El macrismo salió a timbrear en la provincia de Buenos Aires, al cierre de una semana en la que la economía no da tregua con la suba del dólar y el Gobierno afronta conflictos como el de las universidades. Para María Eugenia Vidal significó una salida a la calle tres semanas después de la tragedia de la escuela de Moreno. La gobernadora estuvo en Villa Ballester y, a la par de otras recorridas de funcionarios por el Conurbano, se registró una muestra de rechazo.
