La detención de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, el pasado 3 de enero, dejó secuelas en la coalición oficialista que gobierna Santa Fe a partir de las diferencias de criterios esgrimidos por los sectores que la componen, ya sea para condenar el ataque o para celebrarlo.

Por su composición, los encontronazos en Unidos se hacen por momento inevitables. Las posturas ideológicas del ala conservadora del radicalismo, el Pro y sus aliados, integrantes del núcleo duro que rodea al gobernador Maximiliano Pullaro, se ven obligados a hacer serios movimientos de cintura para digerir las manifestaciones de los sectores más progresistas como el Partido Socialista.

Lo mismo le sucede al partido de la rosa, cuya postura reformista y anclada a la defensa de los derechos humanos le suele traer dolores de cabeza ante la necesidad de validar las posturas del gobernador en temas delicados o que pueden suponer la quita de derechos a partir de determinadas leyes. Se dejó ver, por caso, en los debates de la reforma constitucional y las discusiones nacionales en torno a la reforma laboral o la Ley Bases.

En lo que respecta a la intervención en Venezuela, todo empezó con un comunicado del PS condenando la acción militar de Estados Unidos por cuestiones de soberanía. “Argentina debe ratificar su posición histórica de condena al uso de la fuerza y la violencia para la resolución de conflictos”, denunció el mensaje que fue compartido por primeras líneas como la diputada Clara García y el senador Julio Garibaldi.

Allí llamaron a “defender el principio de soberanía e independencia de los pueblos” y pidieron que la comunidad internacional a través de Naciones Unidas actúe “con firmeza”.

X de Cristian Cunha

Fue Cristian Cunha, secretario de Cooperación y mano derecha del gobernador Pullaro, quien condenó a sus pares socialistas por el cariz de su mensaje: “O se está del lado de quienes defienden el orden, la ley y el esfuerzo, o del lado de quienes justifican la impunidad, el narcotráfico y los dictadores”, sentenció el funcionario, a lo que agregó: “Rosario está dando una lucha contra los narcos y no podemos ser tibios, ni acá, ni en la región”.

El desplante del secretario se dirigió no solo al mensaje colectivo del PS, sino a los pocos funcionarios que se animaron a compartirlo junto a alguna reflexión personal. Fue el caso de Mónica Fein, presidenta del socialismo santafesino, quien señaló que “la salida a la crisis debe ser pacífica y con respeto a los derechos humanos”.

“El régimen venezolano está agotado, pero la democracia no se impone con violencia: se construye con soberanía, diálogo y compromiso internacional”, apuntó Fein.

X de Mónica Fein

Fue un mensaje que además contrastó con otras expresiones como la de la exvicegobernadora y actual diputada nacional por el macrismo, Gisela Scaglia, quien por el contrario celebró “el fin de un régimen que violó los derechos humanos, silenció a los opositores y llevó al exilio a millones de venezolanos”.

Así las cosas, el gobernador Maximiliano Pullaro ensaya diferentes estrategias para mantener a la coalición unida, por lo general para contener al socialismo, incluso brindándole alguna que otra concesión ideológico-discursiva para mantener la calma puertas afuera.

Al ser consultado sobre el tema, Pullaro sentó postura interna al tiempo que gambeteó: “Todos entendemos lo mismo en Unidos: la salida es democrática y es a través del fortalecimiento de las instituciones. A algunos a los que le gustaba más Maduro y otros les gustaba menos. Yo soy de los que le gustaba menos Maduro, porque me parecía un dictador, pero me parece incorrecto que un país se meta en la soberanía de otro y se lleve a cualquier ciudadano”.