Club plagado de cenizas y deudas
El ex presidente Astore firmaba contratos millonarios que no pagaba, y tenía un presupuesto mensual de un millón de dólares.


Las nuevas autoridades de Newell’s encontraron al club en una situación administrativa caótica a causa de una gestión que despierta sospechas por las graves torpezas. Extrañamente, el ex presidente leproso Ignacio Astore tenía asignado para el primer equipo un presupuesto que solo se compara con los clubes que pelean por la Libertadores e incluso que duplica por mucho a Lanús, el último campeón de la Copa Sudamericana.
La ex dirigencia rojinegra le firmaba contratos millonarios a los jugadores que traía, es decir por números muy por encima de la jerarquía de los futbolísticas, generando un déficit crónico. Solo con los jugadores del primer equipo se cree que la deuda supera los cinco millones de dólares, si se consideran diferentes reclamos pendientes.
¿Puede un dirigente ser tan mal administrador? Es difícil cree que Astore que equivocó todo el tiempo y repetidamente.
Su impericia debe tener una razón que la actual dirigencia de Ignacio Boero intentará esclarecer con una auditoria contable que se iniciará la próxima semana. Porque Astore dejó a Newell’s con un presupuesto en fútbol mensual de 1600 millones de pesos.
Es decir, de sueldos el club pagaba solo al primer equipo más de un millón de dólares por mes. Un presupuesto que no se corresponde en nada con el equipo que mostró en cancha y que evidencia que la entidad ofrecía a los jugadores que traía contratos que no podía asumir su tesorería.
El presupuesto de los rojinegros en fútbol se corresponde a un plantel que pelea internacionalmente en Copa Libertadores. Y los leprosos no solo que estvieron muy lejos de eso sino que jugaron tan mal al fútbol el pasado año que estuvieron muy cerca de perder la categoría.
Para comprender el extraño despilfarro de fondos (que no tenía) se puede mirar a otros clubes del fútbol argentino que pagan mucho menos y en cancha ganaron mucho más que los rojinegros.
Quizá el ejemplo más emblemático es el de Lanús, que con un presupuesto mensual de solo 600 millones de pesos logró días atrás alzarse con la Copa Sudamericana. Defensa y Justicia, por caso, tiene un presupuesto de apenas 400 millones de pesos mensuales y hace tiempo que en Florencio Varela el primer equipo asume mucho más protagonismo en el fútbol local que la lepra.
La gran diferencia entre Newell’s y Lanús, obviamente, es la gestión.
En el parque Independencia la improvisación e ignorancia en la toma de decisiones para el primer equipo tiene su contraste en el granate, donde la planificación deportiva encontró convivencia con las prioridades de su tesorería. En el club del sur bonaerense hay profesionales capaces de planificar la formación de un equipo competitivo.
Lo que llama la atención es que Astore repitió sus torpezas en toda la gestión. ¿Nunca pudo aprender de sus errores? ¿O el negocio que rodea el fútbol en la compra y venta de futbolistas fue en verdad el único interés de su gestión? La auditoria contable buscará traducir qué intereses mandaron en la gestión de Astore durante más de cuatro años.
Porque esas torpezas administrativas se mantuvieron en todas las áreas del club.
Newell’s tiene una deuda impositiva muy importante y Astore se expone a una denuncia penal por evasión de impuestos.
Una situación que comprometió en sus últimos años de gestión al ex presidente Eduardo López, quien dejó el club en 2008 imputado por la Justicia federal en el marco de aquel expediente.
