El fenómeno de El Niño comenzó a consolidarse en la región y los especialistas advierten que podría transformarse en uno de los eventos más intensos de las últimas siete décadas. Las mediciones del Pacífico ecuatorial muestran un calentamiento marcado de la superficie marina y, según el Centro de Monitoreo Meteorológico y Climático, esa anomalía ya está generando cambios en la circulación atmosférica que se traducen en mayor humedad y condiciones propicias para lluvias frecuentes.
El director del organismo, Jorge Giometti, señaló que la temperatura del océano podría ubicarse entre 3,8 y 4 grados por encima de lo habitual, un valor que, de confirmarse, ubicaría a este episodio entre los más fuertes registrados desde la década del 50. Esa energía adicional suele potenciar tormentas de rápida formación y acumulados significativos en cortos períodos, un patrón que ya comenzó a observarse en provincias del noreste argentino y en zonas limítrofes.
En Rosario y el sur santafesino, el impacto se percibe en la persistencia de aire húmedo y en la sucesión de jornadas con nubosidad abundante. Las autoridades locales siguen de cerca la evolución del fenómeno, especialmente por la posible crecida del río Paraná, que ya muestra una tendencia ascendente producto de las lluvias en la cuenca alta. Equipos técnicos provinciales trabajan en medidas preventivas para mitigar efectos en áreas urbanas y sectores productivos.
Los pronósticos indican que esta situación podría extenderse durante los próximos seis meses, con alternancia entre períodos de inestabilidad y mejoras temporarias. Para Giometti, el desafío será gestionar “mucha agua en poco tiempo”, un escenario que exige atención a los reportes oficiales y preparación ante eventuales eventos meteorológicos de mayor intensidad.
