Las preguntas luego siguieron con otros temas. Pero en la sala quedó la rara sensación de escuchar un testimonio en primera persona del precio que tiene una vida en Rosario para las bandas que se disputan el territorio para la venta de drogas. Durante las próximas audiencias, quizás, los fiscales decidan retomar aquel recuerdo en consulta con Esteban Alvarado, para confirmar la precisión de aquel relato de Mariana Ortigala.