Contactos con Brasilia de cara a una elección decisiva. El factor Trump y el malestar de los empresarios.
El oficialismo sigue de cerca la crisis diplomática detonada este fin de semana entre Brasil y Argentina, producto de los agravios del presidente Javier Milei contra Lula Da Silva en un mitin del partido político de la familia Bolsonaro. El gigante sudamericano tendrá elecciones presidenciales en octubre.
Para la 4T esta contienda es clave porque una derrota de Lula, que va por un nuevo mandato, implicaría ya un aislamiento absoluto de México en una región donde los gobiernos de izquierda han retrocedido desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
Más allá de la replica de Claudia Sheinbaum a las acusaciones de Milei de un supuesto injerencismo, en el entorno presidencial dominaba, este lunes, la lectura de que Flavio Bolsonaro no salió fortalecido por la incursión de Milei a Brasil.
Tras diversos contactos con Brasilia, la tesis principal del altercado es que Brasil es un país con un alto sentido de la soberanía y que Milei haya viajado para agraviar a su presidente podría generar rechazo a la candidatura del senador Flavio Bolsonaro, especialmente en el universo de los indecisos.
El agravio de Milei sería un problema para Bolsonaro, especialmente en un país que tiene tensiones emocionales con Argentina, por el fútbol y justo después de una Copa del Mundo. La lectura es que al brasilero no politizado no le gusta que un mandatario extranjero vaya a su país a insultar.
En paralelo, señalan diversas encuestas que muestran que la imagen negativa de Trump en Brasil es alta, especialmente desde que impuso aranceles al comercio entre ambos países, y que la asociación del presidente de Estados Unidos con la familia Bolsonaro también sería contraproducente.
En el caso de Colombia, señalan, donde el rechazo a Trump también es alto, el presidente se cuidó de aparecer demasiado cercano al candidato de derecha Abelardo de la Espriella, quien finalmente se impuso en las elecciones. Pero en Brasil, el compromiso de Trump con la familia Bolsonaro es visible e intenso.
Otro dato: en algunos contactos con banqueros brasileros que también tienen intereses en México comienza a registrarse cierto malestar con Flavio Bolsonario porque no deja crecer a otros candidatos de derecha, y pro-mercado, que dan más confianza al poder económico. En esta misma sintonía estaría Carlos Slim, quien tiene fuertes inversiones en el país sudamericano.
A los empresarios tampoco les gusta la tensión al interior del clan Bolsonaro así como ciertos escándalos que el candidato ha protagonizado con actores del ámbito financiero de San Pablo.
