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El estremecedor relato de Daniela Ballester sobre cómo vio de cerca la muerte

En diálogo con Catalina Dlugi para La Once Diez, la periodista Daniela Ballester, que se recupera de un reciente ACV hemorrágico, se permitió poner en palabras lo que muchas veces queda atrapado en el silencio: el desconcierto inicial, la angustia de no entender qué estaba pasando y ese miedo profundo que aparece cuando el cuerpo deja de responder como siempre.

“Cuando pasé por el ACV por suerte estaba con el teléfono en la mano y podía hablar porque estaba sola, cuando quise caminar no pude”, explicó la periodista sobre cómo fue ese momento crítico.

Lejos de quedarse solo en el impacto del momento, pudo resignificar lo vivido y transformarlo en una mirada distinta sobre su propia vida. Fue entonces cuando, al intentar explicar ese giro interno, dejó una frase tan cruda como reveladora: “Sentí por primera vez la sensación de que podía morirme, ahora estoy más feliz que nunca ”.

A comienzos de marzo, Daniela Ballester le escribió a Camilo García para Intrusos (América TV) y le contó cómo avanzaba su recuperación. “Me estás escuchando bien porque así estoy, ahora solo me queda descansar”, dijo la conductora de C5N, y agregó sobre su presente: “Me hicieron todos los estudios, me estuvieron controlando y no tengo ninguna secuela, eso está buenísimo”.

Con el correr de los días, los especialistas lograron identificar el origen del cuadro, que estaría vinculado a una condición preexistente. “Lo que tengo es algo que es genético, o sea que probablemente yo lo tengo desde chiquita y en un momento se despertó, una cosa así me explicaron”, continuó Daniela.

A pesar de la incertidumbre inicial, la periodista destacó que no hubo factores evitables que desencadenaran la situación. “Ahora estoy un poco medio confundida porque vi muchos médicos pero no hay nada que yo podría haber hecho para evitarlo ni nada que tenga que ahora después como a rajatabla”.

En esa línea, remarcó que llevaba una vida saludable antes del episodio, con hábitos que incluían actividad física regular y una alimentación equilibrada. “Voy al gimnasio tres o cuatro veces por semana, a clases de baile en grupo que me encanta, como sano que le hago verduritas a mi hijo para el cole, entonces también estaba comiendo bien. El alcohol nunca me gustó y lo sabe todo el mundo, no tomo. Entonces no hay mucho que yo deba hacer».

Por último, recordó una frase que le dijo uno de los médicos y que le quedó resonando como una forma de alivio en medio de la experiencia. “Un rayo no cae dos veces en el mismo lugar’, me dijo uno de los médicos. Mi rayo ya cayó donde tenía que caer y ahora estoy súper tranquila y contenta”, concluyó.

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