente del PJ bonaerense. En 2017, Randazzo ayudó a Macri llevándose al PJ y sacó el tres por ciento. En las últimas elecciones fuimos con el PJ adentro y tampoco nos alcanzó. El problema es cómo nosotros le transmitimos lo importante a la sociedad, no qué hacemos o no hacemos con los cargos de un partido que integran un frente.

-¿Y a ustedes quién ven como presidente del PJ bonaerense?

-Desde el Frente Renovador no vamos a interferir en eso. Lo que sí nos preocupa es cómo hacer nosotros para hablarle a los argentinos que no tienen posiciones tan duras, y no les alcanza con que les hables con la camiseta del equipo que sos hincha, sino que quieren entender y saber más de cómo se piensa el país. Para eso hay que construir estrategia, no disputando todos los días una interna para ver quien gana o pierde un distrito o municipio, y lo mismo con legisladores, concejales. La vida institucional fue perdiendo centralidad para resolver los problemas de la gente y no solo en la Argentina sino en el mundo.

-¿Qué está mirando y pensando el Frente Renovador? Massa está sosteniendo un perfil bajo.

-Que Sergio no hable públicamente o no haga un acto no significa que no esté militando y trabajando en el partido y en la política. Nunca está de vacaciones, es un hombre que trabaja muchas horas por día. Nosotros tenemos por delante el cronograma propio del Frente Renovador y estamos mirando con el panperonismo, Fuerza Patria, cómo construímos una estrategia para ganarle a Milei en las elecciones de 2027. Necesitamos ir todos juntos en unidad, pero no para achicar, sino para ampliar posiciones, con dirigentes y políticos que miren a la sociedad, mirando para ver qué está pensando, viviendo y pasando el argentino de pie, no los que estamos acá en el Congreso.

-¿Se les perdió el relato de esa preocupación social?

-Hay de todo. Creo que hay muchos dirigentes cómodos con la polarización porque les garantiza supervivencia. Además de nuestra posición partidaria, lo que está en juego es la vida de los argentinos. Del estancamiento económico, del aumento de pobreza y desempleo se desprende la caída de la industria, comercio y pesca. Salvo de las actividades extractivas; energía, minería, petróleo, y las actividades financieras, el resto está todo muy mal, y en esos lugares es donde viven los argentinos. Y eso es lo que nos debe ocupar y preocupar para construir estrategias electorales después. El resto es parte del mundo de la política, y solamente les hablamos de eso, de las listas, los padrones y demás, la gente se cierra, se nubla, se enoja y nos putea con razón.

-¿Cuáles van a ser tus propuestas como diputado?

-Hay proyectos de ley que ya tengo preparadas y entrarán apenas comience el período legislativo. Creemos que hay que eliminar la boleta única papel, establecer fiscalía de cámara en términos electorales, darle atribuciones a la cámara electoral para el escrutinio provisorio para que no haya diferencia en el conteo y aparezca la discusión permanente de fraude o no. Hay un montón de otros temas que son partes de la agenda diaria; presupuesto, reforma fiscal, impositiva, penal, de todo eso que el gobierno dice todos los días que presentará debates, pero todos los días hablamos de cosas que no existen, que no están presentados.

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