El Gobierno comunicó la creación de la Unidad de Opinión Pública, un ente que monitoreará la gestión de Cambiemos a partir de las “demandas de la población”. Funcionará bajo la mirada de la jefatura de Gabinete, comandada por Marcos Peña, una de las cabezas más estratégicas dentro del oficialismo de cara a 2019. Quién es el funcionario que fue elegido por FORBES como el CEO del año.
En medio del tornado geopolítico que agita el escándalo por la mega filtración de datos personales de 50 millones de usuarios estadounisenses de Facebook para la campaña electoral de Donald Trump -y que alcanzaría a la Argentina, según una cámara oculta del noticiero británico Channel 4-, el jefe de Gabinete de la Nación, Marcos Peña, publicó en el Boletín Oficial una resolución que crea la Unidad de Opinión Pública, un ente que, según establece la norma, permitirá “monitorear la gestión del gobierno y conocer las demandas de la población como insumo para el diseño y la implementación de políticas públicas”, entre otros objetivos. El dato es que la unidad quedará disuelta el 31 de diciembre de 2019, “o una vez cumplido el objetivo para el cual fue creada si ello ocurre con anterioridad”, es decir, después de las elecciones presidenciales.
No es la primera vez que una medida queda bajo el ojo de Peña, el hombre de mayor confianza del presidente Mauricio Macri: en septiembre del año pasado, el Ejecutivo modificó la ley de Acceso a la Información Pública -presentada por una aliada, la radical Karina Banfi- y convirtió el “ente autárquico” que debía funcionar “con autonomía funcional” del Poder Ejecutivo en un “ámbito de la Jefatura de Gabinete”. La normativa llegaba en sintonía con la resolución que en 2016 dispuso la transferencia de la base de datos de la ANSES a la secretaría de Comunicación Pública de la Nación. Los diputados del Frente para la Victoria (FpV) Rodolfo Tailhade y Juan Cabandié denunciaron penalmente a Peña por firmar la orden que habilita la transferencia de datos. “Es el principio de un régimen de vigilancia del Estado sobre las personas y eventualmente sobre partidos políticos y organizaciones sociales”, denunció también el legislador porteño del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) Marcelo Ramal.
-Hoy el problema es que el diseño del partido político, fue diseñado por una sociedad que ya no existe y el partido político es un espacio de representación, de ideas y de personas -definió Peña en un extenso reportaje en Perfil-. En una sociedad moderna, donde uno tenía previsibilidad, entraba en un trabajo y terminaba en ese trabajo toda la vida, si entraba en una fábrica, iba el partido socialista, si tenía tal ideología escuchaba a The Beatles o los Rolling Stones, tenía el disco de pasta, a una sociedad de híper, ultra fragmentación, donde las identidades son super volátiles. Entonces, cómo construir previsibilidad e identidades colectivas en un tiempo de identidades frágiles, es un desafío para las ciencias políticas y para la política en general en el mundo.
La importancia de la comunicación de Peña -al que se agrega la flamante Unidad de Opinión Pública- busca, entre otras cosas, la construcción de esa “previsibilidad” de cara a una elección trascendental, en medio de denuncias que lo sindican como la cabeza del “ejército de trolls” que operan en las redes sociales desde oficinas de la Casa Rosada. No es casual tampoco que su figura sea quien concentre esos datos: es el cerebro de la gestión Cambiemos, y el propio Macri lo definió junto a dos de sus subsecretarios, Gustavo Lopetegui y Mario Quintana, como “sus ojos y sus oídos”.
Grandes elogios para alguien a quien la revista Forbes lo definió sin titubear como CEO del año en 2017. “Su éxito, ¿será también el de la Argentina?”, se preguntó la publicación. “Es una de las figuras más fuertes del Gobierno de Mauricio Macri. Desde adentro, remarcan su capacidad para resolverle los problemas al presidente”.
De qué árbol es la manzana
Marcos Peña saltó como protagonista luego del triunfo de Cambiemos en 2015, y tras varios años de bajo perfil en la gestión PRO en la Ciudad de Buenos Aires como el secretario de Gobierno e integrante de la mesa chica de Macri, quien lo consideraba “el pensamiento estratégico más importante de la política porteña”.
Nacido el 15 de marzo de 1977, 41 años, hincha de Boca, licenciado en Ciencia Política en la Universidad Torcuarto Di Tella, Peña construyó su carrera con un culto al bajo perfil, a la austeridad (su declaración jurada dice que vive en un departamento de setenta metros cuadrados) y a la dedicación exclusiva a Macri. Es el menor de cinco hijos del matrimonio entre el especialista en comercio exterior Felix Peña (subsecretario del área de Economía de Cancillería durante la Guerra de Malvinas y con Nicanor Costa Menéndez como canciller) y Clara Braun Cantilo, hija del científico Eduardo Braun-Menéndez y nieta de Mauricio Braun, uno de los fundadores de la cadena de supermercados La Anónima. El árbol genealógico de esa familia es muy grande (“Nunca tuvo parte de La Anónima”, aclaró sobre sus lazos directos de sangre) pero permite ubicar a varios parientes en la gestión pública. Algunos de ellos:
- El propio Felix Peña, asesor “ad honorem” del Consejo de la Producción, dependiente del Ministerio del mismo nombre.
- Ignacio Peña, hermano, asesor del Ministerio de Innovación de la Ciudad.
- Andrés Peña, hermano, subsecretario de Desarrollo Institucional Productivo de la Nación.
- Miguel Braun, primo segundo, secretario de Comercio luego de ser director de la Fundación Pensar y del Banco Ciudad. Su familia es accionista del Banco Galicia. Su designación en la cartera que depende del Ministerio de Producción fue muy cuestionada, ya que es sobrino de Federico Braun Seeber, presidente de la Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia. La cadena tiene más de 160 sucursales en todo el país.
