El ministro de Energía le compró uno de los pozos más importantes de Vaca Muerta al empresario menemista. Pagó por ello U$S 110 millones.
El ahora ministro de Energía, Juan José Aranguren, consiguió uno de los pozos más importantes en Vaca Muerta gracias a Raúl Moneta. El entonces presidente de Shell Argentina firmó un contrato con una de las compañías que era manejada por un presunto testaferro del empresario menemista. Se desconoce hoy el destino de los U$S 110 millones que transfirió, si pagó los impuestos correspondientes y si la valuación era correcta para una de las más ricas áreas petroleas.
Aranguren compró para la petrolera anglo-holandesa los derechos de Raiser SA en la UTE que conformaba con la estatal provincial Gas y Petróleo del Neuquén (GyP) para el área Cruz de Lorena. La compañía de Moneta poseía el 80% de la asociación que, alega, consiguió por concurso.
La provincia le entregó pozos no explotados a GyP en 2008; ésta luego vende participaciones, donde mantiene un rol pasivo pero participa de las ganancias. Estas licitaciones privadas son conocidas por su discrecionalidad y sospechas de corrupción. Las condiciones con las que son entregadas, además, no siempre se cumplen.
En una audiencia judicial, el propio presidente de la compañía, Osvaldo Sortino, reconoció el 2 de marzo de 2017 que la empresa “no llegó a desarrollar el plan de inversiones previsto”, de acuerdo a lo que indican los documentos a los que accedió en exclusiva El Destape.
Por la venta de los derechos de Raiser, Shell acordó abonar U$S 110 millones, como había revelado El Destape. De acuerdo a un cálculo provisorio de este medio, Shell transfirió $ 478.187.049,76, pero por el tipo de cambio pactado debía mandar $ 1.412.950,24 adicionales y no lo hizo. Desde la sociedad alegaron a este medio que “las transferencias se hicieron por la totalidad del monto convenido y fueron cursadas en dos pagos”.
Desde la anglo-holandesa agregaron que «Raiser informó los detalles de la cuenta (bancaria) tanto a nosotros como al juzgado. Posteriormente, recibimos nota de la Compañía de Servicios Financieros SA que informó a Raiser que se recibieron los fondos». La empresa de Moneta estaba metida en un acuerdo preventivo extrajudicial (APE), por el que precisaba el aval del magistrado comercial de primera instancia antes de vender cada activo.
Pero la situación no quedó ahí, ya que los $ 478 millones fueron cursados a una cuenta distinta a la aprobada por el juez, según consta en el expediente. Es por esto que hoy la Justicia desconoce su destino.
Los contratos fueron firmados por Aranguren por la empresa extranjera y Sortino por la de Moneta. Sin embargo, en medio del acuerdo preventivo extrajudicial en el que Raiser estaba envuelta apareció un jubilado, Tulio Ramos, quien declaró ser él el verdadero titular de la compañía. Los papeles que presentó ante la Cámara de Apelaciones en lo Comercial fueron contradictorios. Alegó ejercer ese cargo desde el 18 de abril de 2016, pese a que no se había presentado a las actuaciones, sino Sortino, quien declaró envestir la personería hasta el momento de la audiencia inclusive. Es decir, ambos dijeron cumplir con el mismo rol, a pesar de que este es exclusivamente unipersonal.
Esto fue posible por las innumerables irregularidades en los libros contables y las actas del directorio, señaladas por la fiscal general Gabriela Boquin y respaldadas por la Cámara. La presunción de los delitos cometidos por los ejecutivos y sus dueños llevó a la PROCELAC a presentar una denuncia penal en 2016, que se mantiene sin movimiento en el Juzgado Criminal 48 desde entonces.
Como había publicado El Destape, la representante del Ministerio Público en la Cámara Comercial remarcó que por la operación de Shell “sólo se acreditaron transferencias parciales y a cuentas distintas de las ordenadas” por la Justicia. Además, las operaciones de venta de los activos fueron poco transparentes y el destino de los fondos obtenidos por las mencionadas ventas resulta incierto.
Sortino había declarado que le vendió sus acciones en Raiser a Juan Cruz Moneta, uno de los hijos de Raúl Moneta, y que la familia era quien manejaba a la compañía.



