“Estamos ante un retroceso democrático fenomenal”
Confirma su precanditura a gobernador, despotrica contra el PUS -alianza del gobierno y sectores conservadores del PJ- y denuncia los intentos de proscripción electoral de las minorías.

El diputado provincial del Frente Amplio por la Soberanía, Carlos Del Frade, analiza el complejo tablero electoral y social de la provincia de Santa Fe. Denuncia la existencia del “PUS” (Partido Único Santafesino), advierte que la elevación del piso electoral al 5 por ciento del padrón como un intento de proscripción a las minorías y que el gobernador Maximiliano Pullaro y el presidente Javier Milei comparten la misma matriz de subordinación al poder económico.
—Si tuvieras que definir el escenario de la provincia para las elecciones del año próximo, con las posiciones de Milei, Pullaro y el peronismo, ¿existen dos planos o múltiples planos para conformar grandes frentes?
—Creo que la respuesta definitiva a esa pregunta va a estar después de que sea conocida por el PUS, por el Partido Único Santafesino, que integran el frente gobernante y los sectores conservadores del peronismo y otras fuerzas. Es el PUS que siempre nosotros denunciamos, que quiere concentrar el poder solamente en pocos grupos políticos, que son mayoritariamente después en votos, pero que quieren dejar afuera a la minoría. Por eso quieren levantar el piso al 5% del padrón, lo cual es una barbaridad, una proscripción de las minorías. Si logran hacer eso, el panorama es otro.
—Describí esa sigla.
—Sí, PUS, viste como el pus de las heridas, de donde sale toda la pudrición. PUS: Partido Único Santafesino. Partido transversal que a mi entender está conformado por los sectores conservadores de las fuerzas supuestamente mayoritarias, como son el Frente Gobernante, el Radicalismo, el Socialismo, el PRO, el Peronismo en sus partes conservadoras. Se ponen siempre de acuerdo para votar todo lo que generalmente emerge del poder económico de la provincia, y eso es el PUS. Ahora el PUS ha planteado, al contrario de lo que había salido en la reforma constitucional del año pasado, que el piso mínimo para acceder a la distribución de bancas en la legislatura sea del 5% del padrón, lo cual verdaderamente es un efecto proscriptivo a la minoría, hoy es del 3%. Es una barbaridad, es una proscripción fundamentalmente a nosotros, como fuerza de izquierda nacional que estamos ahí en la legislatura de la provincia. Si eso se impone, la respuesta va a ser diferente, porque a partir de eso, y seguramente con la idea de que casi todos los proyectos de este PUS están evidenciando que quieren juntar la boleta de las candidatas y los candidatos a diputados con el gobernador, en ese sentido seguramente voy a poner la cara para ser candidato a gobernador del Frente Amplio por la Soberanía.
—¿Tienen nombres y apellidos en el PUS o son estructuras políticas más que acciones personales?
—Yo creo que a partir de los años 90 insistimos en la resignación de la política frente al poder económico, y eso se profundizó a partir de la llegada de Macri a nivel nacional, de un socialismo muy pragmático en la provincia con Miguel Lifschitz, y después con la llegada de Milei y de Pullaro. Eso se profundizó de una manera que además tiene problemas hoy de derivaciones bastante autoritarias, como lo que fue la sustracción de la bandera en la cancha de Newell’s el otro día, o esta glorificación de la mano dura a través de esto tremendo que es “El Infierno”. Estamos en un retroceso democrático fenomenal. El PUS es en realidad la expresión política de sectores conservadores que la única manera de pensar la política es seguir lo que imponen los grupos económicos concentrados de la Argentina y de la provincia de Santa Fe. Se han olvidado, han resignado la idea de que la política sirve para transformar.
—Desde el peronismo sostienen que Pullaro y Milei son lo mismo. ¿Entendés que es así?
—Hay un sector del peronismo que dice que Pullaro y Milei son lo mismo, y estoy de acuerdo en la matriz. La matriz es la misma: la matriz de la dependencia, la subordinación al poder económico, la subordinación a Estados Unidos. Esto nunca se había visto de una manera tan llamativa en la provincia de Santa Fe, y además se va a ver porque el propio embajador salió a decir que se va a encargar de los negocios y de la seguridad del río Paraná. Una barbaridad, después de haberse reunido con Pullaro el pasado 12 de junio en la sede de gobierno acá en la ciudad de Rosario. Pero hay sectores del peronismo, conservadores de derecha, que están de acuerdo con toda la cuestión de los ajustes, y eso después se ve claramente en cómo se votan las leyes en la legislatura de la provincia de Santa Fe y se ve en esto de que los senadores del peronismo quieren imponer el 5% del padrón. Con lo cual es una idea proscriptiva de hacer la democracia cada vez más chiquitita. Es muy difícil pensar en un frente con aquellos que denuncian a Pullaro por un lado, pero después le votan todo por dentro; lo denuncian a Milei por afuera, pero al mismo tiempo proscriben a los sectores de izquierda. Es muy difícil la construcción de un frente a nivel provincial con aquellos que te proscriben. Lo que no quiere decir que esos frentes se puedan establecer en las ciudades grandes como Rosario, Santa Fe, Reconquista, Rafaela, San Lorenzo, Venado Tuerto. Ahí es otra historia, pero es muy difícil a nivel provincial.
—¿Cómo está la relación con Ciudad Futura, que logró una alianza con el peronismo?
—Está muy bien en Rosario. La cuestión rosarina está muy bien porque nosotros tenemos un referente muy importante con peso propio en la política de los últimos años en Rosario, que es Leo Caruana. Yo creo que allí se van a establecer acuerdos muy interesantes, en Rosario casi con seguridad. Después, en forma particular, hace mucho tiempo que no tengo diálogo con la gente de Ciudad Futura, pero sí sé y me parece muy bien que el diálogo se dé en la ciudad que hay que recuperar para un proyecto popular.
—Planteabas un escenario coercitivo. ¿Cómo describirías ese desenlace a futuro?
—Censura, censura, censura, y después va a venir la persecución, seguro. El asunto de Javier Milei y todo lo que tiene que ver con su castigo permanente en lo verbal contra los “zurdos”, contra el “terrorismo”, contra los trabajadores, contra todas las ideas emancipatorias, con la cultura del socialismo y todas esas cuestiones son permanentes. Porque en realidad lo que está poniendo en juego una vez más es la vieja idea de la Guerra Fría, que por supuesto reinstala el principal socio, más que socio el dueño hoy de la Argentina, que es Trump, y Milei lo propone y lo lleva adelante. Yo creo que ahora lo que va a venir es una persecución política que ya se ha visto de una manera manifiesta en lo que pasó con Cristina Fernández de Kirchner, con Milagro Sala en Jujuy, y con lo que pasa generalmente con los sectores gremiales que van a la pelea. Lo que está pasando con los jubilados los miércoles es alevoso. Así que ahora lo que va a venir va a ser seguramente la persecución política, la censura, todo aquello que generalmente lleva adelante un proyecto político que se parece mucho a lo que se empezó a imponer desde los medios en 1975. Eso es lo que más me preocupa.
—¿Qué pasos visualizás en este sentido dentro de la provincia?
—Lo que he visto con mucha preocupación es cómo la Prefectura Naval en el conflicto de los prácticos los fue a buscar casa por casa. Eso es algo absolutamente antidemocrático, es característico de 1975. Ni hablar del discurso de Milei, pero también lo que fue el retiro de la bandera en cancha de Newell’s es un hecho de censura política que es inadmisible en una provincia de Santa Fe que siempre se ha caracterizado por una gran calidad institucional, como dicen además los integrantes del PUS. Eso se terminó, da la sensación que empiezan los hechos groseros de censura, de persecución, y me parece que esos hechos se van a profundizar cuando empiecen de nuevo los conflictos sociales y laborales. Esto que está pasando en estas horas de muchísima participación de la gente es para evitar la profundización de un saqueo que nunca hemos visto de esta naturaleza y profundidad en la Argentina que hemos vivido.
—Frente a esto, ¿qué deben hacer los sectores del campo popular?
—Del otro lado hay miles de resistencias, eso también para mí es muy importante. Yo estoy destacando siempre que existe algo que se llama los buenos cotidianos. Los buenos cotidianos son resistencias permanentes, cotidianas, que van desde bibliotecas populares a los hospitales que se encienden todos los días, a las escuelas que se encienden todos los días. La gente, a pesar de los pesares, sigue adelante y sigue remando contracorriente. Eso para mí es el insumo que necesitamos para darnos cuenta que hay esperanza. Ahora, las organizaciones políticas y gremiales tradicionales están tratando de organizar ese gran frente a nivel nacional que se necesita. A veces sí, a veces no, a veces pesa más lo personal, pero yo creo que la necesidad va a hacer que se genere ese frente a nivel nacional. Lo que tiene que hacer cada organización me parece que es, por sobre todas las cosas, escuchar, generar muchas más asambleas que redes, contacto más humano, y empezar a transformar la realidad de lo cercano a lo lejano, de lo particular a lo general. Eso me parece fundamental.
