Dentro del frente Unidos, el socialismo celebra su crecimiento territorial refrendado en las elecciones del domingo pasado. Logró imponer 6 intendentes y 31 presidentes comunales, y lo consideran clave para que el gobernador Pullaro pudiera interpretar que ganó. El diputado provincial Joaquín Blanco, secretario general de la Junta Ejecutiva del Partido Socialista santafesino, contó que esta foto electoral es «la cosecha de lo sembrado» dentro de un plan de desarrollo territorial trazado después de la derrota electoral de 2019 y de la muerte de Miguel Lifschitz, en 2021.

A Blanco no le preocupa que Unidos haya perdido en las principales ciudades de la provincia. Sopesa que esto ya pasó antes. Y es una razón para plantear que en política nadie es dueño eterno de los votos, y que el PS trabaja «para ser protagonista, no testimonial» dentro del frente que «tiene que ser competitivo». Pullaro manda todavía, pero eso puede variar. Encima, en el medio está la reforma constitucional, donde Blanco será uno de los convencionales. Por eso avisa que para 2027 el escenario «está abierto», que el socialismo jugará sus cartas y que «Unidos dirimirá las candidaturas en una primaria que sea atractiva».

«Tuvimos reunión de junta ejecutiva provincial el miércoles y fue la puesta en común de una construcción que venimos desarrollando desde 2021. Nos dábamos cuenta de que el socialismo era un partido con militancia y arraigo en Rosario, también en Santa Fe, pero le costaba mucho hacer pie en el interior de la provincia. Empezamos en plan de construir candidaturas, militantes jóvenes, formar gente de afuera de la política, y tuvimos buenos resultados en 2021; en 2023 fue importante la consolidación de muchas experiencias locales. Y en 2025 cosechamos lo sembrado y pegamos un salto importante. Tenemos presencia en los 19 departamentos, con intendentes o presidentes comunales, ingresamos a concejos municipales donde nunca había habido un socialista. Una capilaridad territorial que nos da fortaleza. Hoy el PS, es el tercer partido con mayor representación institucional en Santa Fe. Muy por encima de La Libertad Avanza y el PRO», dijo Blanco a Rosario/12.

—Antes el PS necesitaba esa capilaridad de la UCR en tiempos del Frente Progresista.

—Sí, y también aquel frente convivió con los mejores años del kirchnerismo, con un peronismo muy fuerte en el interior, gobernaba las principales ciudades, tenía mayoría en el Senado. Hoy tenemos un plan y estoy convencido que en 2027 habrá un crecimiento por cosas que quedaron planteadas.

—¿Ese crecimiento da tanto como para empezar a discutirle el liderazgo a Pullaro?

—No es discusión de liderazgos. Tenemos claro que el gobernador es el que conduce el proceso del frente Unidos, como lo hicieron nuestros gobernadores en el FPCS, y está bien que así sea. Unidos es competitivo, construye mayorías cuando expresa ese ancho de banda de centro izquierda y centro derecha con nitidez. Para que sea competitivo necesita de un socialismo fuerte y protagonista, como necesitamos que lo sea el PRO para buscar votos en otros sectores de la sociedad. No es una disputa de poder, es una mirada estratégica. Para que este frente sea competitivo es necesario que sus componentes tengan visibilidad, ambición y disputen electoralmente. Entonces, el escenario de 2027 es de absoluta incertidumbre, quién sabe qué será, pero como partido trabajamos para ser protagonistas, no testimoniales.

—Si es por medir la pregnancia electoral del gobernador hoy, dos años después, sus candidatos, el frente Unidos, perdieron, al menos en las principales ciudades de Santa Fe.

—En estas elecciones se votaron identidades políticas, pero también se votó mucho con características de lo local. Hubo acompañamientos o rechazos a gobiernos locales. Más que el apoyo o no al gobernador, lo interesante de evaluar por qué en municipios que ganamos hace poco tiempo perdimos esta elección intermedia.

—¿Entonces le cabe a Javkin este resultado más que a Pullaro?

—No es el caso particular de Javkin en Rosario. Hay ejemplos en otras ciudades donde Unidos gana la intendencia tras décadas de gobiernos peronistas, y perdemos la elección intermedia después de un año y medio. Hay explicaciones, tal vez la división del voto no peronista, pero también las dinámicas locales, y cómo el peronismo ha logrado reconstruir nuevas candidaturas. Es decir, cada ciudad tiene su dinámica propia para explicar el resultado. En general, donde se elegía el intendente Unidos ganó de manera apabullante. Y en elección de concejales, con más distribución de candidaturas y en ciudades donde el ausentismo fue mayor, ahí es donde más nos costó.

En cuanto a Rosario, este escenario no es nuevo. Es claro que está abierto. Hay tres fuerzas políticas competitivas, no hay un intendente puesto para 2027, y dentro de la coalición tenemos un desafío enorme para regenerar el vínculo y volver a enamorar a los que no fueron a votar. Pero la polarización que muchos preveían entre LLA y Monteverde, crisis de Unidos, no sucedió. Claramente se perdió, salimos terceros, pero la distancia entre el primero y el tercero fue muy corta. Y para los candidatos que expresaban un cambio, que la sociedad no se haya movilizado también les cabe el llamado de atención.

—¿Si el escenario es abierto, el socialismo ya piensa en poner el candidato de 2027?

—Por supuesto que el PS trabajará para Rosario y para todas las ciudades de Santa Fe. Un partido que aporta un valor al escenario electoral muy necesario. Tenemos la maravillosa herramienta como son las primarias para dirimir en cada frente quién es el candidato que cada uno lo representa. Lo mismo con los otros partidos de Unidos. Tratando de construir un proyecto de ciudad con diferencias y matices que se expresen en una primaria que sea atractiva. Vamos camino a eso pero falta mucho. Hay que ver cómo deriva la reforma constitucional, la elección de octubre. La propuesta de Unidos se dirimirá en una primaria.

—¿La reformulación del peronismo con sus alianzas le quitó votos al socialismo histórico?

—No, yo miro los circuitos electorales, Rosario tiene unos 90. Los votos históricos del peronismo tienen un piso y un techo, y Rosario lo expresa desde hace mucho. En 2017, esa gran elección de Roy López Molina, la ola amarilla, Sukerman salió segundo con 20 puntos, y cuarto apareció Trasante, candidato de Ciudad Futura, sacó 9 puntos: estás entre uno y otro en 30 puntos que sacó Monteverde en esta elección, con mucho menos votantes. Si repasamos elecciones nacionales, cuando estaba Cavallero incluso, al peronismo le cuesta traspasar en Rosario un techo que le permita ganar elecciones ejecutivas.

—Considerás entonces que el voto progresista no ha variado.

—La palabra progresista incluye muchas cosas… hay progresistas que nunca votan peronistas, otros que sí, Monteverde comparte muchos electores con Milei. La PASO de 2023 entre Sukerman y Monteverde, creo que Juan ganó 18 a 14% y es más o menos lo mismo que sacó él en las PASO de este año. Distinto y fuera de lo común fue la elección de 2023, final de intendentes, que fue un ballotaje, pero ambas candidaturas sumaron muchos más votos que tenían más que ver para que no gane el otro que de identidad propia.

—¿En ese ancho de banda, cómo hace el PS para convivir con el PRO que a nivel nacional es el socio ideológico y legislativo de La Libertad Avanza?

—Pero es que el PRO de Santa Fe viene de una raíz más larretista. El PRO más duro se fue con Bullrich: Angelini, Chumpitaz, Nuñez. Obviamente en Unidos tenemos matices, diferencias, cosas que no compartimos, pero los referentes del PRO aquí son democráticos, republicanos y con los que se puede dialogar en el marco de un programa de gobierno. Unidos tiene un programa y se destaca en materia de obra pública, de seguridad, también en lo social, la salud pública, que no forma parte del análisis principal al evaluar el gobierno. Santa Fe sostiene un Estado para esos sectores a los que Milei los ha abandonado. No creo que ni el gobierno sea de izquierda porque Maxi se pelee con Galperin por Mercado Libre, que nadie lo hace, pero tampoco que sea de derecha porque construye cárceles. Es un programa que tiene matices, y en el contexto nacional… ojalá Argentina tuviera un gobierno como el de Santa Fe.