Declaraciones

Entrevista al diputado Germán Martínez, presidente del bloque de Unidos por la Patria

“Hay que reconstruir la confianza con los santafesinos antes de pensar en candidaturas”

Plantea que los peronistas deben volver a discutir un proyecto de provincia y evita colocarse en la carrera por la Gobernación, aunque tampoco reniega de ella. “No soy una persona que ponga la ambición por delante del conjunto”, dice.

Diputado nacional por Santa Fe, Germén Martínez. Andres Macera

Germán Martínez, presidente del bloque de Unión por la Patria en Diputados y titular del PJ Rosario, recibe a Rosario/12 en la sede de la departamental, el lugar que eligió para desarrollar buena parte de su actividad política en la ciudad. Habla de la reconstrucción del peronismo santafesino, cuestiona la relación entre Maximiliano Pullaro y Javier Milei, plantea que los peronistas deben volver a discutir un proyecto de provincia y evita colocarse en la carrera por la Gobernación, aunque tampoco reniega de ella. “No soy una persona que ponga la ambición por delante del conjunto”, dice. También sostiene que el desafío de la política pasa por acentuar el vínculo con la vida cotidiana y priorizar espacios de participación por encima de la discusión electoral.

—¿Qué tiene que hacer el peronismo en la provincia de Santa Fe para ser opción de poder?

—En lo inmediato, al igual que todo el peronismo en todo el país, la gran prioridad es reconstruir confianza con los santafesinos y santafesinas. Por algún motivo, o por varios motivos, hay parte del pueblo de Santa Fe que no nos acompañó en las últimas elecciones y tenemos la obligación de derribar esos muros y volver a construir puentes de comunicación con todos aquellos que quieran construir un proyecto de futuro distinto. Después de eso tiene que diseñar una estrategia electoral amplia, abarcativa, muy clara a los ojos de la sociedad. Hay un muy buen antecedente, que fue la elección del 2019, donde el peronismo de Santa Fe diseñó la competencia entre dos listas que le ofrecían opciones a los santafesinos, la de Omar Perotti y la de María Eugenia Bielsa, y que después de un proceso de elecciones primarias, el peronismo pueda encolumnarse detrás de la candidatura ganadora. Lo tercero es ofrecer un proyecto de provincia distinto al que hoy trata de aplicar Maximiliano Pullaro. Santa Fe está para mucho más que para ser furgón de cola del proyecto de Milei. Para eso se necesitan ideas claras y protagonismo por parte de quienes aspiren a dirigirla.

—Da la impresión de que la política no logra vincularse a la vida cotidiana. ¿Apreciás eso o creés que es un preconcepto?

—Hay momentos donde la actividad política conecta y momentos donde lamentablemente se encierra y toma distancia. Todo depende de la agenda que uno ponga arriba de la mesa y de la actitud de aquellos que tenemos un nivel mayor de responsabilidad. Una cosa es cuando discutís el trabajo, el ingreso de las familias, la situación del endeudamiento, la educación, la salud, el acceso a los medicamentos, el alquiler, las posibilidades de progreso y las condiciones de vida cotidiana. Otra cosa es cuando la política empieza a encerrarse en temas que solamente les preocupan a los políticos, como los temas electorales. Si la única agenda de la política es la agenda electoral, va profundizando los niveles de distancia con la ciudadanía. Reconstruir confianza es también ser capaz de representar e interpelar la vida cotidiana.

—Dirigentes peronistas plantean que Pullaro y Milei son dos caras de una misma gestión. ¿Qué opinión tenés?

—Me sorprende que el gobernador haya decidido tener un rol tan complaciente con el liderazgo del presidente Milei. En el proyecto de país de Javier Milei la provincia de Santa Fe no tiene lugar, no tiene protagonismo, no tiene futuro, no tiene proyección. Y no lo digo solamente en términos de recursos económicos o coparticipación federal que Milei redujo para la provincia, o de transferencias para salud, transporte, educación, obra pública y caja de jubilaciones que hoy no llegan. Lo digo en términos económicos y productivos. Santa Fe tiene una diversidad económica y productiva que no entra en un proyecto de país donde los ganadores son tan pocos y los perdedores son tantos. Aún en los sectores supuestamente ganadores, como hidrocarburos, minería o actividad financiera, Santa Fe parece alejada. Hay muchas cosas por hacer en materia de agregado de valor a la producción primaria que parecería que en ningún lugar del gobierno de Pullaro se están pensando. El gobernador eligió un lugar de sumisión y subordinación al proyecto político de Milei que Santa Fe no merece. Va llegando el momento de tomar definiciones porque ha jugado con cierta ambigüedad. Veo las miradas cómplices de la última reunión de Pullaro con Karina Milei y me pregunto si ese es el lugar que va a tener Santa Fe.

—¿Vas a ser candidato a gobernador?

—El deseo de construir una opción y de ir sumando a santafesinos y santafesinas detrás de un proyecto lo tengo. Santa Fe es una provincia hermosa para aspirar a gobernarla y cualquier dirigente del peronismo se propone volcar el recorrido que pudo hacer, con aciertos y errores, a disposición del pueblo. Pero no pongo la ambición por delante del conjunto. Es un momento donde la sociedad todavía tiene lejos el programa electoral y nosotros tenemos que poner todo nuestro esfuerzo en recuperar confianza, tener proximidad con cada santafesino e invitarlo a construir un proyecto de provincia distinto.

—¿Qué armado debe presentar el peronismo en la provincia para ganar las elecciones?

—En 2019 se diseñó una oferta electoral con Omar Perotti, con una mirada hacia sectores tradicionales del peronismo y del interior provincial, contra María Eugenia Bielsa, con una mirada hacia sectores de la centro-izquierda progresista y con referencia en Rosario. Fuimos a una PASO, ganó un sector, el que ganó condujo y el que perdió acompañó. Eso es lo que tenemos que hacer. Todo aquel que tiene responsabilidad tiene que trabajar para que eso suceda: mantener un diálogo con todos los compañeros, generar acciones vinculadas más allá de los sectores internos, convocar a otros espacios y partidos políticos que suelen estar cerca del peronismo, y recorrer la provincia. Hay que hablar con los pies en la tierra y con el corazón en cada lugar.

—¿Cómo se construyen los canales de participación para la militancia y el pueblo?

—El año pasado, antes de la reforma de la constitución provincial, en la departamental Rosario del PJ hicimos una consulta popular a los afiliados respecto a la reforma y se lo acercamos a los convencionales constituyentes. Antes de la reforma laboral que impuso el gobierno a principio de año, trabajamos en una propuesta alternativa que discutimos durante cuatro semanas seguidas. Hay opciones de participación y si no existen hay que ayudar a construirlas, no pararnos afuera y decir que el PJ no convoca. En Rosario se ve el trabajo alrededor de la candidatura de Juan Monteverde, que es un no justicialista, pero tiene un proyecto de ciudad y diseña iniciativas que generan mucha participación. También se ven actividades del Movimiento Evita y de La Corriente. Necesitamos que todo eso confluya.

—¿Las PASO resuelve la discusión?

—Las PASO resuelve lo electoral. El proceso de acumulación política previo hay que hacerlo sin pensar exclusivamente en las elecciones. Tenemos que discutir un plan productivo, un esquema de descentralización, una regionalización a través de la infraestructura y la tecnología, el mundo del trabajo y cómo responder ante quienes no llegan a fin de mes y están endeudados. Hay que debatir y abrir las puertas para un protagonismo del peronismo.

—Hace 53 años que el peronismo no gobierna Rosario. ¿Vn a exorcizar a la deprtamental?

—No es una cuestión del espacio físico de la departamental. Hicimos dos grandes elecciones: una con Roberto Sukerman, a 7.000 votos de ganar la intendencia, y otra con Monteverde, a 15.000 votos. El peronismo tiene todas las condiciones para ganar la intendencia en la próxima elección. Además, el peronismo de Rosario puede tener un rol fundamental para recuperar el gobierno de Santa Fe y ayudar a construir una alternativa nacional.

—¿Monteverde es el candidato natural en Rosario?

—Todavía no es momento de hablar de personas. Hace tiempo que plantea su deseo de competir por la intendencia de Rosario, lo cual es una aspiración legítima. Hizo una excelente elección en 2025 en las elecciones de concejales y tiene atributos para aspirar a conducir los destinos de la ciudad. Muchos sectores del peronismo se están nucleando alrededor de su figura y va a ser una propuesta muy competitiva. Esto no implica que no aparezca otro candidato con las mismas aspiraciones, pero hoy el proyecto de Monteverde es el más convocante y el que tiene potencialmente más fuerza electoral en la ciudad.

— ¿Qué análisis hacés como politólogo, respecto a la irrupción del tema Malvinas surgido durante el mundial?

—Hay un nivel de fragmentación y de atomización en la sociedad que pasa en muchos países del mundo, pero creo que también hay una búsqueda de trascendencia, una búsqueda de valores que te proyecten más allá de una vida cotidiana incómoda. La simpleza de esa bandera es una invitación a una construcción grande, a la reivindicación de aspectos que tienen que ver con la soberanía nacional, con la integración del territorio, con sentirnos orgullosos de la patria que habitamos. Esas convocatorias todavía están vigentes y hay argentinos que están deseando que la política tenga la capacidad de ofrecerle un proyecto de país distinto donde todos podamos estar adentro.

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