Economía

El interior vive un boom de la construcción ante la falta de opciones financieras

La inversión en ladrillos en Rosario se potenció luego del quiebre de varias corredoras de cereales. Córdoba y Mendoza, otros mercados pujantes.

El costo de construcción en dólares se mantiene en mínimos históricos y esto incentiva las inversiones en ladrillos. Es una jugada defensiva que permite el resguardo de valor frente a la inflación, a falta de otras opciones de ahorro. Por eso, incluso si en el último año en pesos los precios de los materiales subieron un 72%, en el interior se observa un boom de la construcción.

Otros dos factores explican el nivel de actividad. Por un lado, la demanda de viviendas suburbanas ahora que el trabajo remoto llegó para quedarse. La necesidad de contar con más metros cuadrados para tener la oficina dentro de casa y la urgencia por tener verde, hizo que la autoconstrucción se disparara en aquellas ciudades en las que la periferia suburbana está a pocos minutos del centro. Fenómeno que se ve complementado por el programa Procrear que también apunta a la autoconstrucción con financiamiento propio y tasas subsidiadas.

Y, por otro, el fracaso de las inversiones financieras, en especial en la zona de Rosario. Es que los que inversores de firmas como BLD y Guardati Torti perdieron mucho dinero y, volvieron a elegir refugiarse en ladrillos antes que volcar sus ahorros al corretaje de cereales o la bolsa. No así los productores rurales que, a la defensiva del gobierno y sus regulaciones, ya no buscan refugiarse en el negocio inmobiliario, sino que están con un ojo puesto en posibilidades de inversión fuera del país, ya sea Miami o Paraguay.

«Nuestro público cambió. El ‘gringo’ está retraído, muy a la defensiva, ya no es el viejo gringo que construía para sus hijos, sino el nieto y ahora que está pensando en ponerla afuera. Ya no es como entre 2002 y 2008, la época dorada de la construcción de pozo. Hoy nuestros clientes son los pequeños y medianos comerciantes, los profesionales independientes más que nada, el consumidor final en resumidas cuentas. Tampoco es el viejo inversor de renta que invertía sus ahorros en una propiedad que le garantizara un alquiler todos los meses con el que complementar la jubilación porque la rentabilidad del perfil locativo está muy golpeada, la nueva ley de alquileres es de lo peor para el sector en los últimos cincuenta años», explicó a LPO el desarrollador Ariel Milsztejn.

«En Rosario, a diferencia de Buenos Aires, no hay grandes monumentos al pozo, obras inconclusas; si en algún momento una obra se frenó, siempre hubo un inversor atrás que la continuara y eso les da confianza a los inversores. Conozco bastantes personas que no recuperaron un peso de todo lo que pusieron con las cerealeras y pensaba que, posiblemente, 150 edificios se podrían haber hecho con ese dinero», agregó.

El dinamismo de la construcción en Rosario es de los más altos del país con 400 proyectos inmobiliarios en desarrollo, al punto que entre las empresas han empezado a competir en una carrera de «headhunting» por los profesionales más capacitados del sector.

En Córdoba, al mismo fenómeno de autoconstrucción que se ve en todo el país, se suma el de desarrollos inmobiliarios en los que la rentabilidad es ligeramente mayor que en otras partes del país, pero con el protagonista del comprador que busca ampliar la vivienda propia, más que el negocio del alquiler. En este sentido, el repunte de las escrituras del último mes augura que la construcción para nuevas viviendas seguirá creciendo.

En Mendoza la construcción también está creciendo, pero la modalidad responde más que nada a barrios más que a torres, pero la ampliación del Palmares Open Mall con todos los locales ocupados es una señal de que la construcción excede el rubro viviendas, en el que el programa Mendoza Construye mueve la construcción autofinanciada. A este programa recientemente se sumó también la segunda edición del Mendoza Activa, con más de 340 proyectos de construcción individuales y de complejos habitacionales en los que la provincia reintegra a los inversores un 40% del capital volcado en los desarrollos.

En este sentido, Alejandro Ginevra, presidente de GNV Group y presidente de la Cámara de Empresas de Servicios Inmobiliarios (Camesi), explicó a este medio que el boom del desarrollo inmobiliario se explica porque «un propietario de una vivienda usada es más reticente a bajar los precios en este contexto; sin embargo, los desarrolladores sí podemos bajarlos porque bajaron los costos de construcción en dólares».

Esto se refleja en que, en el otro extremo del país, donde Ginevra tiene proyectos como el Madero Harbour en Puerto Madero, en los últimos dos años hayan conseguido vender más que en los dos años previos.

«Y además hay un factor que mantiene el interés: en un mercado que se mueve en dólares, vas a un desarrollador y los pesos son bienvenidos», agregó.

Por el contrario, una de las cosas que limitó este año las posibilidades de la construcción fue la escasa vigencia de la ley de blanqueo. «Se aprobó, se tardó en instrumentarla y cuando finalmente se reglamentó, venció a los pocos días. Confío en que después de las elecciones el Congreso va a ampliar su vigencia», concluyó.

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