El líder libertario insistió con habilitar la comercialización de órganos, lo que resulta «una fantasía inviable» según el titular del INCUCAI, Carlos Soratti.
Milei insistió esta semana en su postura sobre la venta de órganos porque «hay 7.500 personas sufriendo, esperando los trasplantes, hay algo que no está funcionando bien». En lugar del sistema actual, el líder libertario propuso «buscar mecanismos de mercado para resolver este problema».
De acuerdo a la ley argentina, todas las personas residentes en nuestro país están habilitadas para ser donantes de órganos de acuerdo a sus posibilidades, pero para Milei no es suficiente. Esa gente tiene que tener la posibilidad de vender sus partes al mejor postor.
La sola idea es «el peor daño que se le puede hacer a un sistema: pensar o hablar de estas cosas, porque hay un celo muy grande en evitar esto porque sino las sociedades tendrían una actitud muy distinta«, apuntó Soratti.
Cuando Milei «habla de libertades está hablando de libertad de quien tiene mucho dinero y posibilidad de comprar un montón de cosas y entre eso él fantasea con la posibilidad de comprar órganos. Pero no está pensando en el donante, en la sociedad, en la lista de espera, en la equidad y el cuidado de la salud«, agregó.
El director describió las ideas de Milei al respecto de la ablación de órganos como «un atropello a cualquier racionalidad» cuando «un consenso global acerca de la donación y el trasplante».
Ese concenso global figura en la Declaración de Estambul, donde la Sociedad Internacional de Trasplantes y otras sociedades científicas acordaron «extremar las medidas de regulación y fiscalización del tránsito de personas», explicó Soratti, «para conseguir un trasplante a fin de evitar, no sólo el comercio, que ya es algo extremadamente marginal en estos sistemas, sino el tránsito de personas para conseguir un trasplante, esto es el llamado turismo de trasplante en función de las asimetrías que se dan en los desarrollos desiguales«.

