Como vencía el plazo de dos años de prisión preventiva sin que se haya dictado una sentencia, el juez federal Alejo Ramos Padilla resolvió extender un año el encarcelamiento del espía ilegal. Las razones.
El espía ilegal Marcelo D’Alessio continuará detenido, al menos, un año más. Así lo resolvió el juez federal Alejo Ramos Padilla al prorrogar su prisión preventiva en el marco de la primera gran causa de espionaje ilegal que involucró al macrismo, el D’Alessiogate. El espía ilegal está preso desde el 15 de febrero de 2019. Actualmente, se encuentra en el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza.
La extensión de la prisión por un año más se debe a que estaba por vencer el plazo de dos años de prisión preventiva sin que se haya dictado una sentencia. La decisión del magistrado –quien está próximo a dejar el juzgado de Dolores para pasar al de La Plata- se basó en la cantidad y gravedad de los delitos por los que fue procesado D’Alesiso. El espía ilegal vinculado a la AFI macrista tiene 5 procesamientos en el marco del D’Alessiogate. Centralmente, se lo considera “penalmente responsable del delito de asociación ilícita dedicada al espionaje ilegal”. Para el magistrado, la banda de D’Alessio era “paraestatal” y “llevó adelante todo tipo de planes y operaciones sobre políticos, empresarios, periodistas, el Poder Judicial y la opinión pública en general”.
La organización criminal no solo hacía espionaje ilegal. Según se desprende de la investigación y uno de los procesamientos de D’Alessio, también se encargaba de realizar “transferencias financieras internacionales por sumas millonarias a sabiendas del origen ilícito de los fondos y con la finalidad de simular dicho origen ilícito, dar apariencia de licitud a los mismos y ponerlos en circulación en el mercado”. Es decir, se investiga a la par el lavado de dinero.
Es que D’Alessio no era simplemente un falso abogado que engañó a todo aquel con el que se cruzó, como se intentó instalar cuando estalló el escándalo. D’Alessio “poseía vínculos con agentes de inteligencia –retirados y activos–policías de alto rango, jueces, fiscales, abogados, periodistas, funcionarios nacionales de alto rango como legisladores nacionales, ministros, etc”. “No era solamente una persona que se hacía pasar por abogado o economista, ni engañó a todos todo el tiempo; lejos de eso, D’Alessio pudo tejer toda esa red de contactos de alto nivel en el poder sin la cual no habría podido llevar adelante las operaciones de inteligencia ilegal investigadas”. Y, a las claras está, mantenía un vínculo con la AFI macrista. Respecto a esta relación, Ramos Padilla señaló: “No se ha podido acreditar que D’Alessio tuviera una pertenencia orgánica a esa agencia, pero sí una de tipo inorgánica, externa, tercerizada o como se desee llamar y que, además, había recibido una promesa para un futuro cargo directivo dentro de la estructura del organismo. Por otro lado, ha quedado claro que la gran mayoría de las decenas de operaciones desarrolladas cumplían con fines y objetivos paraestatales”.
